29 feb 2016

Majestad y generosidad del Rey - Anónimo árabe -

A ti, gran rey, me ofrezco como rescate.
Concedes sin cesar favores y regalos.
Eres enérgico y liberal,
se te puede comparar con la lluvia copiosa, pero también con el sol.

Como dueño del trono, instalado en tal alto lugar, nadie quiere ver a otro.
Otros reyes vienen a abrevar al pie de tu solio;
en la paz están las gemas de tu corona.
Cuando te miran directamente, caen postrados y clavan el mentón en el polvo.
Los elevas con satisfacción y les das altos cargos y la gloria del Gobierno.

Tu ejército cohíbe el desierto y la inmensidad.
Plantas tus tiendas en lo más alto de las esferas.
Los astros te acompañan en tropa.

Con tu buen entendimiento y con tu fortaleza, has conquistado las más altas cimas.
Has extendido tu justicia por toda la tierra,
tratando con equidad al pariente y al extraño.

Sobre los amores ¿ilícitos? -Anónimo árabe-


Sorolla

I
He pedido, a quien me ha puesto enfermo, que me diera un beso para curarme.
Me ha contestado: "¡Nunca,  Jamás!
Le he dicho: "¡Si, si, por favor!"
Me ha dicho: "Cógelo mientras sea por un medio lícito", y ha sonreído.
He interrumpido: "No, por la fuerza".
Me ha dicho: "¡No, sino de común acuerdo!"

No preguntes por lo que ha ocurrido, pide perdón a Dios y duerme.
Piensa de nosotros lo que quieras,
el amor se endulza con las sospechas.

Me da igual, que esto sea público o secreto.

II

El corazón del amante está fatigado por el amado;
su entendimiento le ha sido arrebatado por la más extraordinaria beldad.
Uno me preguntó: "¿Que es el amor?"
Contesté:
"Es dulzura que contiene tormento"

III

¡Excelsa beldad! ¿Cuanto durará este huirme?
¿Quién te ha incitado a alejarte de mí?
Has despertado la pasión en todos los corazones;
has ceñido con el insomnio todos los párpados.
Antes de conocerte, sabía que el fruto se recoge de las ramas.
¡Oh rana de arak!*

Sabía que la gacela era objeto de caza,
pero ahora veo que eres tú el que caza a los cazadores.

Lo más maravilloso que de ti puedo contar,
es que yo me he enamorado sin que tú te dieses cuenta.
No permites que me una a tí;
el motivo de mis celos eres tú mismo.

¿Que hay que decir de mí?
Mientras viva, no pararé de decir:
"¡Excelsa beldad! ¿Cuanto durará este rehuirme?

* Arak: arbusto de rama esbelta y con espinas


IV


No me dejes morir de amor con esa mirada tajante.
Tu dureza ha partido en pedazos mi corazón;
mi cuerpo ha quedado extenuado;
mi paciencia se ha concluido.
Tu voz ha seducido con su encanto al corazón;
he perdido el entendi1miento y el deseo ha hecho presa en mí.
Aunque la tierra entera se cubra de soldados que vuelen en tu auxilio,
yo conseguiré mi propósito ahora mismo.

¡Déjame en paz, pues ya tengo bastante con las adversidades del destino!
Dios me ha prohibido el fornicar y ha dicho:
"El fuego será la morada de quien Me desobedezca"
No siento inclinación hacia el mal;
déjame; no me mires con malos ojos.
Si no dejas de utilizar conmigo este lenguaje y respetas mi honor,
llamaré con toda mi fuerza a los hombres de mi pueblo;
haré venir a los que están cerca y a los que están lejos.
Aunque se me despedazase con una espada yemení,
no consentiría que un disoluto me viese,
aunque fuese libre o grande;
¿Como he de consentir al esclavo que desciende de adulteras?

V

Brilla el relámpago del Yemen y me aflige lo que me aflige
al acordarme del amigo que estaba junto a mí
presto a escanciarme la copa del brindis.
¡Furor del relámpago! ¿Volverán los días de felicidad?
¡Censor! No me critiques, pues Dios me ha puesto a prueba
con un amigo que me ha abandonado
y un tiempo que me ha hecho desgraciado.

La alegría de mi corazón me ha dejado en el momento en que mi destino
me ha vuelto la espalda.
La angustia ha hecho mella en mí y me ha escanciado su copa.
Pienso que moriré antes de encontrarte de nuevo.
¡Oh tiempo del amor! Vuelve con las esperanzas.
Trae la alegría y la seguridad;
el tiempo me ha maltratado.

¿Quién ayudaría a un extranjero que pasa la noche lleno de tristeza,
abrumado por una pena sin par
después de haber disfrutado de la alegría del tiempo.

Nos ha condenado la mano de gentes desalmadas.

VI

Permanece cerca de las casas y saluda las mansiones semiderruidas.
Llama, pues tal vez te contesten.
Si te angustia la soledad de la noche,
enciende un fuego que alumbre las tinieblas.
Si el áspid de su barba pica,
no es maravilla que me inflija heridas cuando yo recojo la rosa de sus labios.

¡Oh, paraíso, del cual el alma se ha apartado por la fuerza!
Si no hubiese sido por el consuelo que da el pensar en la vida eterna,
hubiese muerto de dolor.

Vivimos en un pasado cuyos días eran nuestros servidores;
estábamos juntos en el más bello de los lugares.
¿Quién me devolverá a la casa en que estaban mis amigos?

VII

Me he despreocupado de los censores,
pues sus quejas me molestan.
Me reprendían sin darse cuenta de que me incitaban aún más.
Los calumniadores han dicho: "Has olvidado".
He contestado: "¡Por amor!".
Han dicho: "¿Cuan grande es?"
He contestado: "El que justifica a lo que he llegado".
Evito apartarme del amado
a pesar de que he tenido que apurar la copa de la aflicción.

No he hecho caso del censor que me calumnia por mi amor.

VIII

¡Oh, enamorados!
¡Por Dios, decidme!
¿Que debe hacer un joven cuando el amor lo abrasa?

-Guarda su amor, conserva su secreto, tiene paciencia y humildad-


IX

Nuestro cuerpo está extenuado,
nuestro corazón está herido,
mientras, las lagrimas corren por las mejillas.
Es un amante difícil,
pero todo lo que hace una belleza, bien hecho está.
¡Primo! Has llenado mi corazón de pasión,
y mis ojos rebosan de lagrimas.

X

Excitasteis en mi corazón la pasión,
pero os mantuvisteis frío.
Desvelasteis mis ojos con las lagrimas
y os dormisteis.
Habéis ocupado un puesto entre el corazón y la mente.
El corazón no puede olvidaros, aunque debiera fundirse por vos.
Me prometisteis que mantendríais oculto el amor,
pero el calumniador ha intervenido.
Ha hablado y vos también.


27 feb 2016

La hospitalidad árabe - Anonimo -

Al venir a nuestra tierra nos has honrado;
vuestro esplendor ha disipado el negro de las tinieblas;
justo es que perfume mi casa con almizcle, agua de rosas y alcanfor.

El Agradecido - Anónimo árabe -


I

Me has dado riquezas que no se como agradecer.
Con ellas me has librado de todas las necesidades.
Te estaré reconocido mientras viva y,
cuando muera,
mis huesos en la tumba, te darán las gracias en mi lugar.

II

La tierra no es bella si no florece;
el agua corre copiosa por su superficie.
Es obra de Dios, el Excelso, que da todos los dones
y concede todos los beneficios

El sustento sólo viene de Dios -Anónimo árabe-


Tú que viajas por el mar entre terrores y peligros;
no te esfuerces tanto,
pues el sustento no se consigue con el movimiento.

¿No ves al mar y al pescador plantado en medio de la noche,
mientras las estrellas están diseminadas por el cielo?
Ha tendido las redes
de las que no se apartan sus ojos a pesar de que le azotan las olas
hasta que llega el momento de alegrarse cuando los peces entran en ellas.

Entretanto quien posee un palacio,
pasa en él la noche,
feliz, en el más completo bienestar.
Se despierta después de haber dormido tranquilo;
tenía en su poder una gacela y la ha poseído.

¡Loado sea mi Señor que da a unos y quita a otros!

Unos pescan y otros se comen el pescado.

26 feb 2016

Reflexiones de un estudiante sobre La Ciencia de la Compasión de Louis Massignon I


TEXTO 1 -EL CORÁN-


Massignon realiza una breve descripción del fondo y la forma del Corán poniendo no obstante el acento sobre la riqueza de matices y formas inherente a la lengua árabe, su particular composición y gramática que ensalza la belleza no sólo del Libro su lectura y comprensión, sino de otras formas literarias como la poesía y algunas con cierta vinculación al mismo como los hadices, esta belleza y riqueza de matices a su vez revierten en una lengua de civilización de millones de almas.

Si observamos que El Libro se nos presenta como un dictado sobrenatural, milagro de estilo y en lengua árabe clara es explicable que se convierta en un texto del cual un occidental sólo perciba un pálido reflejo y que a veces debido a la diversidad de interpretaciones o por la falta de conocimiento necesario para acometer una obra de tal envergadura de los traductores (quizás predomine la traducción gramatical/literal ) sobre la esencia espiritual privándonos de ese leer entre líneas), llegue a nosotros una pálida sombra de la realidad. ¿Pero en realidad quién podría transmitir esa esencia espiritual y esa densidad de expresión? En el Corán existen mensajes claros en sí mismos junto con otros alegóricos, y otros que se prestan a interpretaciones de todo tipo buenas y malas. 

3.7. " Él es Quien te ha revelado la Escritura. Algunas de sus aleyas son unívocas y constituyen la Escritura Matriz, otras son equívocas. Los de corazón extraviado siguen las equívocas, por espíritu de discordia y por ganas de dar la interpretación de ello. Pero nadie sino Alá conoce la interpretación de ello. Los arraigados en la Ciencia dicen:""Creemos en ello. Todo procede de nuestro Señor"". Pero no se dejan amonestar sino los dotados de intelecto. "

¿Quién podría captar plenamente el valor de una metáfora, una alegoría o de una parábola? ¿Quién está capacitado para  juzgar o distinguir una aleya unívoca de una equívoca? ¿Un traductor? ¿Un"experto? ¿Una persona de otra religión que critica superficialmente o se fía o  guía por lo que le han contado? ¿Cómo resolver esa cuestión?.  La respuesta no es sencilla, quizás acoger con respeto lo que nos ha sido legado a través de los siglos y agradecer a todos los investigadores e implicados en hacer accesible al entendimiento y a las limitaciones del pensamiento humano esa denominada "Forma perfecta de la palabra Divina" Podría deducirse que ya que el dictado fue para el pueblo árabe, en Occidente debíamos conformarnos por captar del mensaje, la esencia del mismo su perfume desechando el frasco, abriendo nuestro espíritu al texto, tratar de escuchar lo que quiere transmitirnos con predisposición al entendimiento.

Las dificultades para entender el mensaje a veces secreto de las Escrituras no se refiere unicamente al noble Corán sino a cualquier otro libro Sagrado. Encontramos referido a La Biblia:

"Y toda revelación es para vosotros como palabras de libro sellado que se da a leer a quién sabe leer,
diciéndoles: <<Lee, por favor, esto>> y responde: <<No puedo, el libro está sellado>> Isaías 29:11

Leer y releer, con espíritu abierto tratando de comprender lo que hay tras Suras y Aleyas y al mismo
tiempo dejándonos llevar, disfrutando de su belleza y permitiendo que nos hable él mismo, nos guíe y nos comunique; tratar de captarlo con el ojo interno y con la intuición procurando que su estudio o lectura se convierta en una experiencia espiritual única y personal, permitiendo nos saque del error de lo que en realidad es y no es. Su auténtica riqueza y valor, probablemente no será nunca totalmente desvelado. Sólo Dios conoce su significado último. Si el Libro no se te abre no puedes tampoco juzgarlo.





Referencia poética de Bécquer sobre las 1001 noches

En su leyenda El aderezo de esmeraldas, de 1862, dice:

No desesperé, sin embargo, de mi propósito "¿Cómo buscar dinero?" decía yo para mí, y me acordaba de los prodigios de Las mil y una noches, de aquellas palabras cabalísticas a cuyo eco se abría la tierra y se mostaban los tesores escondidos, de aquellas varas de virtud tan grande, que tocando con ellas en una roca, brotaba de sus hendiduras un manantial, no de agua, que era pequeña maravilla, sino de rubíes, topacios, perlas y diamantes...

Similitud entre La lluvia y las anémonas de Al Mutanabbi y otro de Ibn al Zaqqaq

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Al Mutanabbi (Kufa-Irak) (915-965)

Juguete del viento fueron las anémonas un día,
y con fuerza por la lluvia fueron después afligidas.
¿Para ser tan maltratadas, dije a la lluvia atrevida,
qué delito han cometido?
Y me respondió la lluvia que con más fuerza caía,
Han robado a las hermosos el color de sus mejillas.

 Ibn al Zaqqaq poeta Andalusí (Valencia 1100 -1133)

"Los arriates de anémonas brillan a la hora en que el sol se levanta, y el céfiro se balancea en ellos.
 Los visité cuando la lluvia rasgaba flores de un rojo más intenso que el color del vino.
 "¿Qué culpa tienen?", pregunté: y la lluvia me contestó:
 "Han robado el color rojo de las mejillas bonitas" . 

24 feb 2016

No bebas sin música -Anónimo árabe S.XI-

I
Sirve en ruedo la copa entre viejos y jóvenes;
cógela de la mano de la luna radiante.

No bebas sin música:
que he visto que los caballos al beber relinchan.

II

Una joven tocaba el laúd con sus dedos
y el alma se arrobaba al escuchar su música.
Con su canto hizo oír al sordo
y el que era mudo exclamó:
"¡Que bien tocas!"

III

El tiempo unas veces está cubierto y otras despejado;
se parece al plano y al cilindro.
Bebe en el momento propicio,
de buen humor,
si eres capaz de no abandonarme

Navegando - anónimo árabe sobre el mar -

Mira al buque:
su vista te complacerá:
compite con el viento en la derrota feliz.
Parece un pájaro que haya extendido las alas
y descienda desde el cielo al mar.

20 feb 2016

Poemas Anónimos árabes sobre el dinero y los negocios

I
Guardo mi dinero y lo protejo, pues sé que es mi espada y mi escudo.
O ¿voy a gastarlo en beneficio del peor de mis enemigos y trocar mi bienestar en medio de las gentes por desgracia?

Preservo mi dinero de toda persona innoble que perjudica a todo ser humano.
Prefiero esto a tener que buscar un usurero y decirle:
"procúrame un dirhem y mañana te lo devolveré quintuplicado".
Me volvería la espalda, me alejaría y yo quedaría como un perro.

¡Cuan humillados están los hombres que carecen de bienes,
aunque sus virtudes reluzcan como el sol!

II


Si algún día he de ser rico sin ser generoso,
¡piérdase el uso de mi mano y el de mi pie!
¡Presentadme un avaro que haya conquistado la gloria con su usura!
¡Mostradme un pródigo que haya muerto por su prodigalidad!

III

Generosidad y bondad hacen destacar al joven entre sus compatiotas.
Te es bien fácil ser así.

IV

Si la fortuna te distingue con sus beneficios,
distribúyela entre las gentes antes de que se esfume,
pues la generosidad no la hará desaparecer si se acerca
ni la avaricia la retendrá si se aleja.

V

Aquellos que, cuando te parabas ante su puerta,
te colmaban de beneficios,
se han ido.

VI

El hombre en la época de prosperidad es como un árbol:
la gente permanece a su alrededor mientras duran los frutos.
Cuando ha dejado caer todo lo que tenía,
se apartan y buscan otro árbol.
¡Malditos sean todos los hijos de este tiempo!
¡No he encontrado ni uno bueno entre los diez!

VII

En los negocios la necesidad obliga a hacer lo que no es correcto.
Nadie hace nada si es que lo que hace no le reporta determinados beneficios.

VIII

En la bondad está la perfección;
en la clemencia, el prestigio y la veracidad,
son el sello de quien es sincero.
Aquél que busca las loas con su dinero,
busque primero, con la generosidad, la liza de la gloria.

IX

No creo que la felicidad se encuentre en la reunión de las riquezas.
El que es sencillo, es feliz.
El temor de Dios constituye el mejor viático;
junto a Dios encontrarás lo que desees.


X

Puedo prescindir de aquel que se emte con las gentes;
que las ve en el error sin que él ande por buen camino.
La riqueza y las costumbres son sólo envolturas,
ya que todos se arropan en lo que oculta el pecho.
Te extraviarás si pretendes resolver algo por caminos indebidos,
pero si sigues los procedimientos normales lo conseguirás

Poemas Anónimos árabes sobre la muerte (S.X)

I

Quién hoy escapa de la muerte, no escapará mañana.
Todos hemos de beber en su abrevadero.
Ésta alcanza al rico y al pobre;
ninguno de los humanos escapa sea cual sea su rango.
Ni rey, ni reinos ni profeta viven eternamente.

II

Dije al hombre que debía lavarlo:
¿Por qué no habrá obedecido si fue buen consejero?
Deja de lado el agua y lávalo con lagrimas
con las lágrimas que han derramado los ojos de la gloria,
pues ésta ha llorado.

Prescinde de todos los bálsamos, 
apártalos de él
y perfúmalo con el aroma de su loa.
Manda que lo lleven, en muestra de honor los ángeles más nobles:
¿no ves que están delante?

No fatigues el cuello de los hombres con su transporte;
basta con que soporten el peso de sus beneficios.

III

Quien sobrevive a su enemigo,
aunque sea un solo día,
ha conseguido su máximo objetivo.

IV

He de vivir un tiempo prefijado;
si mis días han terminado, moriré.
Pero mientras me queden, viviré;
aunque los leones me lleven a su guarida.

V

¿No hay entre vosotros un amigo verdadero capaz de ayudarme?
Pido, por Dios, que me conteste.
Termina el plazo de mi vida y llega el momento de la muerte;
¡recompense Dios a quien, entre vosotros, sienta compasión por mí!

¿Quién se fijará en mi situación,
descubrirá mi pena y me dará un poco de agua para aliviar mi tormento?

VI

Toma tu provisión de este mundo, pues eres un viajero;
ten por seguro y no lo dudes: la muerte llegará.
Penas y desvaríos constituyen toda tu felicidad en este mundo;
tu vida en este mundo es absurda y vana.
El mundo se asemeja a las etapas del viajero;
acampa por la noche y reemprende el camino por la mañana

9 feb 2016

El Bostán -Saadi- (1.260)

El Bostán junto con El Gulistán son los dos poemas más conocidos de Saadi. En el prefacio, el mismo autor define El Bostán como un monumento con diez puertas. Y cada una de ellas es un capítulo.

- El primero trata de la justicia.
- El segundo de los beneficios.
- El tercero describe los transportes del amor místico.
- El cuarto a la modestia.
- El quinto y el sexto a la resignación.
- El séptimo a la educación.
- El octavo es una alabanza a Dios.
- El  noveno, dedicado al arrepentimiento.
- El décimo a la oración.

El poema podría decirse que consta de micro-relatos en forma de fábulas cargados de sabiduría y con una moraleja siempre muy evidente.

El Mercader 

Un mercader apresado por unos maleantes gritó:

"Cuando los maleantes muestran tanta audacia es que los guardias son mujeres. ¿Como se establecerán en este país las personas honradas? ¡Oh, rey! Acoge con bondad a los extranjeros, lo que irá en beneficio tuyo; recibe con magnificencia a los invitados ilustres, pero guárdate de ellos; ignoras sus intenciones y las efusiones de la amistad suelen ocultar a un enemigo".

Discurso del cráneo

Un filósofo sufí que se paseaba a orillas del Tigris, pisó un cráneo que le dirigió estas palabras:

"Este hueso frontal que has pisado, llevó la corona, pues conocí los deleites de la realeza, el cielo me colmó de dicha y llevó mis ejércitos a la victoria.
Mi poder se extendía sobre varias regiones y proyectaba conquistar otras cuando mi cuerpo fue presa de los gusanos.
¿De qué me sirvió dominar a los demás, cuando un simple pie puede pisarme?"

El peregrino 

Un peregrino iba a La Meca; a cada paso se paraba a rezar, y andaba con tal fervor que ni se daba cuenta de las espinas que se clavaban es sus pies.
Acabó por enorgullecerse de su conducta y se convenció de que nadie como él podía dar más muestras de piedad.
Su orgullo lo hubiera arrojado fuera de las rutas de la salvación, si Dios no hubiese acudido en su ayuda; una voz invisible le susurró al oído: << No creas que tus acciones piadosas tengan algún valor ante Dios; el menor infortunio que sufras en secreto vale más que mil rezos que hagas por el camino.>>