El Rey avanzó con su ejército, del que había dispuesto con arte la izquierda, el centro y la derecha. Hizo sonar las trompetas sobre el lomo de los elefantes de guerra y la tierra tembló como las olas del Nilo.
Los ejércitos se estremecieron como montañas y avanzaron uno contra otro. La llanura no tardó en ser un mar de sangre.Las patas se hundían en un lodo de sangre y parecían columnas de coral.
El combate duró hasta que se puso el sol.
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