28 jun 2016

Sentencias de sabiduría Sufíes II

"Te extraviarás si pretendes resolver algo  por caminos indebidos"
Qays
"Sé como te apetezca y descarta las preocupaciones".

Los dichos y fábulas atribuidos a ascetas en el Islam son comparables a un oasis sin fronteras fértil y generoso. Provee de paz y sombra cuando el sol arrasa y de agua fresca y clara cuando se está sediento. La mayoría de ellos se han transmitido por tradición oral durante generaciones. En algunos se cita -para tomar con cierta reserva- el nombre de quién los emitió; normalmente sufíes, santones y ascetas de los siglos VII al XII. En otros la referencia se pierde en el tiempo, queda el mensaje pero no el nombre de quién lo emitió. En algunos se usa el humor como pretexto para transmitir la moraleja final, En cuanto a los personajes pueden entrar en juego desde Alejandro el Magno hasta el misterioso sabio Luqman, ambos con presencia en El Corán. En este caso el fin justifica los medios ya que son en su mayoría gotas de la inmensa fuente de la sabiduría bañadas en el oro de la espiritualidad.

- Un místico dice: Me alegro al pensar en la muerte, aunque no tenga la seguridad de que ésta implique el reposo; sabiendo que la muerte se encuentra interpuesta entre el hombre y sus acciones, procuro duplicar las buenas y evitar las malas.
Sé como te apetezca y descarta las preocupaciones, pues Dios es generoso. En todo esto nada hay malo. Pero nunca hagas una de estas dos cosas: no incurras en el politeísmo ni perjudiques a los demás. 

Otro místico dice: "Pedí a Bisr al- Hafí que me aclarase algunos de los secretos de la verdad. Me contestó: Hijo mío: No se lo podemos explicar a todo el mundo, sino a cinco personas de cada ciento, al igual que se hace con las limosnas.

¡Gentes! guardaos de la sinceridad que perjudica y no os preocupe el mentir con buen fin; delante de la necesidad no hay escapatoria posible; las palabras no sirven de nada en la indigencia y el silencio no perjudica cuando se trata de la generosidad.

Cuando Dios quiere favorecer a una criatura le da la oportunidad de obrar bien.

¡Alma! ¡Ten paciencia, porque no he de ayudarte a satisfacer tu deseo!. El alma se salva  cuando se le impide conseguir lo que le apetece y se condena cuando se le da satisfacción.

Las faltas, pequeñas o grandes, se perdonan a quien las ha cometido con buena intención; cuando el hombre se decide a abandonar los pecados emprende la senda del bien; las riquezas no aproximan a Dios, antes bien constituyen una prueba; un poco de bienestar en este mundo distrae del mundo que se encuentra en el otro; lo mucho hace olvidar lo poco.

¡Apártame, Dios del lugar que ocupan los embusteros! ¡Líbrame de estar entre los ignorantes!

Sabe que quien es sincero con Dios se salva; que quien practica su religión no cae en la perdición y quien se comporta como un asceta en este mundo, encontrará el día de mañanasu consuelo. Vive sin ambición en esta vida, y en la otra sé un pedigüeño, se sincero en todas tus cosas.

No discuto con nadie sin pedir  a Dios que lo conduzca por el camino de la verdad y que lo auxilie a verla clara; nunca he discutido con nadie a menos de que se tratase de poner de manifiesto la verdad, sin preocuparme de si Dios la haría patente gracias a mi lengua o por la lengua de otro.

¿Acaso puedo meterme en el mar sin que se mojen mis vestidos?




Atribuido a Ali ibn Tahir Al Sulami (1106) 
Se dice que una vez hubo hecho testamento se ensimismó, tembló y empezó a llorar amargamente.
Se le preguntó: ¿Que te ocurre? 
Quiero prepararme  para algo muy grande que consiste en presentarme ante Dios ¡Ensalzado sea! y poner en practica mi testamento.
Por está razón temblaba Ali ibn Husayn Zayn al-Abidin (658) cuando estaba en oración. Si una vez terminada ésta se le preguntaba el por qué; contestaba: "¿Es que no sabéis quién es el que está ante uno y a quién dirijo la palabra?"
Sufyan ath-Thawri ibn Said (716-778)
Se refiere que a su lado se encontraba un ciego que, cuando llegaba el més de Ramadán, salía e iba a rezar con la gente; iba poco a poco y sin hablar. Sufyan decía: "Cuando llegue el día de la resurrección llegará acompañado de las gentes que creen en El Corán, quienes le honrarán con los signos de una mayor distinción respecto a los demás ciegos" Sufyán decía: "Aunque el alma estuviese tan aposentada en el corazón como es necesario, éste volaría de alegría al pensar en el paraíso y se compungiría al pensar en el fuego eterno".
Se refiere también del mismo que éste dijo: "Mirar la cara del malvado ya constituye una falta"
.

Mulla Nur al-Din Zuhuri (1615)

(Atribuído) Hay tres cosas que justifican la destitución de un cadí: Que honre a los malvados, que sea vanidoso y que tema ser destituido.

Umar ibn Abd al-Aziz  
Califa Omeya (717) destituyó a un cadí. Éste le preguntó el porqué lo había hecho. Umar contestó: "Me he enterado que hablas más de lo que es conveniente a quien detenta ese cargo.

Alejandro. 
Se cuenta que Alejandro dijo a su lugarteniente: "Te he concedido un cargo al cual van anejas mi persona, mi espíritu y mi honor. Cuida de éste punto con tu persona y con tu inteligencia".
Dijo a su cocinero: " Tú tienes el control de mi cuerpo, trátalo con cuidado"
Dijo a su secretario: "Ten cuidado de lo que escribes en mi nombre".

Luqman
(personaje sabio y legendario con Sura propia en El Corán). 
Se cuenta que Luqmán dijo a su hijo: "Hay tres cosas que solo se conocen en tres circunstancias: El hombre afable solo se conoce en los momentos de enfado; el valiente en la guerra, y el amigo cuando lo necesitas. El injusto se arrepiente aunque la gente lo alabe y el que ha sido víctima de una injusticia permanece íntegro aunque la gente lo vitupere" Dios ¡Ensalzado sea! dice: Aquellos que se regocijan con lo que tienen y que les gusta que les alaben por lo que no han hecho, no crean que escaparán del tormento doloroso.

Muhammad ibn ‘Abdullāh El Profeta ¡sobre el recaiga la bendición y salvación eternas! dice: 

Las acciones se juzgan de acuerdo con la intención que las ha motivado; cada hombre será responsable de sus intenciones.
Se cuenta que un hombre se le acercó y le pidió un buen consejo. A lo que el Profeta le respondió:
"Te aconsejo que en esta vida seas un dueño sin ambiciones y en la última un esclavo ambicioso" ¿Que es esto? El que carece de ambiciones en este mundo se hace acreedor de ésta vida y de la última".

Anónimos 
Lo más admirable que encierra el hombre es el corazón, ya que en él están todas las riendas de su destino: Si la ambición lo excita, la avidez lo pierde; si el dolor se apodera de él, lo mata de tristeza; si es iracundo, la ira lo agobia; si tiene la suerte de ser tranquilo, está a cubierto de los arrebatos; si el miedo se apodera de él, la tristeza lo tiene preocupado; si lo alcanza una desgracia, es presa de la desesperación; si consigue riquezas, estas pueden hacer olvidar a su Señor; si la miseria le agobia, anda preocupado; si la desesperación le excita, la debilidad le refrena; en cualquier situación en que se encuentre, su salvación consiste en rogar a Dios y en consagrarse a aquellas cosas que le permitan obtener los medios de subsistencia y aquellos otros que le conduzcan por el camino de la salvación.
Se preguntó a un sabio cual era el hombre de peor condición. Contestó: "Aquél cuyas virtudes son cegadas por la pasión, que se ha propuesto alcanzar sus fines y que ha ampliado sus conocimientos en las misma medida que restringía las posibilidades de ser excusado.

Cuando Dios quiere favorecer a una criatura le da la oportunidad de obrar bien.

El alma se salva cuando se le impide conseguir lo que le apetece y se condena cuando se le da satisfacción.

Qays Ibn Mushair Al Saidawi. 
Puedo prescindir de aquel que se mete con las gentes; que las ve en el error sin que él ande por el buen camino.
La riqueza y las costumbres son unas envolturas, ya que se arropan en lo que oculta el pecho.
Te extraviarás si pretendes resolver algo  por caminos indebidos, pero si sigues los procedimientos normales lo conseguirás.

Umar ben Ubayd (610)
Pregunté a Umar en que consiste el verdadero ascetismo y me respondió: "El Enviado de Dios (¡Dios le bendiga y le salve!) lo ha expresado claramente al decir: El asceta nunca olvida la tumba ni las aflicciones; prefiere lo eterno a lo caduco y no cuenta con el mañana -cualquiera que este sea- sin considerar que puede morir en él"

Abū Dhar al-Ghifari al-Kinani 652
Se dice que Abu Dhar decía. " Prefiero ser mas pobre que rico; me gusta más la enfermedad que la salud". Uno de los que escuchaban dijo: "Dios se apiade de Abu Dhar, pero yo opino que aquél que acepta lo que Dios le ha dado se conforma con el destino que Dios le ha fijado"
Abdullah ibn Abu Awfa (Compañero de El Profeta)
Atribuido. Una persona digna de crédito refiere:
Ibn Abu Aufa hizo la oración de la mañana conmigo y leyó el versículo que dice ¡Oh tu el arropado... y siguió hasta el sitio en que las palabras de Dios (¡Ensalzado sea!) son: "cuando se sople en el cuerno".
En ese preciso momento cayó muerto.

Tabit al Bannaurri 625. 
 Se refiere que Tabit al Bannaurri lloró de manera tan copiosa que le faltó poco para perder un ojo. Lo llevaron a un médico para que lo curase. Le dijo: "Te curaré con una sola condición" ¿De qué se trata? preguntó Tabit. El médico respondió: "que dejes de llorar" ¿Qué merito tendrían mis ojos si no llorasen?

Qays 
 "Puedo prescindir de aquel que se mete con las gentes; que las ve en el error sin que él ande por el buen camino.
La riqueza y las costumbres son unas envolturas ya que todas se arropan en o que oculta el pecho.
Te extraviarás si pretendes resolver algo por caminos indebidos, pero si sigues los procedimientos normales lo conseguirás".

As-Safi ´i
La aplicación fervorosa hace accesible todo asunto remoto y la diligencia abre toda puerta cerrada con llave.
La criatura de Dios que más merece la tristeza es un hombre de aspiraciones gloriosas rendido por la pobreza.
Las aflicciones del sabio y la vida fácil del tonto revelan la sabiduría del destino.
La falta de riquezas alimentará el poder intelectual: la riqueza y el intelecto son opuestos
¡Que lejos la una del otro!

Al-Mutanabbi 
No veo ninguna falta entre las faltas de los hombres tan grande como la imperfección de los hombres que pueden llegar a la perfección.
Las cosas pequeñas  son grandes en los ojos de la persona pequeña y las cosas grandes son pequeñas en los ojos de los grandes.

Al-Hasan b- Ali o también Al-Marghinani
Los ignorantes están muertos antes de que se mueran, mientras que los eruditos viven aunque estén muertos.

Saih al-Islam, Burhan ad Din
La Ignorancia es una muerte antes de la muerte para los que la abrigan,
y sus cuerpos son tumbas antes que las tumbas.

En verdad, un hombre que no vive para el saber está muerto, y no habrá resurrección para él en su momento.





23 jun 2016

Recopilación de Sentencias de Sabiduría de ascetas Sufíes I

Estudia los proverbios y profundiza en las máximas.


El hombre es apreciado o despreciado solo cuando se le pone a prueba.
El hombre culto debe evitar la indiscreción y practicar la virtud, cumplir los deberes que impone la religión y evitar los pecados.
Las buenas costumbres constituyen el fundamento de la virtud.
Las fatigas de la vida cotidiana son puro entretenimiento pues toda la vida se cifra en servir a Dios.
Es necesario que dulcifiques el trato con las gentes, y nunca debes faltar a esta regla.
Las personas más encumbradas son las que más necesitan la ponderación. Los reyes la necesitan más que sus súbditos pues éstos actúan sin preocuparse de las consecuencias.
Debes prodigar tu persona y tus bienes en la senda de Dios.
Debes combatir al enemigo con los medios apropiados y ponerte a cubierto de sus asechanzas.
El único juez que existe en las relaciones con tus amigos es el buen carácter; por eso, escoge al amigo después de haberle puesto a prueba y procura que pueda ser uno de tus compañeros en la última vida y por tanto, que siga en ésta la ley religiosa externa e internamente.
Elige como amigo al que sea libre y sincero; que no sea un ignorante ni un malvado, ya que el ignorante debe ser evitado hasta por sus padres, y el embustero no puede ser amigo, ya que esta palabra deriva de sidq, que implica la sinceridad que nace de lo más hondo del corazón, y ¿cómo ha de serlo el que tiene la mentira en la punta de la lengua?
Sabe que quién cumple con las prescripciones legales es el más beneficiado.
Ama a tu amigo si reúne estas condiciones  y no rompas con él aunque tenga otros detalles que no te gusten.
Los corazones, roto el afecto, son como el vidrio, que una vez roto no tiene arreglo.
Procura que la ofensa no hiera el corazón, ya que después de la ruptura es muy difícil la reconciliación.
El mejor amigo es el que da buenos consejos.
El mejor trabajo es el que trae las consecuencias mejores.
La mejor loa es la que está en boca de toda la gente, pero nunca las necesites.
Las criaturas no deben descuidar el dar gracias a Dios en especial por dos cosas: la salud y la inteligencia.
Quién se vanagloria de si mismo es facil presa de las pasiones.
A quién exagera las pequeñas dificultades, Dios le prueba con otras mayores.
Quién se deje llevar por la pasión pierde sus derechos.
Quién escucha las calumnias pierde al amigo.
Con aquél que piensa bien de tí, pórtate de modo que no se equivoque.
Quién se defiende en exceso es culpable.
Quién no evita las injusticias no está a cubierto de la espada.
Una sentencia no es buena si no es consecuencia de un estudio profundo.
El juez debe colocar a todas las personas en el mismo plano, con el fin de que el noble no se encastille en su fuerza y de que el humilde no desespere de la justicia.
Fuerza tu entendimiento y emplea tu sentido común para comprender bien las cosas que no ves claras y llegar así a averiguar la verdad.
Conseguir la verdad es un deber y el corregirnos para conseguirla es mucho mejor que empeñarnos en persistir en el error.
Trata por igual a las partes contrarias y preocúpate sólo de averiguar la verdad.
Confía tus preocupaciones a Dios.
Todo está de acuerdo con la voluntad de Dios.
El juez no debe atender a sus funciones cuando tiene dolor o cuando tiene hambre;
Al juzgar debe procurar únicamente, satisfacer a Dios, ya que Éste es suficiente para aquel que tiene la conciencia tranquila y buenas intenciones.
Toda la gloria se procura a través del esfuerzo, no de la suerte; porque la suerte sin esfuerzo ¿es gloriosa?

18 jun 2016

JOSÉ Y ZULEIKA Introducción al poema de Jami Yusuf and Zulaikha sobre el texto traducido del persa al Inglés por Ralph T.H. Griffith en 1882. Comentarios y traducción al español de Francisco López Martín.

Este es un sublime canto al amor y a los sentimientos, a la belleza, a la espiritualidad y al caprichoso destino. Calificado por su autor al principio del canto denominado “Vuelo” como “antiguo relato de cosas místicas”, tanto Cristianismo, Islam y Judaismo comparten el magnifico relato de José, hijo de Jacob raíz de las doce tribus de Israel, siendo dos de las tribús Efraím y Manasés las correspondientes a los hijos de José cuya Casa fue especialmente bendecida. Este relato está lleno de ejemplos pero también de misterios y de contradicciones que, como en la vida, a veces nos hacen dudar de que en los acontecimientos del mundo exista una lógica o bien, si somos simples juguetes de un destino caprichoso o si por lo contrario todo lo mueve la mano de Dios, al que se reconoce pero no se le comprende. El relato de José, acaba más que bien pero comienza muy mal, su vida como los meandros de un rio laberíntico da muchas vueltas hasta llegar a su desenlace final, está lleno de metáforas y admite tantas interpretaciones, esotéricas y exotéricas como lecturas, hay quien solo descubre en él un relato en forma de cuento, otros por el contrario ven interpretaciones y enseñanzas por todas partes muchas de ellas místicas, a otros les gusta investigar sobre la numerología , ¿por qué el número “7”?, 7 vacas, 7 espigas, 7 habitaciones del palacete, otros ven en la actitud de Zuleika una pasión terrenal, otros un amor por lo divino que se lleva mal con la parte del desgarro de la camisa de José. Podría ser objeto de estudio y múltiples interpretaciones la comparación del físico de Zuleika con las letras Alef, Mim y Sim y los valores numéricos que hay tras ellas. ¿Que simbolismo se esconde en el acto de colocar un amuleto en forma de serpiente en el tobillo de Zuleika? ¿A que lobos se refería Jacob cuando temía que hiriesen a José? ¿Los lobos animales o “los lobos” sus propios hermanos? ¿Que la majestad de José no cambie al serle encomendado un rebaño, no es todo un símbolo de adaptación hacia un cambio de status? Todo el poema se presta a dobles interpretaciones ocultas y profundas. Zuleika podría ser la auténtica víctima. ¿Quién puso los sueños y la pasión en su corazón? ¿Quien le inspiró tentar a José? Según El Corán 2:217 “Tentar es más grave que matar”. José es siempre defendido por Gabriel más ¿Quién la defiende a ella? Por una parte ella confía en un ídolo de piedra al que siempre adoró, pero por otra parte es Gabriel quién se le aparece para decirle que a pesar de todo la confusión, su sueño se cumplirá ¿Es imposición divina a través de Gabriel que José finalmente acepte a Zuleika? ¿Nos quiere transmitir el autor que nuestro destino está pre-determinado y que hagamos lo que hagamos se cumplirá el decreto escrito para nosotros? ¿Todo empezó a ir bien a raíz de la conversión de Zuleika? Esas preguntas y muchas más sugieren la lectura de la obra cuyo contenido es muy difícil asimilar en su totalidad. Éste es uno de los relatos que sin duda hace pensar.

Por otra parte, es muy difícil transmitir a través de las traducciones el auténtico espíritu de la obra de Jami, si nos atenemos a la traducción estrictamente literal de los versos se pierde parte de su belleza, hay cierta dificultad para traducir los pensamientos, los matices, los conceptos con doble sentido que incluye el original árabe. No obstante la obra tiene suficiente entidad para ofrecer poesía, espiritualidad y moralejas a raudales, en ocasiones a través de metáforas. Pero nada puede compararse a la obra original.



En el canto dedicado a “El Jardín”, Jami nos lo describe de manera exquisita con delicados versos,

“En el jardín de la felicidad donde ninguna enfermedad podía entrar.”

Más que el Jardín de Zuleika parece referirse al Jardín del Paraíso, y quizás se trate de ambos. A lo largo del poema se compara a José con un ciprés, quizá ese ciprés para Zuleika sea la tentación que le ha hecho perder el particular paraíso en el que ella vivía, lo tenía todo, salvo a su amor en sueños y a todo podría renunciar por conseguirlo, incluso a ese paraíso, que al parecer todos los humanos tenemos y al que “algo por conseguir” supone el precio de finalmente obtenerlo.
Es espectacular la forma en que se describe el palacio que Zuleika confía al ama que le construya, en él se hace toda clase de insinuaciones. Algo mágico había que construir y decorar con laberintos de estrellas, un pabellón en Saturno y por si fuera poco representar la séptima esfera.

El tener un conocimiento aunque sea superficial de la obra de Jamí es motivo más que suficiente para adentrarse en el mito de José y Zuleika.
Es muy interesante el tratamiento que Jamí da a los sueños, sabíamos de las visiones de José, pero Jamí, en el poema pone a la misma altura a Zuleika con el mismo numero de sueños o visiones que no son tan claramente interpretables como las de José; incluso siendo visitada en su desesperación también por el ángel Gabriel. En cualquier caso. tomando como pretexto el relato de Jami se pretende hacer una introducción al poema, muy extenso en su versión original y exquisitamente poético en su fondo y en su forma.
Por otra parte interesante y muy curioso en el trato que las distintas religiones le otorgan. El Mito de Yussuf y Zuleika o José y Zuleika
Es recogido por las tres religiones monoteistas y en cada una de ellas constituye un relato-fabula de gran belleza en las que se cuenta la misma historia pero con ligeras variaciones.
Aparte de la presencia en las religiones el relato ha cautivado a poetas sobre todo orientales
una de las versiones más populares es la de – 1414 – 1492 otra versión persa, la de Abul-Mansur Qasim – Firdousi 932-1020



La Historia de José y Zuleika según las religiones

En el Islam la Sura de Yussuf, plasmada en El Corán es como en una trenza, enlaza con habilidad las dos historias, la de José y sus hermanos y por otra la de José con Zuleika y es una de las Suras mas bellas y con más carga didáctica.
José, uno de los hijos de Jacob bendecido por Dios con el Don de la profecía,tiene un primer sueño en el que estando en el campo recogiendo trigo, once gavillas se inclinan hacia la suya, lo comenta con sus hermanos y todos interpretan el sueño como una sumisión hacia él, mas tarde tiene un segundo sueño que le comenta a su padre en el cual once estrellas el sol y la luna se inclinan ante él y Jacob interpreta que debe mantener en secreto esas visiones. En cualquier caso, ante los sueños de José, y la preferencia de su padre por los dos hijos pequeños, José y Benjamín, el resto de los hermanos por celos deciden matarlo, pero por la intervención de uno de ellos deciden que conserve su vida y le arrojan a un pozo del cual es rescatado por una caravana de mercaderes que lo vende como esclavo a Putifar, personaje de confianza de Faraón y marido de Zuleika, ésta cae enamorada ante la belleza de José.Ese amor y atracción por José lleva a Zuleika a no distinguir entre el bien y el mal y la lleva a decidirse a revelarle su pasión y conquistarle mediante una estratagema que no da los resultados previstos ya que José la rechaza a pesar de desearla, ella despechada le rasga la camisa como astuta defensa y le culpa a él de la agresión de la cual en principio es absuelto pero que le lleva a la cárcel donde interpreta dos sueños a los compañeros de celda. Uno de ellos será el que le lleve posteriormente a Faraón para interpretar el sueño de las espigas y el de las vacas. En agradecimiento a la interpretación Faraón decide concederle ser el administrador de los almacenes del reino a donde acuden sus hermanos en la época de hambruna a conseguir trigo y donde tras un enredo con una copa de oro consigue retener a su hermano pequeño Benjamín. Jacob decide enviar de nuevo a Egipto a sus hijos para conseguir noticias de sus dos hijos pequeños y es cuando José se descubre a sus hermanos sin rencor y manda hacer traer a su padre Jacob y a todos los suyos a Egipto y es el momento en que Israel entra en Egipto. La historia de Zuleika en el Islam queda por tanto en suspenso tras reconocer ella misma su culpabilidad y ya no se vuelve a mencionar al personaje. José es considerado por el Islam como profeta.

C.40:34. Ya antes había venido José a vosotros con las pruebas claras y siempre dudasteis de lo que os trajo. Hasta que, cuando pereció dijisteis: 'Dios no mandará a ningún enviado después de él'. Así extravía Dios al inmoderados al escéptico».

En cuanto al Judaismo el relato forma parte del Genésis y por tanto del Pentateuco y de la Midrash y en interpretación del Sefer Guilgulei Neshamot atribuye la reencarnación de José en Yehoshuah (Josué) y la reencarnacion de Zuleika en Rahab una de las cuatro mayores bellezas de las Escrituras. Yehoshuah o Josué se casó con Rahab haciendo realidad el final del relato. No obstante esto habría que interpretarlo con precaución ya que intenta convertir un cuento de amor en una realidad mediante una incierta reencarnación. Según el libro de Josué, Rahab era una prostituta que vivía en Jericó en la Tierra Prometida y ayudó a los israelitas al frente de los cuales estaba Josué en la conquista de la ciudad. En agradecimiento Josué la dejó a Rahab y a todos los suyos con vida, conquistando Jericó en uno de los episodios mas violentos de la Biblia ya que solo salvaron tras el asedio el oro y plata, no quedó nada con vida, todo se consagró al anatema: hombres y mujeres, jóvenes y viejos, bueyes, ovejas y asnos cayeron a filo de la espada en la conquista de Jericó.

En el cristianismo aparece la figura de José en el Genesis 37 cuando con 17 años apacentaba un rebaño junto a los hijos de Bilha y a los hijos de Zilpa, esposas de su padre en Canaán. Amaba Jacob a José más que a ninguno de sus hijos por ser el hijo de su vejez y, junto con Benjamín el más pequeño de todos los hermanos eran ambos hijos de Raquel por ello le distinguió con un manto de colores que provocó la envidia de sus hermanos, tras los dos sueños en los que se interpretaba que su familia se inclinaría ante él, que provocaron que la envidia de los hermanos aumentara y despertó el recelo de Jacob sobre la seguridad de su hijo. Este un día decide enviarle desde el valle de Hebrón a Siquem donde sus otros hermanos pastoreaban y traerle noticias de ellos, así lo hizo encontrando a sus hermanos en Dotán. Los hermanos viendo a su hermano fuera del alcance del padre deciden en primera instancia matarlo pero por la intervención de Rubén, deciden arrojarlo a un pozo tras despojarle de la túnica de colores con la que su padre le había distinguido y manchándola de sangre de un macho cabrío, así, deciden engañar a Jacob diciendo que una fiera lo había matado; pero Jacob por inspiración divina supo que aquella no era la historia real. Pasaron por el pozo unos mercaderes madianitas, sacaron a José del pozo y se lo vendieron a los ismaelitas por 20 piezas de plata y estos llevaron a José a Egipto donde lo vendieron a Potifar capitán de la guardia de Faraón, a partir de aquí la historia es la misma: acoso de la esposa de Potifar a José mediante la misma estratagema sin conseguir ser correspondida pero sin las figuras poéticas de la aparición de Jacob para prevenir a su hijo y sin mayores adornos e incluso sin dar mayor relevancia a la figura de Zuleika cuyo nombre ni se menciona en las Escrituras refiriendose a ella como “la seductora” En las Escrituras la historia de amor es otra muy diferente de la de Jami: Faraón agradecido por la interpretación de los sueños se quitó el anillo de la mano y le dió un collar de oro símbolos de poder y autoridad y le vistió con los trajes de honor mas ricos. El Faraón llamó a José: Safnat Penéaj y le dió por mujer a Asnat, hija de Poti – Fera (no confundir con Potifar) sacerdote de On. Antes que viniesen los años de hambre, le nacieron a José dos hijos que le dio su mujer Asnat, al primogénito le llamó Manasés y al segundo Efraím. A la muerte de José sus huesos fueron trasladados desde Egipto a Siquem en la parcela que su padre Jacob había comprado a los hijos de Siquem y que pasó a ser heredad de los descendientes de José.


Resumen del poema de Jami



Mevlana -Abd-er-Rahman Dschami o Jami - poeta persa (Herat 1414-1492)

Jami está considerado como el último de los grandes poetas de Persia nación en Jam una pequeña ciudad de Jurasán cerca de Herat y de ahí toma el poetico nombre de Jamí A los cinco años recibió el nombre de Nuru-d - din o “Luz de la Fe” más tarde por su afán de aprender y por la santidad de su forma de ser le otorgaron el tratamiento de Maulaná (Nuestro maestro) estudió en Herat y en Samarkanda y no solo se convirtió en el mejor de los alumnos sino que sobrepasó incluso a sus maestros, su fama no sólo se extendió por toda Persia sino que trascendió las fronteras y se le conoció en toda Asia. Fue llamado a la corte del Sultán Timur y todos los nobles e intelectuales se disputaban su compañía, tras su peregrinaje a La Meca y una breve estancia en Bagdad murió en 1492 Dedicó toda su vida al estudio y a la literatura, a su muerte dejó 50 volúmenes entre poesía, gramática y teología, dieciséis de ellos poeticos; aunque su nombre popularmente está asociado a José y Zuleika, al Beharistán y a Salaman y Absal que es lo último que produjo en sus últimos días. Sus siete mejores poemas están recopilados en una obra bajo el nombre de Heft Evrang, Tratado llamado de Las Siete estrellas de la Osa o también de Los Siete Tronos que consiste en siete poemas románticos siendo los mas notables José y Zuleika, Leila y Madschnun y el Hirednameh Iskénder o Libro de la sabiduría de Alejandro No obstante el nombre de Jamí está en Occidente asociado principalmente a José y Zuleika El poema es bastante extenso, consta de 74 cantos comenzando con toda una serie de alabanzas al Creador al Profeta y oraciones solicitando ayuda, cada uno de los cantos tiene un título y el contenido del poema persa se aparta en muchas ocasiones del relato bíblico y coránico, e incluso el poema persa, que en principio hace mención al padre y los hermanos de Jacob, Jami lo resuelve en el canto El Pozo, a través de una aparición de Gabriel a José en el pozo en el que le manifiesta que a sus hermanos los volverá a ver en el futuro pero que hasta entonces mantenga su vida y su identidad en secreto. No parece considerar relevante el autor continuar la historia de los hermanos ni el re-encuentro con sus padres en Egipto y por tanto dar el final que dan las Escrituras a la historia para centrarse solamente en la pareja y en la historia de Zuleika y José.
Las escasas traducciones existentes van a través del persa al alemán, al inglés, al francés, la inmensa mayoría no cubren la totalidad del poema algunas representan las tres cuartas partes, otras quedan a la mitad y en la mayoría de los casos no llegan ni a la mitad, por tanto la coherencia, la poesía y por supuesto la rima se pierde de forma que traducidas a los llamados “Blank verses” suele perder casi toda la sensibilidad, el sentido y la delicadeza y es por tanto una leve sombra de lo que el autor quiso transmitir, pero es todo lo que hay y por ello el siguiente esquema es introductorio y narra sin pretensiones el argumento principal pero sin tocar apenas la parte sensible y poética.



José y Zuleika

El poema comienza con el Prologo y con un precioso verso:

(…)
“Abre, Oh Dios el capullo.
Despliega, Oh Dios, el capullo de la esperanza,
desprende de Tu eterno paraíso una rosa
cuyo aliento pueda inundar mi cerebro
y sus hojas, cual labios
hagan sonreír a mi jardín (corazón).”

Para continuar con una Invocación a Dios: (…)

“A Él yo invoco. Llamo al Guardián de los mundos, al Señor,
cuyas alabanzas adornan la lengua como las gemas a la espada;
Humedecida en la fuente de la gracia, la lengua,
encuentra su mejor éxtasis cuando Su nombre es cantado.”

A continuación, siguen varios cantos: al Creador, otro solicitando ayuda, otro en honor del Profeta, para llegar al Canto denominado “Belleza” y es en éste en el que puede decirse que comienza la trama del relato. En este capítulo hay una referencia a los amores entre Leyla y Majnun adaptados por el también poeta persa Nizami y también hacia otros clasicos amantes de la literatura persa como Shirin y Kosroes, denominado Parviz o “el victorioso” último rey persa de la dinastía sasánida, que aparacece también en el Shanameh o Libro de los Reyes de Firdusi y en el Farhad,

Zuleika, según el poeta Jami era la hija de Taimús Rey de Mauritania joven de una belleza extraordinaria, según describe el poema:
(…)

Sus ojos semejaban los de una cierva y largas pestañas los sombreaban. Al ser hija de rey era de natural regio; era en resumen, la mejor joya de los tesoros de su padre, la perla de su diadema. Su cuerpo era flexible como un ramillete y a pesar de su esbeltez no le faltaba gracia, como una palmera, se doblaba al viento, irguiéndose al momento, de modo que el cuerpo de Zuleika se curvaba graciosamente cuando paseaba.
Sus dientes eran como perlas en el estuche de terciopelo de su boca, su mentón blanco como el marfil y unos graciosos hoyuelos ahuecaban sus mejillas lisas y rosadas como el melocotón maduro.
Sus ojos negros, contra su tez blanca, eran como las pepitas de una sabrosa manzana.
Su padre le había regalado maravillosas telas, de brocado y de seda; y no pasaba día sin que le hicieran suntuosos obsequios, de modo que la joven había recibido de su padre parte del botín de numerosos enemigos.
Su bondad y su dulzura igualaban a su belleza; y así hacía tan felices a quienes tocaban su mano consiguiendo que se olvidaran de sus males.
Sus delicados pies tenían por uñas pétalo de rosa; su piel era tan blanca como la leche y tierna y la carne tierna como la de un lechal. En la cabeza lucía una corona, cada una de cuyas piedras hubiera servido para comprar una provincia, y en las orejas unos rubíes, cada uno de los cuales hubiera servido para adquirir una ciudad.
Pero sus adornos, aunque magníficos en sí mismos, perdían su esplendor ante la hermosura de la que los lucía.
Un príncipe de sangre real no hubiese sido digno de besar uno de sus pies ni el borde de su túnica que era la única que tenía la dicha de ceñir su cuerpo.
Se solazaba con las mas bellas hijas de los grandes jefes, y sus esclavas eran las mas hermosas entre las esclavas.
Su corazón puro ignoraba el amor y todas sus acciones eran las propias de una niña; ignoraba el dolor y vivía en una felicidad perfecta.

Una noche en sueños se le presentó la visión de una figura de hombre de tan extraordinaria belleza que cayó locamente enamorada de él. El hombre tenía una corona en la frente de majestad y gloria.
El sueño es descrito de esta manera según el poema de Jamí:

“Todo dormía en la noche pura; las estrellas del cielo, los pájaros en los árboles, los peces en los lagos y las campanas. En su mansión custodiada por muy atentos vigilantes, Zuleika descansaba en su lecho de brocado de oro; unos narcisos blancos brillaban en sus sueltos cabellos, sus ojos estaban cerrados, pero su corazón palpitaba y su imaginación trabajaba; le pareció, de repente, que un joven muy bello estaba de pie junto a su lecho. Le pareció que el sol brillaba en la estancia, pero sólo era la radiación de su visión; en su rostro había signos de una beldad celeste; la mirada de sus ojos atravesaba el corazón de Zuleika, y de su boca embalsamada de almizcle, surgían palabras dulces como el murmullo de una fuente, cuya agua pura hubiera pasado entre guijarros de perlas y rubíes, sus dientes y su boca.
Sus brazos eran blancos y lisos como los brazos de las peris y las huríes, pero no podía existir una peri o una hurí de tan gran belleza.
Así Zuleika sintió que el amor entraba en su corazón e hinchaba sus senos.
Todos sus pensamientos se dirigieron al amor y tan transportada se sintió que acabó por llorar y perder por completo el sentido. Tal es el poder de una imagen vista en sueños”.

El sueño que en principio la cautivó, con el tiempo provocó que cayera en un estado de profunda melancolía producido por el amor inalcanzable que en ella nació hacia lo que creyó una especie de fantasma inexistente, su ama viendo el deterioro le pregunta lo que le ocurre y ella dice estar enamorada de un sueño, El ama le contesta sabiamente que según la máxima de los sabios si el sueño es verdad se convertirá en verdad y si es falso nunca se cumplirá. No obstante hace saber al rey Taimús en que estado se encuentra su hija que decae peligrosamente, su padre preocupado, convoca a los sabios a los que comunica el estado de su hija que en su locura no atiende a razones y para salvaguardar su cordura, vitalidad y belleza deciden colocar en su tobillo una serpiente de oro con piedras preciosas ya que según la tradición del lugar a la serpiente se le consideraba la guardiana universal de los tesoros. al cabo de un año tiene lugar la segunda visión o sueño, al que sucede un tercero y en este se produce una conversación entre Zuleika y su amado en el que ella le suplica que le diga quién es él y donde puede encontrarle. José siempre en el tercer sueño responde que vive en Egipto y que es el Gran Visír. Para Zuleika esta revelación es un retorno a la vida y a la cordura, por ello pide a su padre que le retiren el amuleto-serpiente de su tobillo, pues nada hay que temer ni guardar; el padre obedeciendo abre las fauces de la serpiente de oro y libera a Zuleika del mágico talismán y ella junto a la ilusión y esperanza recupera toda su belleza y el encanto perdido, belleza que trasciende las fronteras y que atrae a gran cantidad de jóvenes pretendientes, señores de tierras lejanas para pedir su mano que ella por sistema rechaza. Sólo tiene un amor y es el sueño del maravilloso joven Visir de Egipto. Pero de Egipto no llega ningún pretendiente. Cuando Taimús padre de Zuleika se entera de que el corazón de su hija, lo ocupa el Gran Visir de Egipto, decide enviar una embajada informándole de los sentimientos de su hija y alabando su belleza, el mensaje lleno de palabras amables explica que los lazos del amor deben unir a la pareja va acompañado de exquisitos presentes. El Visir de Egipto, que en aquel momento, era eunuco de Faraón, acoge a la embajada y entusiasmado comunica que no puede ir personalmente a la corte de Taimús porque obligaciones le retienen en Egipto pero que a modo de conformidad con el compromiso enviará 200 literas cargadas de oro y miles de sirvientes elegidos entre mujeres y hombres como regalo. Con el regreso del mensajero y su respuesta Zuleika ve próximo el cumplimiento de su sueño, su padre está feliz con el estado de su hija y decide preparar inmediatamente la caravana y la escolta que la llevarán a Egipto, no menos fastuosa que la recibida de Egipto, la caravana transporta gemas de valor incalculable, caballos y camellos, las más fabulosas perlas y zafiros, ámbar y áloe, sirvientes y un enorme séquito de sirvientas acompañaban a Zuleika hacia Menfis en Egipto.
El viaje transcurre atravesando desiertos y diferentes parajes y climas, hasta que la comitiva por fín divisa Menfis y un emisario del Gran Visir anuncia su llegada y una escolta como no se ha visto sale al encuentro de Zuleika con el Gran Visir Potifar que no el José de sus sueños a la cabeza para conocer y dar la bienvenida a la futura esposa. Mientras ella suspira de emoción viendo que se aproxima el momento del encuentro con el que ella piensa que es el amado de sus sueños y que en breve, esos sueños se convertirían por fin en realidad.

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Ante los gritos de aclamación del pueblo que anunciaban la llegada de la comitiva del futuro esposo; Zuleika, impaciente por ver en persona al hombre que ama, pide a su ama que le ayude a adelantar el momento de verle en persona y el ama hace un pequeño agujero en los cortinajes de la litera. Pero lo que ve la llena de desilusión y consternación, pues se encuentra con que su futuro marido no es el personaje de sus sueños y pide al cielo que si no es con aquel que ella ama que la libre del matrimonio, su clamor es escuchado y recibe la visita del Pájaro de la Consolación que no es otro que el Ángel Gabriel que le dice:

“Lo que crees imposible de soportar te resultará soportable. Inconsolable, llegarás a consolarte. Tu prometido no es el que tú amas; pero por él llegarás a encontrar el objeto de tu amor. Cálmate, la perla que buscas no está perdida para ti.”
No obstante hay por parte de Zuleika una muy bella lamentación hacia el Destino ya que no encuentra motivos para ser tratada de esa forma. Zuleika en Egipto se va marchitando en lamentaciones sin fin y su única fuerza es recordar lo que el ángel le dijo y solo piensa en la forma en la que se materializará, pasaron meses y pasó un año de sufrimiento y pena encerrada en su lujoso palacio poniendo en duda que algún día se encontraría con su amado.
La esperanza comienza a tomar forma al final del canto llamado “Suspirando” y los siguientes versos nos dan la pista:

Levanta Jamí!, levanta! (el autor a si mismo se dirige)
Aparta tu pensamiento a un lado.
Y la luna de Canaán, desde Canaán guía,
En el corazón de Zuleika, la dulce esperanza aún es fuerte,
como cuando mira al camino que tantas veces ha contemplado;
Mucho lleva esperando y esperando, soportando.
Permite a su amado aparecer, y a su corazón ser curado.



José, por tanto aparece en el siguiente canto llamado Envidia en el cual bellamente se describe por un lado la pasión de su padre por él y por otro el motivo por el que los hermanos decidieron más adelante echarle en un pozo:

Envidia

“Sabios que guiaron la pluma de los viejos,
Así la historia han construido y contado:
Cuando José en estatura y belleza creció
El corazón de su padre hacia él se volvió;
el anciano dejó a un lado al resto (de sus hijos)
por la manzana de sus ojos, (José) su alegría y su orgullo;
y hacia él tanta bondad y consideración mostró,
que los corazones de sus hermanos brillaban de envidia.
En el patio de la casa había un viejo árbol
cuyas ramas cubiertas de hojas daba gusto ver;
en su vestidura verde, como ascetas los brotes
bailaban en un rapto de alegría y alabanzas,
desde abajo del patio creció,
y su imponente altura larga sombra proyectó,
cada hoja del árbol era una lengua que habla,
cantando un himno.
Cuando las hojas se mecían,
al cielo se elevaban las ramas de su copa,
cuyos pájaros eran ángeles que descansaban en ella,
Cuando Dios concedió un hijo a Jacob;
de ese árbol que rivalizada con los árboles del cielo
una tierna ramita brotó de nuevo,
creciendo a la par que el niño;
y cuando el muchacho llegó a su virilidad
recibió un palo verde del honorable árbol,
pero sólo para José, el primero ante los ojos de su padre,
un palo de ese árbol significaba un premio;
una austera vara cortada no era un premio para nadie,
de su propio jardín del alma, para su amado hijo.
Una noche el muchacho gritó a su padre:
“Oh tu cuyos deseos nunca son negados,
al Señor del Paraíso ofrece tu plegaria y
consígueme un palo de aquel jardín
que donde quiera que mis pies pueda desviarse,
desde la juventud hasta la vejez pueda guiar mi camino”.
Humildemente el padre se inclinó y rezó,
y suplicó al Señor por la solicitud de su hijo,
entonces Gabriel bajó desde lo alto de Gaokerena, su celestial árbol,
un báculo de brillante topacio resplandecía en su mano,
que nunca había sufrido herida o defecto
de hacha, de tiempo o de alteración por la sierra,
precioso en valor pero ligero de empuñar,
espléndido, con los matices del campo de su origen
Y una voz fue escuchada: “Toma el báculo que traigo,
el cual sostendrá, como una columna, el trono de un rey”.
Así José, fue bendecido y favorecido por el cielo;
pero la envidia ardía fuerte en el pecho de cada hermano.
Cien varas de madera eran una carga más ligera
para ellos que esta vara que el Señor concedió
Cayó un antojo en cada pecho por separado,
y cada uno sembró la semilla del odio profundo en su corazón;
Él cuidó del semillero con profundo cuidado,
Pero la vergüenza era el fruto que el árbol debía producir.”



En cuanto a la descripción de la vida de José el poema de Jami se inspira en la versión de las Escrituras pero acentuando su belleza física sobrenatural descrita como un don especial concedido por Dios y recordado como haber sido tan grande que ninguna mujer podía mirarlo sin enamorarse. José estaba siempre rodeado de un aura como de luz celestial considerada como un logro debido también a su belleza moral y sabiduría que desprendía su mente.
Describiéndose en el poema de la siguiente forma:
En Canaán vivía Jacob, que poseía grandes riquezas y había tenido doce hijos, uno de los cuales, José, habiendo perdido a su madre cuando apenas contaba dos años de edad, era objeto de toda ternura por parte de su padre. Éste le hizo criar y educar aparte por su tía, que le tenía gran cariño pero cuando hubo crecido un poco, Jacob, sintiendo añoranza por José, lo llamó a su lado. Pero el muchacho fue objeto de una artimaña a fin de retenerle. Su tía, (hermana de Jacob), antes de dejarle marchar, le regaló un talismán sagrado que había heredado de Isaac que debía apartar de él toda desdicha. Era un cinturón enriquecido de piedras preciosas, con el que rodeó la cintura del joven sin que él se diera ni cuenta de que lo llevaba. A continuación la tía con gran excitación denunció que su cinturón había desaparecido. Tras emprender todos su búsqueda fue encontrado en la cintura de José que lo portaba sin darse cuenta, su tía le acusó de haberle robado el cinturón. Había una antigua ley en vigor por la cual en el caso de robo si el ladrón era descubierto como pena se le imponía ser esclavo de la persona ofendida en este caso robada. La ley fue aplicada, José fue retenido por su tía y no fue devuelto a Jacob en ese momento lo que produjo en Jacob un sentimiento de añoranza mucho más fuerte por su hijo y todos su pensamientos giraban sobre José.
El primer sueño de José en el que el sol la luna y once estrellas se inclinan ante él, se lo comunica a Jacob su padre con una sonrisa pero el padre lejos de sonreír le aconseja cuidado y que no se lo cuente a nadie por no aumentar la envidia que de por sí le tienen sus hermanos. Pero uno de ellos con quién José compartía el secreto lo revela a todos los hermanos y la reacción de los hermanos contra José es así:

“Contra el inocente muchacho conspiraron
Dijo uno:
“Nuestros corazones por la pena han sangrado
y su sangre debe fluir por la sangre que él ha hecho derramar”.

En principio acuerdan entre todos un complot para llevarle fuera del control de su padre a un lejano valle donde hay lobos y zorros y que ellos se encarguen de él, pero uno de ellos sugiere encontrar un pozo cerca de donde pasan las caravanas de mercaderes y abandonarlo a su suerte en este diabólico plan están todos de acuerdo y también en el deseo de herir el corazón de su padre. Disfrazan el plan proponiendo a Jacob que les deje llevarse a pastorear a José a tierras que no conoce, que podrá jugar y entretenerse, el padre manifiesta su inquietud y teme que sea víctima de algún lobo (sin duda no se refería a los animales sino a los hermanos). Ante eso, los hermanos alegan que siendo ellos diez (Benjamín, hijo de Raquel como José era el más pequeño y por tanto no pastoreaba) podrían librarle de cualquier amenaza o agresión. La explicación no deja muy contento a Jacob, pero acaba cediendo.


El Pozo

José es arrojado por sus hermanos a un profundo pozo, en el fondo hay agua podrida y serpientes y un aire irrespirable. Se libra de llegar al fondo gracias a una piedra que milagrosamente, sobresale en un lateral del mismo y de las serpientes también se libra ya que llevaba una camisa de seda que actuó como amuleto. Esa camisa fue regalada por Rizván el portero del Paraíso a Abraham y fue la que le libró a él de las llamas cuando fue condenado por Nimrod a morir en un horno. En aquella ocasión, gracias a esa camisa el fuego se convirtió en frío. La camisa pasó a Jacob y éste se la cedió a José. Al caer José en el pozo, por el efecto de la camisa la tiniebla del mismo, se convierte en radiante luz, el agua pasa de amarga a dulce y las serpientes y las alimañas desaparecen.
José recibe en el pozo la visita del ángel Gabriel quien le anuncia que llegará el día en el que podrá presentarse de nuevo ante sus hermanos, pero deberá mantener su identidad en secreto hasta que ese día llegue.
Las palabras de Gabriel son un bálsamo para José que no solo alivian su situación en el fondo del pozo sino que le llenan de alegría.

La Caravana

Pasó tres días José en las profundidades del pozo cuando de nuevo recibió la visita de Gabriel que le anunció que su horizonte sería circular como la boca del pozo, en esto, una caravana que se dirigía desde Madián a Egipto se detuvo para descansar se acercaron al pozo y descubrieron a José en su interior, le rescataron y cuando vieron su belleza decidieron venderlo como esclavo y sacar provecho del rescate. Cuando salió del pozo tras su cautiverio, lejos de deterioro José resplandecía por la gracia del Cielo.
A sus hermanos que no estaban acampados lejos del pozo se les ocurrió ir a ver la suerte que José había corrido se asomaron y gritaron pero no obtuvieron respuesta al ver partir a la caravana, los hermanos se presentaron ante los mercaderes y comprobando que su hermano estaba con ellos le reclamaron, no como hermano, sino como esclavo pero los mercaderes que no estaban dispuestos a deshacerse de José llegaron a un acuerdo y un mercader llamado Málik pagó unas pocas monedas comprando a José como esclavo doméstico.

El Faraón

Málik, muy satisfecho por la compra de José no podía creer su suerte y ordenó a la caravana dirigirse a Menfis al doble de velocidad y por la ciudad se extendió la noticia:

“Málik regresó de su viaje esta mañana
con un esclavo nacido de la raza de los Hebreos:
una luna llena en el cenit de la belleza,
por encima de los demás un rey en el reino del amor
en toda la tierra conocida, los cielos con sus miles de ojos
nunca han visto nada igual.”

El rumor de la belleza sobrenatural de José llegó a oídos de Faraón cuyo corazón se sintió atraído.
¿Es que no és Egipto el jardín de la belleza?
¿Donde pueden encontrarse rosas de brillo semejante?

Movido por la curiosidad Faraón ordena a su gran visir que se dirija a Málik dueño de José y que comparezca José ante él, el noble obedeció, localizó a los mercaderes que le presentaron a José y quedó tan fascinado ante su presencia que el gran visir bajó la cabeza:

“No inclines tu cabeza ante ningún ser viviente.
Sólo ante Dios que fue quién la puso sobre tu cuello”.

Le dijo José mientras le levantaba la cabeza.
El visir expuso a Malik el mercader el deseo de Faraón por conocer a José y su dueño argumentó que debido al viaje llegaban sucios de polvo y cansados, así solicitó tres días de plazo para presentarse a Faraón

El Baño

Málik llevó a José a bañarse al Nilo para prepararle para la visita a Faraón. Éste pensaba que los muchachos más bellos eran los de Egipto y en su corte eligió para en la recepción comparar con José a los más bellos y les cubrió con ricos ropajes con objeto de esta manera de anular la fama que precedía a José. Una vez bañado y preparado le presentó ante Faraón y su corte de muchachos y según dice el poema quedaron tan deslumbrados por su belleza que hasta el sol se eclipsó.

El reconocimiento

Mientras esto ocurría con José. Zuleika rodeada de lujos en su jaula de oro desfallecía por su amado. Un día mientras regresaba en su litera al palacio, escuchó el griterío de la muchedumbre. Decían que había llegado a Menfis un muchacho de Canaán que no era esclavo y que poseía una belleza perturbadora, por curiosidad levantó la cortina de su litera y se encontró de repente con que aquél esclavo al que la multitud alababa por su belleza era el personaje de sus sueños lo que le produjo tal turbación que llamó la atención de su ama a la que confesó, no solo el objeto de sus males sino al causante de los mismos y de la que obtuvo complicidad y consuelo.

El Mercado de esclavos

Málik decide vender a José y al haberse extendido la fama de su belleza miles de compradores acudieron de todo Menfis y pujaron hasta tal punto que llegaron a ofrecer su peso en perlas y rubíes, más Zuleika que se encontraba entre los compradores, de repente, dobló la más generosa de las ofertas, su marido le dijo que entre todas las riquezas no llegarían a cubrir ni la mitad de lo que Zuleika había ofrecido por José y que además los ojos de Faraón estaban sobre José. Zuleila ofreció todas sus joyas para hacer frente al pago y el marido argumentó ante Faraón que al ser eunuco y no poder tener hijos, José cumpliría ese papel y que mas que esclavo lo tendría por hijo. El Faraón encontró la propuesta razonable y así José pasó a formar parte de la casa del Gran Visir. Al final de este capítulo hay unos versos en los que se hace mención a Jesús.

“¿Que provecho se obtiene por vender al bendito Jesús por corales y conchas?
Yo me he desprendido de mis conchas y corales,
pero a Jesús el bendecido hoy he conseguido.”

Bazigha

Hasta Bazigha, princesa del reino de Ad en Arabia llegó la leyenda de la belleza de José y ésta cayó también hechizada, pidió precio por José y al no obtenerlo cargó cien camellos de oro, joyas y preciosas telas y se dirigió a Menfis con los presentes para José pero al declararle su amor no obtuvo la respuesta esperada, con gran dignidad se despidió de José y se retiró a orillas del Nilo, donde fundó un templo dedicado al Uno Absoluto y al amor donde encontrarían consuelo todos aquellos que lo necesitaran, cambió sus joyas por las cuentas de un rosario y sus preciosos ropajes por austeros tejidos y en este estado de ascetismo se mantuvo hasta el final de su vida.

Servicio de amor

Al contrario que Bazigha, Zuleika dedicaba su tiempo a intentar deslumbrar y conquistar a José por todos los medios y no dudaba de sobrecargarse en joyas, aderezos y los más ricos vestidos, desde la llegada de José a su palacio, sólo este era el objeto de su vida, pero nada ocurría y las noches las pasaba añorando a su amado.


Simpatía

Los días pasaban y a pesar de sus esfuerzos, sólo, dolor pena y cansancio recogía Zuleika como fruto de sus anhelos, ante la indiferencia de José, su paciencia se agotó. En este capítulo existen unos versos en los que el autor Jamí habla consigo mismo reflexionando sobre el amor puro y sobre Dios a quien califica como supremo dador de poder y de sentido sobre todas las cosas y señalado que la recompensa a los esfuerzos solo se encuentra en la confianza en Dios que en reconocimiento otorgará como en el caso de José la iluminación por medio de la belleza (espiritual). Belleza que, exteriormente no se puede ver como la de Moisés que provenía del Cielo.

El Pastor

“Bendecido es el amante a quien le es permitido por el destino
a su amado servir y esperar ”

Es el comienzo de este breve episodio, en el cual se le encarga a José pastorear un rebaño; él disfruta de su tarea como pastor ya que eso le permite vivir en libertad a su libre albedrío sin alterar para nada la majestad de su persona en su trabajo como pastor.

Amor rechazado

“Aquél que entrega su corazón a una forma amorosa,
puede estar buscando no solo el agotamiento
sino también una vida tormentosa.”

El alma de Zuleika estaba herida de amor pero el corazón de José se mantenía frío y duro y mientras que la imaginación de ella volaba y se veía en brazos de su amado, nada más alejado de sus sueños que la realidad.
“ Zuleika se marchitaba de día en día
en el frio otoño del dolor y la pena”

Al mirarse en el espejo ni se reconocía, las lagrimas volvieron a brotar de sus ojos y su mundo pasó de ser el mundo mágico y luminoso de la ilusión, la esperanza y el deseo al mundo negro del dolor, la desesperación y la locura y así:

“Cuando el corazón de Zuleika se rasgó por su herida
ella se reprendió a si misma con desprecio de reina:
“Vergüenza sobre ti! Desgracia sobre tu nombre has traído
por el amor al esclavo que con tu oro has comprado,
tú una dama en un trono principesco,
te rebajarás a hacer el amor con un esclavo de tu propiedad?
La dignidad de tu amor por una aventura caprichosa.
La hija de un príncipe debería amar a un rey”.

Así Zuleika se reprendía a si misma razonando que si las damas de la corte de Menfis se enterasen de su amor por el esclavo José, ¿donde irían a parar su prestigio y su honestidad?
Más a pesar de todos los reproches hacia sí misma el recuerdo y el deseo por su amado José estaba por encima del razonamiento y no se desvanecía.

Cuestionamientos

El ama de Zuleika, consciente del deterioro físico de la muchacha le pregunta sobre la tortura que continuamente inflige a su corazón y a su alma y Zuleika entonces le confiesa todo añadiendo que José la sirve y la obedece pero que ni siquiera posa su mirada en ella y que su pasión no correspondida es el objeto de su deterioro. El ama compadece a Zuleika y le dice que mejor es la ausencia del amado que tener que vivir en ese estado y le advierte que encuentros como ese, de llevarse a cabo, solo provocarían aflicción.

La Mensajera

Zuleika que confiaba plenamente en su nodriza, le encarga que transmita a José un poético mensaje lleno de amor y de admiración a su belleza, hasta tal extremo:

“Los ángeles entronizados en las alturas del cielo,
inclinan sus cabezas hacia el suelo ante la vista de tu rostro”

Actitud, por cierto que José elige, siempre que Zuleika se dirige a él.
En el mensaje también hace mención a su estado de sufrimiento y a que ha gastado todo su oro en su adquisición como esclavo. José escucha el mensaje y responde a la enviada respondiendo que está muy agradecido por el hecho de que Zuleika haya gastado su oro para llevarle a esa casa donde él vive agradecido y donde es tratado por el Gran Visir (esposo de Zuleika) con el tratamiento de “mi hijo”. Que ni el Dios (de José) ni el esposo se merecen que él que poseía un alma pura traicionase a ambos.

“Debería yo, el pequeño pájaro a quién su cariño ha criado,
Traer la vergüenza a la casa donde ha sido alimentado.?

A todo ello añade que en su pecho reside la sabiduría de Gabriel, y se pregunta si por ello es digno de profetizar, que lleva dentro un decreto de Isaac, que en su pecho guarda un secreto de sus antepasados y pide a Dios que ante todo eso, nunca le dirija a la vergüenza, que confía plenamente en que el Dios al que sirve le libre mantenga su vida incorrupta y pura.

Excusas

No obstante; José también directamente dio la respuesta a Zuleika que ante él expuso un delicado y a la vez desesperado lamento de amor. José escuchó y siendo consciente del sufrimiento de Zuleika él también lloró lamentado ser él mismo el causante de tanto dolor, expone ante ella también un lamento sobre su vida, desde el momento en que su tía le acusó de ladrón, la envidia de sus hermanos, el alejamiento de su padre y ahora esto. Zuleika continúa no obstante exponiendole su amor y finalmente le pide que la bese a lo que José se niega, razonando que está unido a su casa por lazos de agradecimiento y ruega a Zuleika que no sea el motivo de su deshonor y vergüenza, le pide que le asigne un trabajo lejos de ella y de su casa ya que él se considera solamente un esclavo de ella y a ella le reitera su obediencia pero sólo en el trabajo.

“Él habló con la esperanza de que un trabajo alejado
convertiría en una barrera el contacto con ella,
Él sabía que su presencia provocaba problemas y miedo:
En la distancia se encontraba la seguridad y la aflicción en el estar cerca
del fuego y de la tempestad se libra el paño que vuela
Es sabio volar cuando no se puede luchar contra el fuego.”

El Jardín

“En el jardín de la felicidad donde ninguna enfermedad podía entrar”

En una delicada sucesión de versos se describe este jardín que bien podría ser reflejo del Paraíso ya que, incluso en uno de sus versos Jamí lo describe como lugar digno por su belleza como residencia de el Guardián del Paraíso.

“En el jardín de la felicidad había dos fuentes adornadas
formadas con el más bello cristal, hermoso como el mármol,
las dos iguales en tamaño y forma,
situadas una junto a la otra como si se tratara de dos bellos ojos.”

Cuando Zuleika iba al jardín en busca de paz y reposo, una de las fuentes se llenaba de leche y la otra de miel y era acompañada por cien doncellas.

“Y en su imaginación una falsa imagen creó.
Entre ambas fuentes un trono para José instaló
para depositar como tributo su corazón a sus pies.”
José consiente a marcharse si también es el deseo de Zuleika, dispuesto a sufrir la amarga pena del destierro.

“Partir es tortura, pero mayor dolor
es vivir ante su presencia cuando la esperanza es vana.”

Las esclavas

Y vino la noche y José se vio rodeado de las esclavas que con el encanto de su doncellez juguetona pretendían tenderle trampas amorosas tentándole y prometiéndole toda clase de fantasías. Él las miraba y veía en todas ellas si no a ídolos, a adoradoras de ídolos y su corazón más que deseo le inspiraba dirigir sus adoraciones no a su persona sino al lugar de donde en realidad todo procede.

“Entonces la fe que residía en él inspiró un fuerte su discurso,
para desvanecer todas las dudas y enseñar la verdad:
Bellas damas cuyos encantos son merecedores
del apasionado amor de los hijos de la tierra
venid a recorrer el camino de la única fe
y a despreciar los bajos placeres indignos de vosotras.
Un Dios hay sobre nosotros, A todos los que se desvían,
conducirá a un camino recto.”

Ante el emotivo discurso, las conmovidas muchachas inclinaron la cabeza y alabaron a Dios Todopoderoso escena que fue presenciada por Zuleika quien ante eso reaccionó recriminando a José:
“Tú eres de la cabeza a los pies
el perturbador de los corazones,
de su alegría y de su orgullo.”

Abatido José escuchó a Zuleika limitándose a bajar los ojos hacia el suelo y ella comprobando que él se había mostrado firme ante las tentaciones lamentó en el fondo de su corazón los reproches y retirándose a sus habitaciones se resignó a decir Adiós a su amado.

Un nuevo consejo

Zuleika, profundamente desesperada por el muchacho a quien cortejaba en vano, una noche convocó a su nodriza para desahogarse y el ama que quiere a la muchacha como una hija, llora y se duele con ella pero también la consuela. Zuleika le dice que no solo está herida de amor por la belleza de José sino también por su indiferencia y rechazo que provoca que cada vez que ella le dirige la mirada, él la suya, por costumbre, la dirige hacia el suelo. Su ama le dice que ha forjado un plan que conseguirá que el muchacho sea suyo. Le dice que cargue un camello con plata y una mula con oro para construir un palacio y encargará a un reconocido pintor que decore sus muros con pinturas amorosas cuyos protagonistas sean Zuleika y el muchacho por lo que si él visita el palacio se contemplará asimismo formando parte de las escenas amorosas, se incendiará de pasión su corazón hacia Zuleika y por fín se conseguiría la unión. La muchacha se emociona con la idea, consigue el oro y la plata y da carta blanca a su ama para edificar el palacio.

El Palacio

El ama se puso manos a la obra:

“Tomó los servicios de un sabio maestro
con cien habilidades en cada uno de sus dedos.
Un prestigioso astrólogo trazó
a través de un laberinto de estrellas
un confiable camino.”

Y un reflejo del resultado fue:


“El mármol más resplandeciente adornaba el suelo
y el marfil brillaba en las puertas de ébano.
Dentro del palacio había siete cámaras,
en número y brillo como los siete cielos,
todo puro limpio y agradable a la vista
cada grabado en la piedra de tono diferente,
y la séptima cámara tan bella como la séptima esfera,
cuarenta columnas de oro de apoyo incrustadas de joyas,
y animales y pájaros dibujados,
contra cada columna un ciervo almizclero apoyado
y almacenado en oro el precioso aroma,
y pavos reales forjados en oro puro
extendían sus enjoyadas plumas entre la columnata,
pero una maravilla especial las eclipsaba a todas,
un árbol frondoso con el tronco de plata.
Nunca el hombre había visto algo parecido,
con hojas de turquesa y ramas de oro;
en cada rama reposaba un pájaro, un prodigio de arte
con alas de esmeralda y pico de rubí.
El pintor allí, cumpliendo órdenes,
las formas de Zuleika y José pintó,
como amantes,
formando un sólo corazón y una sola mente,
emparejados, con el brazo del uno rodeando al otro,
Como el cielo era el techo forjado sobre ellos,
el sol y la luna brillando en toda su gloria
en la flor de la primavera, en los muros expuesta
a la maravillosa visión, había una radiante cama de rosas
y el ojo podía captar en cada pequeño espacio
las ramas de las rosas entrelazadas en un abrazo íntimo
en cualquier lugar del tapiz donde se posara el pie,
dos maravillosas rosas yacían juntas.
No había un solo punto en el palacio
que representara otra cosa que la unión;
bajo los pies, sobre la cabeza, y alrededor
siempre había un símbolo de la unión de dos felices amantes.
El amor de Zuleika crecía a la par que la obra.”

Y así, cada día visitaba con placer ese palacio idolatrado mientras su corazón ardía en un intenso fuego, y al contemplar en pintura a su amado, nuevos estremecimientos de amor se añadieron a los que sentía.

En el palacio

Una vez terminada la obra por el arquitecto. Zuleika lo embelleció aún más:

“Zuleika abrió su mano y engalanó
la obra acabada del arquitecto.
Con tejido de oro cubrió los suelos
y un trono de oro realzaba aún más su esplendor,
lámparas con joyas engarzadas fueron colgadas de sus muros
y debajo de ellas aromáticas hierbas se esparcieron.
Reunió las cosas mas bellas
y allí desplegó la alfombra del placer.”

A pesar de rodearse de tanta belleza, ella añoraba a José; su palacio celestial le parecía oscuro y mortecino sin la presencia de su amado, así que ella decidió convocar a José una vez más y desplegar todas sus armas seductoras, para la conquista, cuidadosamente se preparó, con todos los afeites y perfumes que ella pensaba que realzarían aún más su natural belleza, incluso un pintor decoró sus manos con henna, se cubrió con un brillante vestido de seda de China además de ponerse toda clase de joyas: pendientes que representaban el sol y la luna, en clara alusión a los dos amantes, brazaletes y collares, una diadema de oro y perlas; todo le parecía poco con tal de lograr su objetivo. El resultado fue tal, que ni un pavo real en todo su esplendor a Zuleika podía compararse. Mientras atravesaba los aposentos con majestuosos pasos y al mirarse al espejo lo que veía no era su belleza sino solo oro común por todos lados, ella resplandecía pero, por todo lo que llevaba encima, no obstante la imagen en conjunto le hacía feliz y segura estaba de que esta vez conseguiría realizar todos sus propósitos.
Así de esta forma revestida de esplendor ordenó a sus doncellas que llamasen a José para visitar los aposentos.
“Él llegó, brillante, noble y suave como el sol
y la luna y Mercurio fundidos en uno,
su naturaleza original no se formó de mezcla de arcilla
y luz sobre luz eran su frente y su rostro,
una mirada desde sus ojos y el mundo brilla
El habla y todas las naciones conocen su testimonio.”

Zuleika le recibe con las mas inflamadas palabras de amor y le conduce a una primera cámara del palacio,y nada más atravesar ambos la puerta de oro, ella, cierra con llave la estancia y una vez encerrados le habla a José de su primer sueño, de la primera vez que conoció su imagen, añade que dejó a su familia, a su reino por el exilio con la sola esperanza de encontrarse con él. José escucha y responde como en las veces anteriores: dirigiendo su cabeza al suelo y rogando le libere del sentimiento de culpa y de vergüenza, le dice que no puede estar con ella a solas en una cámara pues su corazón despide fuego y la lana es seca y por tanto no puede estar segura, pero ella no prestó atención e hizo pasar al muchacho a la segunda cámara, y de nuevo cerró la puerta tras ellos y ella prosiguió con su seductor discurso mientras José le reitera la lealtad a su amo, marido de Zuleika. Y así fue conduciendo al muchacho cámara tras cámara desarrollando en cada una distintos métodos de seducción hasta que dejaron atrás seis. La séptima era su última oportunidad.

Vuelo



Ya en la séptima y última cámara Zuleika ordenó a José sentarse y cuando lo hubo hecho, cerró con llave, como en las seis ocasiones anteriores la puerta tras ella, nadie por tanto podría ser testigo de la escena final, ella continuó con más fuerza aún el acoso y él respondía como siempre: ni siquiera la miraba, dirigiendo su cabeza al suelo, pero al hacerlo, tal como Zuleika había previsto, él muchacho se vio en pintura, en una alfombra de las que decoraban el palacio, representado en una cama de rosas abrazando a Zuleika, no había escapatoria: allá donde el chico dirigiera la vista encontraba representaciones de escenas amorosas incitando a la unión y entonces clamó al cielo dirigiendo una letanía de lamentos pidiendo protección y juicio y parte de ellos dirigidos a Zuleika pidiendo comprensión ante su intransigencia, pero la respuesta que obtuvo de ella fue:

“Nunca esperes que el sediento espere al mañana para beber,
mi espíritu se ha precipitado a mis labios
¿y como puedo esperar más por el gozo que anhelo ahora?
Mi corazón ya no tiene fuerza para ver y esperar
a la tierna felicidad que llega tan tarde,
tu ruego es débil y no veo motivo
para que no puedas disfrutar este momento conmigo.
Entonces José contestó:
Dos juicios temo el de Dios y el del Gran Visir”

Zuleika, que había pensado en todo le dice que por el Gran Visir no tema puesto que le ha dado una copa con un bebedizo que le mantendrá dormido durante mucho tiempo y que por su Dios no tema pues se mostrará comprensivo y perdonará. Su temperamento se endurece y expone a José que no tolera más evasiones, que si no consiente se matará y de esa forma se liberará de la pasión pero que el Gran Visir al encontrar su cuerpo le culparía a él de su muerte y procedió a sacar una daga de debajo de la almohada y bajo la fiebre de su pasión se la dirigió a la garganta pero José detuvo su mano y ella acabó soltando la daga, ella rodeó su cuello con el brazo y en la proximidad de la lucha le besó. Entonces José se dio cuenta que en un rincón de la estancia un cortinaje se movía como si hubiera alguien escondido. José le pregunta que es lo que se esconde tras el cortinaje, resultando ser un ídolo de oro cargado de joyas a quién Zuleika adoraba desde niña y al que se había encomendado para conseguir sus fines. José horrorizado por encontrarse ante la situación de acoso, de traición a su señor y enfrentando por otra parte su fe y al ídolo, bruscamente se separa de los brazos de Zuleika y escapa dirigiéndose hacia las puertas que Zuleika había cerrado previamente, pero que ante la orden de un dedo de José se abrían sin resistencia; pero ella, viendo que se le escapaba, se precipitó hacia él y en un arrebato le agarró por la camisa que se rasgó en dos partes desde el hombro. Ella en su angustia también se rasgó sus vestiduras y cayó sobre el lecho en profundos lamentos.

La falsa acusación

Al salir José corriendo y tras haber atravesado sin dificultad las siete puertas cerradas, llegó al patio donde precisamente se encontraba en ese momento el Gran Visir y marido de Zuleika y preguntado por el motivo por el que huía, José le contó con palabras corteses lo ocurrido y juntos se dirigieron al lugar en que se encontraba Zuleika, que al ver a los dos hombres juntos, dirigiéndose a su marido gritó a grandes voces:
¡Traicionado, Traicionado! ¿Que sentencia merece aquél que ha pretendido abusar de tu esposa?
¿Y quién se ha atrevido? Preguntó el marido.
    El esclavo hebreo te ha pagado de esa manera correspondiendo así a quién con su favor le convirtió en su hijo.
Él se acercó a mi lecho cuando yo reposaba y quiso tomar lo que no le correspondía, pero me desperté y con mi grito se sobresaltó y corrió hacia la puerta. Le perseguí y en la persecución le rasgué la camisa a la altura del hombro. Juzga mis palabras que son verdad. O bien la prisión o bien el látigo será un escarmiento que cure el deseo del chico y que ahuyente y sirva como ejemplo a quien pensara hacer lo mismo.”

El Gran Visir al escuchar todo se sintió en realidad traicionado y reprocha a José su desagradecimiento por el trato de favor y la confianza que depositó siempre en él desde que lo compró como esclavo y que nunca, por cierto, fue tratado como tal. José se defiende alegando que el relato de Zuleika es totalmente falso y que desde el primer momento que ella le vio, sintió hacia el una fuerte atracción que la llevaba a estar siempre a su alrededor y referente al momento en que estaban, con buenas palabras pero sin omitir detalles explicó al Gran Visir la situación de acoso a la que con artimañas le sometió ella. No obstante Zuleika no solo no reconocía su culpa sino que puso por testigo al cielo y juró entre llantos por todo lo que para ella era de ley que su versión era la verdadera. Toda su farsa dio el resultado apetecido y su marido, confundido e incapaz de juzgar cual de los dos relatos era el veraz, ordenó poner en prisión a José hasta que la pasión de ambos se desvaneciera.

El niño testigo

José fue prendido y llevado a prisión y en su soledad clamó a Dios que conoce lo verdadero y lo falso en su auxilio, rogándole que su verdad viera la luz.

“Tu que conoces todos los corazones – José clamó-
Y cada secreto que los hombres quisieran esconder;
Que disciernes lo auténtico de lo falso
¿Quién tiene el poder salvo Tú?
Solo Tu puedes traer este secreto a la luz,
ya que Tú pusiste la lámpara de la verdad en mi corazón.”

En la corte había una dama de confianza de Zuleika, que día y noche estaba a su lado y siempre llevaba a su bebé de tres meses con ella, parecía que llevara con ella a su propia alma y debido a su edad e inocencia el niño no había todavía articulado ninguna palabra, no obstante el bebé milagrosamente se manifestó ante el Visir de esta manera:

“Visir: Sea tu juicio más pausado
y ten cuidado con la precipitación que acabará en sufrimiento
ninguna mancha de pecado recae sobre José
Así, el merece la gracia de tus bondadosos ojos.”

El Visir quedó maravillado por esta milagrosa sentencia y se dirigió al bebé para preguntarle quien en realidad de los dos implicados había sido claramente el culpable, a lo que el bebé respondió que él solo podía añadir al respecto que se dirigiera a la cárcel y que examinara la camisa de José.Que si el desgarro había sido por delante Zuleika habría sido inocente, pero que si la camisa de José había sido rasgada por detrás, entonces él sería inocente de toda culpa. Y así hizo el Visir: se presentó en prisión para examinar la camisa en cuestión y comprobó que la camisa había sido rasgada por detrás. Regresó a palacio lleno de ira y se enfrentó a Zuleika a quién recriminó airadamente su malvada treta y le exige que a partir de ese momento ponga un sello en su boca en lo relacionado con José y que debido al deshonor de la casa; nunca cuente a nadie lo ocurrido, que sacará a José de prisión y que éste regresará al palacio con el mismo tratamiento que antes del suceso.

Las mujeres de Menfis
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A pesar del silencio impuesto a Zuleika el rumor de su pasión por José había trascendido los muros del palacio y las mujeres se encargaron de alimentar todavía más los hechos atacando a Zuleika por todos lados y difundiendo que la mujer del Visir estaba loca de amor y pasión por su esclavo hebreo resaltando lo impropio de la relación entre una señora y un simple esclavo y no solo eso sino también que la rehuye y la desprecia. Esos comentarios llegaron a oídos de Zuleika quién, para castigar esas habladurías organiza en su palacio una fiesta digna de reyes e invita a todas las habladoras damas. Cuando la fiesta terminó y se retiraron los manteles, Zuleika comenzó su venganza. Entregó a cada dama una naranja y un cuchillo, una vez que cada una de ellas tenía en una de las manos la naranja, símbolo por cierto de la purga de la maldad de cada una de las invitadas, y en la otra mano, el correspondiente cuchillo. Se dirigió a ellas de esta forma:

“Damas justas y dulces,
las mas encantadoras cuando se reúnen,
¿por qué mi placer debería enojaros?
¿por qué culparme por amar a mi chico hebreo?
Si vuestros ojos se llenaran con la luz de los suyos
cada lengua que me culpa estaría callada y en calma”.

A continuación Zuleika preguntó a las damas si desearían conocer a José a lo que respondieron ansiosamente que si, deseaban conocer al portador de tanta gracia y belleza. Entonces Zuleika expone una condición:

“Vamos a sostener en nuestras manos estas naranjas
que con su dorada piel nos alejan del mal humor.”

A continuación pidio a su nodriza que hiciera venir a José a la sala donde las damas se encontraban, pero José no acudía a ellas, así que Zuleika en persona fue a solicitar su presencia alegando que demostrara ante las damas invitadas que no existía ni rechazo ni desprecio por su parte y hacia ella cuyo rumor se había extendido por todo Menfis. José se dejó convencer y decidió acompañar a Zuleika y aparecer ante las damas preparado y enjoyado previamente para la ocasión y la gran conmoción que causó su presencia en las señoras, hizo que se cortaran en las manos con los cuchillos que manejaban para cortar sus naranjas entre exclamaciones como: “¡Éste no es mortal!” “¡Éste no está hecho de arcilla y agua!” o “Es un ángel del cielo”; y ante la visión del muchacho todas comprendieron la pasión de Zuleika y a su vez fueron contagiadas de la locura del amor hacia el muchacho.

Amenazas

Así que Zuleika logró no ser solo ella la hechizada por José sino que ahora tenía a sus damas invitadas como rivales.La brasa de su pasión se convirtió de nuevo en viva llama y su corazón se inclinó todavía de manera más fuerte hacia José que ahora no solo era perseguido por su dueña sino por el resto de las damas. En esta situación, José dirigió una oración al cielo en la que expresaba que prefería la tranquilidad de una celda de prisión a verse perseguido continuamente y tener que ver el rostro de todas ellas de nuevo. Es decir: el muchacho llegó a preferir la tranquilidad y la independencia que le brindaba la prisión a la supuesta libertad de la que disfrutaba en el palacio del Visir rodeado, no ya por el acoso de Zuleika sino por el resto de las damas.

Encarcelado

“ En vano le tentaron.
No tuvieron éxito las artes de las astutas idólatras
el alma pura de José permaneció impasible.”

Pero las damas de Menfis tampoco dejaron en paz a Zuleika a la que llenaban de consejos y constantes compasiones. Ni un momento de paz ella conocía, tanta era la presión y el resentimiento, que un día cuando estaba en compañía de su esposo el Visir, volvió a la carga contra José, con toda su rabia culpándole de los rumores que sobre ella circulaban por todo Menfis y pidiéndole que le devolviera a la prisión. Tan malas artes empleó que convenció a su marido, no solo para que le encarcelase sino de que enviase a todas las esquinas pregoneros que hicieran conocer publicamente el castigo al esclavo hebreo que se atrevió a poner su ojo en la mujer de su amo. El plan de su mujer no le pareció mal al visir pues a pesar de haberle exculpado previamente, los comentarios sobre su mujer le afectaban, dañaban y por tanto, también le preocupaban y zanjó el tema de la siguiente forma:

“Tuyo es el esclavo y con ello debes tratar,
barre tú el polvo del camino que pisan tus pies”

A pesar de todo Zuleika, loca de amor, pero también de rabia vuelve a intentar por última vez un encuentro íntimo con José, amenazándole con la cárcel, que éste de nuevo rechaza.

“Él abrió sus labios para responder:
Bien, ya conoces mi respuesta, que no necesito repetir”

Ella entonces, llama al jefe de la guardia, ordena que despojen a José de todo cuanto de valor pudiera llevar encima, que lo encarcelaran y tal como tenía pensado que durante el recorrido a la prisión voceadores fueran proclamando el falso delito de haber pretendido tener relaciones forzadas con la mujer de su amo. Más la multitud reunida en ambos lados de la calle no creyó lo que los pregoneros proclamaban. Y así fue José puesto en prisión José, para gran liberación de él y tuvo una gran acogida por parte de los presos que sufrían pena que vieron su llegada y su presencia también como un alivio a su condena.
Más Zuleika seguía interviniendo y ya con signos de arrepentimiento, ordenó que le separasen del resto de los presos y le prepararan una cámara especial donde el rigor del presidio fuera más soportable, mientras él se alegraba por su suerte que le permitía perder de vista tanto a las damas como a lo que representaban, considerando su situación en presidio como una liberación y una bendición.

Arrepentimiento

Comienza este canto con una reflexión del autor:

“Los hijos de Adán son sordos y fríos;
sus corazones no están nunca en el estado de agradecimiento,
sus pensamiento se mantienen en la ingratitud;
y desconocen el valor de lo que poseen, hasta que lo pierden”.

Así le ocurrió a Zuleika que desde el prendimiento de José su cuerpo se deterioró y su corazón, cada día se consumía. Antes ver a diario a José la mantenía hermosa y viva, su ausencia convirtió a su esplendido palacio en la más oscura celda y mientras que para José la cárcel fue su liberación, para Zuleika su ausencia se convirtió en insoportable presidio; sus ojos se convirtieron en fuentes de llanto, se rasgó las vestiduras y se arañó las mejillas, arrojó cenizas y polvo sobre su cabeza y su corazón se hizo añicos. Tarde era ya para enmendar el daño que su deseo insatisfecho y su rabia habían provocado, toda su argucia le cayó encima como quién escupe al cielo. Su arrepentimiento no tenía límites pero sus lamentos eran ya en vano, su nodriza solo podía consolarla aconsejarla paciencia ya que según ella solo la paciencia conduce a la felicidad duradera.

La visita a la prisión

Los días de Zuleika se convirtieron en noches al faltarle la luz que desprendía José como el sol y cuando eso ocurrió su estado doliente se dobló y encontró ligero consuelo en pensar en como le iría a José en la prisión, cual sería su estado, como sería tratado y así una larga lista de preocupaciones por él llenaron su mente y esos pensamientos contribuían a aminorar su pena y esa pena reconvertida en el deseo de volver a ver a su amado provocó tal estado de impaciencia que en mitad de la noche Zuleika despertó a su ama al grito de: ¡Levántate! ¡No puedo soportarlo más, vayámonos! Llegaron a los muros de la prisión y al reconocer el guardián a Zuleika, permitió entrar a las dos mujeres y las condujo hasta la celda en la que se encontraba José en su alfombra de oración, con su cabeza inclinada como el sol cuando se oculta. José se levantó y se sentó sin decir palabra mientras Zuleika rompía en sollozos volviendo a culpar a José del estado de ansiedad en el que ella vivía y haciéndole ver que la llama de su amor por él seguía encendida. Pero el corazón de José seguía frio e inflexible.
Ante esa reacción Zuleika se levantó y se retiró de la celda besando su umbral.

Desde el Techo del palacio

En la parte superior del palacio del Visir había una torreta desde la cual se divisaba el techo de la prisión donde José se encontraba y desde que amanecía allí Zuleika pasaba las horas contemplando esa vista, solo con eso llegó a conformarse viendo en la prisión no un penal sino un paraíso pues allá donde se encontrase su amado cualquier lugar se convertiría sólo por su presencia en eso.

“Con la visión de esos muros y esa puerta quedaré satisfecha.
Un paraíso florece entre los más tristes muros
dondequiera que la luz de mi querida luna caiga.
Ese tejado es bendecido con un incomparable premio,
ya que el sol del mundo entre sus muros descansa.”

Tras la visita a la cárcel donde pudo comprobar la reacción de José. Zuleika encomendó en adelante esa labor a su nodriza, a la que al regresar hacía mil preguntas sobre el estado de su amado. Así pasaba el tiempo y desde el tejado Zuleika construyó en su corazón una casa para ambos y en un estado de éxtasis, del cual solo la despertaba su ama, Zuleika vivía.

Los compañeros de prisión

Mientras la pasión y el desgarro de Zuleika cada vez era mayor. José por su parte alegraba la prisión con su presencia, incluso las penas de sus compañeros.

“José tomó de la riqueza una llave de oro
aliviaba al deudor y le hacía libre.
Si un hombre soñaba una pesadilla,
atrapado en un torbellino de amenazantes pensamientos;
El sueño era explicado por sus labios
con lo cual el soñador era liberado
de las profundidades de ese agitado mar.”

Dos compañeros de la prisión que un día gozaron de la proximidad del rey y que habían caído en desgracia, ahora eran próximos a José en su cautiverio y le consideraban fiel amigo. Una noche,cada uno de ellos tuvo un extraño sueño y ambos se sumieron en gran turbación, para uno de ellos el sueño era una promesa de libertad; pero para el otro era un aviso de que sus días de vida habían terminado. Ante la incertidumbre que les suponía no saber el significado del sueño acudieron ambos a José, que les aclaró el significado: uno de ellos sería colgado en la horca, mientras que el otro volvería a la corte del rey, a éste último José le pidió que cuando eso sucediese y volviera junto a su rey, si la fortuna le fuese propicia, se acordase de él. Pero el tiempo pasó y aunque el compañero presidiario gozaba de la libertad y proximidad al rey, se olvidó por el momento, de su promesa y mientras José seguía en la cárcel.

“Dios le aleja de Él en soledad
Y a nadie salvo a Él debe dirigirse la oración
A la voluntad de otro Él no se doblega.
Sólo en Dios debe ponerse la esperanza;
Y no en la oración a otros
Sé, solo de Dios único sirviente y prisionero.”


La visión del Rey


“Muchos consideramos a éste, un mundo cerrado,
y para abrir sus cerraduras no encontramos ninguna llave,
cuando el ingenio de los sabios no sirve de nada
y el cuidado y la atención son un intento fallido,
de repente, sin ser obra de ningún maestro,
sin ningún ingenio planeado por artesano,
debido a una causa desconocida esa cerradura vuela;
y muestra al buscador el premio tan largamente esperado.”

Y esa llave en la que José confiaba y depositaba su confianza era Dios de quien nos viene toda la ayuda en tiempos de oscuridad y José libre de su propia determinación puso toda su confianza en la guía del Compasivo.

Entonces se produjo la llamada Visión del Rey en la que siete vacas robustas y rollizas pastaban y tras ellas avanzando otras vacas, igual en número pero débiles y delgadas que devoraron a las sanas.
Siete espigas se elevaban fuertes, sanas, sin plaga; su vista alegraba el corazón y eran la delicia de los ojos, junto a ellas otras siete débiles crecieron y arruinaron a las saludables.
El rey despertó sobresaltado y pidió opinión a sus consejeros y a los sabios de Egipto acerca del sueño, pero nadie supo interpretarlo, solo escuchó conjeturas sin sentido. Entonces el antiguo compañero de prisión al que José pidió que le recordara ante su señor, recordó su promesa y dirigiéndose al Rey, le informó que en la cárcel permanecía un muchacho hebreo que interpretaba sueños y que quizás podría serle de utilidad, el Rey encomendó al vasallo dirigirse a la prisión y que contase a José su sueño, y averiguar si había una interpretación para el mismo y así lo ordenado se cumplió y una vez lo hubo escuchado José respondió de esta manera al enviado:

“Se refiere a “Años”, son esos de vacas y espigas, puedo decir:
Las vacas gordas y las espigas rebosantes
son símbolo y señal de la generosa naturaleza y de la esperanza;
las escasas espigas y las vacas delgadas y débiles
anuncian años de escasez y desgracia.
En los primeros siete años la amable lluvia
llenará los prados de pasto y grano,
y toda la tierra estará satisfecha y alegre.
Pero otros siete vendrán a continuación,
para arruinar los logros de los años anteriores
y los corazones de los hombres ya no estarán contentos,
ninguna nube generosa traerá la dulce lluvia,
ni una brizna de hierba del suelo brotará,
ninguna alegría podrá la riqueza del rico aportar,
y los pobres y los necesitados pasarán hambre y morirán.
Sobre la mesa del Tiempo no hay pan ni comida
es el grito de miles de seres que morirán de hambre.”

El enviado escuchó la interpretación del sueño y corrió a informar al rey. Una vez escuchada la interpretación, el rey mandó llamar a José, pero éste al ser llamado a la corte adujo que había sido penado por esa misma corte inocentemente y que había pasado largos años en prisión; que antes de comparecer debía de hacerse público el error de su encarcelamiento y que el secreto de la argucia para encarcelarle saliera a la luz. El soberano escuchó al mensajero y mandó llamar a las mujeres de Menfis; una vez estuvieron ante él las dirigió un fuerte apercibimiento por haber tramado contra José, ellas dijeron que no tenían nada que ver en ello. Entre ellas, callada se encontraba Zuleika hasta que su corazón se manifestó a través de sus labios y el esplendor de la verdad brotó de su pecho. Zuleika expuso sin vacilación que nunca hubo ninguna ofensa ni falta en el comportamiento de José y que su amor por él la hizo caer en esa locura y sus propios sufrimientos fueron los que causaron a José los suyos

“De la carga de mis sufrimientos yo le di una participación.”

Una vez escuchó el rey la confesión tanto de las mujeres de Menfis como, en particular de Zuleika, envió emisarios a prisión para que trajeran liberado de toda culpa a José a su presencia.

Liberación

Para recibir a José en palacio con todos los honores el monarca hizo formar en linea una guardia de honor, donde también se encontraban los nobles de Egipto y que cubría la distancia del palacio a la prisión y así toda la población se alineó para ver llegar a José con el recibimiento de un príncipe y así se presentó ante el rey, quién le hizo sentar a su lado y al escuchar de los labios de José, no solo las interpretaciones a sus sueños sino también las medidas necesarias para esquivar el desastre, es decir: preservar de la buena cosecha una parte importante, suficiente para prevenir los años de escasez. Con tal brillantez y sencillez José expuso las sabias medidas y solicitó del monarca la tarea de supervisar él personalmente el proceso y asumir el control de los almacenes en adelante. El monarca no solo accedió sino que nombró a José Gran Visir y le concedió el honor de acompañarle en el trono con lo cual se convirtió en el hombre con mayor poder de todo Egipto, tras el rey. Con éste nombramiento el antiguo Gran Visir y Zuleika, su esposa, vieron oscurecerse su estrella y naufragar la fama y el honor del que habían gozado hasta entonces. Junto al favor del rey perdieron también su palacio y sus bienes. Este canto termina con estos versos:

“Bendecido sea aquel que tenga juicio para aprender
como el favor de la fortuna puede cambiar y girar;
cuya cabeza no se yergue en un alto estado,
ni su corazón en la desgracia se aflige.”

La viuda ciega

En su nuevo estado Zuleika más que en la pérdida de fortuna, seguía obsesionada con José pero en su arrepentimiento y añoranza no dejaba de llorar. Lo había tenido todo en la vida y ahora solo vivía para los recuerdos. Largos años de pena y añoranza transcurrieron, su belleza se marchitó y su alegría se apagó, pasaba su vida acurrucada con la cabeza entre las piernas.

“Ella dobló su espalda e inclinó la cabeza
como si buscara el tesoro que hacía tanto tiempo perdió,
lentos y tristes los años se sucedieron”

Y los labios de Zuleika solo se abrían para mencionar su nombre y al mencionarlo, un aluvión de bellos recuerdos acudían a su cabeza para acabar siempre recordando la historia que llevó a la pérdida de todos ellos. Su cuerpo ya no vestía de tejidos en oro, ahora un modesto manto de lana y un ceñidor rasgado eran lo que cubrían su cuerpo. Durante todo ese tiempo no volvió a escuchar noticias de José.

“Ah pobre infeliz y desolada alma
De cuyas manos han caído las riendas del control”

y a modo premonitorio:

“Ella se lavó la frente y los pies
porque venían desde el palacio a su solitario retiro.
Si su señor y rey por su choza pasasen,
ninguna señal en su rostro aparentaría contento
ni siquiera por el polvo despedido del camino
sobre su feliz cabeza.”

La Cabaña de cañas

“Una cabaña de cañas había ella construido,
a un lado del camino por el que José acostumbraba cabalgar;
y con cañas que emitían un sonido quejumbroso
como el sonido de una flauta;
la había vallado alrededor
cada vez que ella emitía su lamento y su llanto,
cada caña como en un concierto respondía con su quejido.”

Al enterarse Zuleika por el griterío de la gente de que José ese día iba a pasar por delante salió de su choza acompañada por el dolor y la angustia de su corazón y se sentó a un lado del camino. Cuando el heraldo que precedía la comitiva se acercaba, el vocerío de los niños, impresionados por la comitiva iba en aumento

“Mirad, es el mismo José! A quien el sol en el cielo
y la brillante luna envidian, está cerca, ya se acerca!”
Zuleika respondió: “Mis ojos están ciegos,
ninguna huella de José pueden ellos recordar.”

Así Zuleika pensaba tras pasar tantos años en la oscuridad y en la melancolía y cuando escuchó la voz de los escoltas “¡Hagan sitio! ¡Hagan sitio!” de su pecho salió un lamento:

“rechazada y abandonada, ya no puedo sufrir más,
un largo tiempo de ausencia mi espíritu ha sobrellevado
ya he tenido mi parte completa.
La pérdida de paciencia es ahora lo único que me queda por perder,
mucho mejor, para siempre
excluida de la dicha,
volar de mi misma, que continuar así.”

Zuleika, tras el lamento, hundida, se desplomó inconsciente.

La Conversión

Zuleika, despertó al lado del camino y al abrir los ojos y recobrar la conciencia dirigió una oración al ídolo, al que se dirigía desde niña, mezcla de confesión, dudas, quejas y llanto y por tanto sinceras. Su oración fue escuchada y de repente se escuchó relinchar al corcel de José. Ella salió de su choza con sus ropas, y actitud de mendiga, se acurrucó a un lado del camino y elevó su mano hacia la comitiva bajando con humildad los ojos. José pasaba y ni se apercibió de su presencia, se levantó triste y con su corazón hecho pedazos regresó a su choza y se dirigió a ese ídolo de piedra al que, desde siempre, dirigía sus oraciones, (que por cierto, era el mismo que escondía en el palacio que se hizo construir para conquistar a José) le increpó y acusó de su desdicha y en su furia destrozó y convirtió al ídolo de piedra en mil pedazos y se volvió al verdadero Dios en penitencia y oración. Y a partir de entonces las cosas empezaron a ir bien; y otro día cuando la comitiva de José volvió a pasar delante de la choza de Zuleika, ésta, a su paso, exclamó una alabanza al Dios verdadero que fue escuchada por José y al escuchar esa voz su corazón extrañamente se conmovió y comentó con un noble de la comitiva:

“Cuando la escucho hablar,
mi espíritu se debilita.
¿Quién es esa mujer postrada?”

Dile que comparezca en la cámara de mi Consejo para que así pueda escuchar la historia de su vida.


Juventud Restaurada

Cuando José en su palacio se retiró a sus aposentos, lejos de la pompa y el jaleo, un chambelán anunció a la puerta:

“Oh. La mejor de las princesas,
famosa de Este a Oeste.
Esa anciana mendiga vestida de harapos
que extendió la mano hacia la rienda de tu corcel
es a quién por tu orden me mandaste traer
este día a tu presencia,
está esperándote aquí.”

José que aún no sabía que la extraña visitante era Zuleika, le dijo al chambelán que la preguntase antes si estaba necesitada de algo y como la respuesta fue negativa pidió que hicieran pasar a Zuleika para tener el encuentro con ella. Él, sin reconocerla, le preguntó su nombre y por su origen y al ver a José de nuevo regresó la alegría y la belleza a su ser.

“Yo soy aquella que te eligió.”

Replicó Zuleika: “La que te dedicó todo su amor, aquella que por ti lo perdió todo en la vida”.
¡Zuleika! José respondió ¿Qué infeliz destino te ha conducido a este estado? Y ella al escuchar su nombre pronunciado por su amado perdió el conocimiento.

“¿Donde están tu juventud, tu belleza, tu orgullo?
Se fueron al apartarme de ti – contestó ella-
¿Donde está la luz de tus ojos? -dijo él-
-Ahogados en lágrimas de sangre por tu pérdida-
¿Por qué tu, que eras erguida cual ciprés, estás encorvada y torcida?
-Por tu ausencia y mi largo lamento-
¿Donde están tus perlas, tu plata y tu oro
y la diadema que hacía resplandecer tu cabeza?

Todo sacrificado por amor. Mi único joyero ahora es mi corazón lleno de amor y no de joyas y ahora, por fín: Yo soy Yo -respondió Zuleika-.
Zuleika: ¿Cual sería el mayor deseo de tu corazón hoy? - le preguntó José -.
A lo que ella respondió que su plegaria fuera escuchada.
José le preguntó que en que consistía su plegaria, que si él tenía poder se la concedería.

“Primero mi belleza y mi juventud restaurada
en el orgullo y esplendor que tú conociste antes
y que todo lo contemples de forma diferente.”

José empezó a mover sus labios y a medida que la plegaria avanzaba Zuleika recibía toda la belleza y esplendor perdidos y aún mucho más. José ante todo ello volvió a preguntarle si algún deseo insatisfecho le quedaba en su corazón.

“El único deseo ahora de mi corazón
es estar junto a tí, sentarme a tu lado
Contemplarte de día como una visión feliz
y en la noche descansar mi mejilla en tus pies,
descansar a la sombra del ciprés
y sorber el azúcar que mana de tus labios de rubí.”

Cuando José escuchó el último deseo de Zuleika, como siempre bajó su cabeza hacia el suelo y no dijo nada. Entonces, un sonido irreconocible escucharon sus oídos, era el batir de alas del arcángel Gabriel y así habló el ángel:

“ A tí, ¡Oh Rey!
Del Señor Todopoderoso te traigo este mensaje:

“Mis ojos la han contemplado en humilde condición,
y he escuchado su plegaria cuando a ti la dirigió.
A la vista de sus penas, sus lamentos y su sufrimiento,
Las olas de mi piedad, como las del mar se levantaron.
Su alma, de la espada de la desesperación, Yo libero
Y aquí, desde Mi trono te la concedo como prometida”.

A este desenlace siguen otros ocho cantos que completan el poema que serán reflejados de manera más esquemática a fin de controlar la extensión de este trabajo pero sin perder de vista el desenlace final del mismo:

El casamiento que, por fín se celebra con gran pompa y júbilo.
La Victoria del Amor, en la que se describe a los amantes como en una especie de permanente luna de miel en la que aumenta la fe de Zuleika y José contento por ello la construye un pabellón para que pueda expresar su devoción.
Anhelando la muerte. Aquí José vuelve a tener visiones pero en ellas se le aparecen su padre y su madre pidiéndole que se reúna con ellos en el cielo y se describe la oración a Dios para que le saque de este mundo.
La Doble muerte En el que a la muerte de José le sucede la de Zuleika.
La Queja contra el Destino. Aquí se analiza la intervención del mismo en todo el relato.
Consejos de José a su hijo Lleno de sabios preceptos que merecen una traducción completa aparte.
Una conversación consigo mismo (del autor).
Conclusión En la que el autor da gracias a Dios por haber llegado al final del mismo y el poeta concluye de esta manera:

“Tú has acabado tus palabras con una bendición,
ahora permite a tu lengua dar consejo:
(...)
Oh Jami. No oscurezcas tu obra como lo haces con tu pluma;
mantén limpio tu libro con lágrimas de ojos llenos de sangre;
pon tu pluma sólo al servicio de la bondad;
pliega tu libro contra toda pasión engañosa;
inflige a tu lengua el castigo del silencio,
porqué el silencio es preferible a algo que no se debe pronunciar.”

Traducción y comentarios de Francisco López Martìn sobre un texto de Trübners Oriental Series YUSÚF AND ZULAHIKA a POEM BY JAMI traducido orignalmente del persa al inglés por Ralph T.H. Griffith 1882