24 mar 2016

Omar Khayyam (Nishapur 1062-1123) La Caravana De La Vida Selecc. de las Rubaiyat


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I

Cuando Dios me formó de arcilla para vagar por la tierra,
conocía de antemano mis aspiraciones y mis actos.
Me convertí en pecador porque Dios lo quiso.
¿Por qué, en el Juicio Final, he de arder en el Infierno?

II

Oh, corazón mio, en este mundo de sombras y apariencias,
por qué te atormentas con penas infinitas.
Ve, pues, en paz por delante de tu destino
y no creas que deba modificarse por amor a ti.

III

Contemplé ayer a un alfarero
que amasaba con toda su fuerza la frágil arcilla.
Entonces, ésta le dijo:
Trátame con dulzura, pues ¿acaso no soy lo que tú eres?

IV

Yo decía: "Mi corazón entenderá toda ciencia,
pues pocas cosas hay que no haya considerado".
Después cuando reflexioné mas hondamente, 
la vida había pasado y nada sabía.

V

Me hablas de huríes, del Eden y sus prados de oro, de sus voluptuosidades,
¡vaya! Toma esta moneda y déjame partir.
Esos tambores solo se oyen de lejos.

VI

La vida es solo para nosotros una breve parada de caravanas;
la tentación y las preocupaciones nos acompañan sin descanso;
jamás descubrimos la clave del enigma,
pasamos con el corazón lleno de afanes.

VII

Uno, dos, tres días y la vida se evade
semejante al viento que sopla a través del desierto.
hay dos días que aún no he gozado;
aquél en que partí y aquél que no puedo divisar.

VIII

En el inmenso dominio de aquí abajo
hay dos hombres satisfechos:
el que distingue el bien del mal
y el que está dotado de todas las ignorancias.

IX

El mundo entero no es más que una linterna mágica,
vivimos en el vértigo,
el sol, como lámpara, aporta su luz
y nosotros somos las imágenes que giran y se desvanecen.

X

Sin yo quererlo me dieron el ser
y con extrañeza considero mi vida.
Somos arrojados con dolor a la existencia
sin conocer el por qué, ni de nuestra llegada ni de nuestra partida

XI

Nadie ha levantado el velo del secreto del mundo.
El ojo de nuestro espíritu está ¡ay! rodeado de tinieblas.
Tenemos una estancia más dulce que esta en el seno de la tierra,
pero por más que imaginemos, el enigma está vedado.

XII

¡Oh! Qué pronto nos arrastra la caravana de la vida...
El momento del júbilo parte antes de lo esperado,
por eso no quiero pensar en las angustias que me esperan mañana...
¡que sirvan vino! 
La noche se va pronto, gocemos del presente.

XIII

Tú consideras la vida,
pero lo que de la vida aparece a tus ojos no es más que un espejismo;
ves y oyes mucho.
Pero el ruido que capta tu oído es sólo aparente...

XIV

Puesto que no ocurre nada en la vida a nuestra satisfacción,
¿por qué penar, por qué pensar, por qué molestarse?
Estoy sumido en triste contemplación,
Sueño que he llegado hace poco 
y que pronto partiré.

XV

No creáis mas dogmas que los que elevan hacia Dios;
da de tu pan al prójimo;
no digas nada malo,
trata de hacer solo el bien,
no le cuentes pesares a nadie.
Y tendrás la vida eterna.
Y ahora toma vino.

XVI

A Al-Kabah van los creyentes del Profeta;
la campana de la Iglesia llama a los cristianos a la oración;
Cruz, Rosario y Púlpito: Os alabo
cuando me mostráis el camino hacia Dios y la verdad.

13 mar 2016

Al hijo perdido - Anónimo árabe-

¡ Alegría de mis ojos!
¡Querido mío!
Mi hijo se ha perdido  y el dolor me lacera la piel.
Veo mi cuerpo ahogado,
y los arrebatos de la pasión abrasan mis entrañas.

En mi pena no tengo ningún consuelo más que Tu Gracia.
¡Oh, apoyo mío!
Tú, Señor, ves el dolor que me aflige a causa de la separación de mi hijo.
Reúne a los que están separados y ten piedad,

La esperanza que pongo en Ti, es mi mayor apoyo.

El perfecto Sufí

Estaba tan absorto en la contemplación de las esferas superiores que prestaba poca atención a la torpeza y vulgaridad del mundo físico. 
Él poseía el conocimiento de lo sublime, lo sobrenatural , lo incomprensible.

He was so wrapped up in contemplation of the upper spheres that he paid little attention to the coarse and mundane of the physical world. He had an understanding of the sublime, the supernatural, the incomprehensible. 

La paloma y el cálamo

  
 El Ocaso de la paloma, foto de Paco López
Erase una vez en Damasco, en aquellos días lejanos cuando reinaba la paz.
Se cuenta,  que el hijo del jardinero del palacio Azem encontró una paloma enferma, casi inmóvil en un parterre del jardín.
Agachándose, la acaricia y pregunta:

“¿Qué te ocurre?”
- “Estoy enferma  - responde la paloma - de miedo por el futuro que he visto, enferma de muerte por el sufrimiento y dolor que se cernirán sobre esta tierra”.
“¿No puedo curarte?”
- “Nada ni nadie puede curar el horror de la visión, nada más puedo decirte.
-  El futuro a los humanos se les revela sólo a su tiempo.
-  No obstante déjame cumplir con mi misión ya que me queda poco tiempo”.
“Escucha”:
“Arranca y toma para ti una pluma,
de mi pecho, junto al corazón,
la pluma tornasolada, verde. azulada.
Y mis ojos, serán tus ojos,
mis alas, tu dirección,
mi pluma, tu cálamo
mi vuelo, tu inspiración” 

-  “Se me ha encargado revelarte – continuó la paloma - que tu misión en la vida será la búsqueda y la lucha por la paz”.
-  “Pero… ¿Qué puedo hacer yo?  Desde mi nacimiento vivo entre estos altos muros mi señor, el gobernador, me cuida y sustenta, raras veces salgo salvo para ir a encargos al zoco. Apenas tengo contacto con el mundo exterior no hablo más que con el granado, los geranios,  las adelfas y ahora contigo. Y hasta dudo por ello de mi cordura. Sólo Salomón tenía esa cualidad y yo soy solo un labrador”.

- “Sigue estas simples instrucciones –le indicó la paloma -: Escribe con mi pluma y siempre con tinta verde, deja fluir tu pensamiento y libre el movimiento de tu mano”.

El muchacho acarició a la paloma mientras expiraba, la enterró cuidadosamente al pie de un olivo joven y se despidió de ella de la siguiente forma:
"¡Que la paz sea siempre contigo!
Que tu viaje sea como el del Profeta y que te dirija a los jardines prometidos
y que en ellos encuentres todo lo que te faltó en tu existencia terrenal.
Allí, si Dios lo quiere, nos reuniremos".
Después de lo acaecido, el muchacho siguió con su tarea meditando todo ello y decidió comprobar si todo había sido un sueño.
Al final del día fue al bazar, compró papel y tinta y en la soledad de su habitación tomó una hoja y en ella escribió cuatro preguntas:
¿Quién soy?
¿De Dónde vengo?
¿Cuál es mi fortuna?
¿A quién me dirijo?
Al cabo de un momento su mano, tenuemente iluminada  por la vela, como dirigida empezó a moverse y pausadamente a escribir:
Yo soy
El hijo de la palmera
del olivo y de la higuera.
de la parra y del jazmín
de la caña y la yuca
de la chumbera y la vid.
Yo soy
Del naranjo y el limonero,
del pino y el ciprés
Del tomillo y el romero,
hijo de jardinero.
Yo soy
de piedra y de hiedra.
del huerto y del jardín,
mi aliento es albahaca y yerbabuena.
La acequia, el manantial y la fuente,
son la sangre que corre por mis venas.
Mi piel las tierras y las arenas.
Mis ojos son agua del mar,
del color de los azules y las nubes,
del cielo.
Mi voz es la brisa del Mediterráneo.
Yo soy
hijo de Oriente,
del desierto y del oasis,
y del viento de Poniente,
del minarete,
y del sol naciente.
Yo soy
de la duna y de la luna.
Esta es toda mi fortuna.
Y esta es Padre, mi oración:
A Ti me dirijo:
Trátame con compasión.
Que vengo desde Ur, de Caldea.
De largo viaje, ya cansado.

Cuidadosamente apartó y limpió el cálamo y comprobó que nada era imaginario.
Meditó sobre el escrito, el extraño suceso de la paloma, y comprendió no solo de donde venía, sino a donde se dirigía, de quien finalmente era hijo, y,  que la misión de la paloma era muy simple: que continuara la labor que ella agotada, derrotada y desesperada no pudo acabar. Y a ello y con todas sus fuerzas dedicó el muchacho todos los días hasta el fin de su vida.

Este ¿cuento? no tiene final, lo busca y no lo encuentra.

Hoy, quien lea estas líneas habrá comprendido que el hijo del jardinero cumplió con su misión en un tiempo lejano y que a todos nosotros nos entrega el testigo de aquella “paloma de paz muerta”  por la visión del horror  de lo que hoy en día sucede en Siria.

Quizás comprendas: Que la pluma tornasolada, verde azulada, la tinta y el cálamo puede que sean estas líneas y las que tú escribas.

Usa tus obras,. tu lucha. tu pluma y tu inteligencia contra toda barbarie y horror.

Francisco López

Abū al-Mughīth al-Ḥusayn ibn Manṣūr al-Ḥallāj Baghdad, Persia 858-922 místico sufí,


Al-Hallaj o la Unión por el martirio
La victoria sobre la muerte, el azar y el olvido.

Una Evocación al hombre que en su fe no reconocía nada más que al Dios único

Abū al-Mughīth al-Ḥusayn ibn Manṣūr al-Ḥallāj Baghdad, Persia 858-922 místico sufí, imprescindible referente sobre la mística islámica.
Personaje controvertido cuya obra y su dramática vida y muerte le han convertido en uno de los principales referentes del Islam. La tradición dice que su padre era descendiente de Abū Ayyūb considerado como compañero del Profeta, de familia zoroastriana pero convertida al Islam y muy modesta. Atraído hacia una forma de vida ascética desde su más temprana edad, Al-Ḥallāj no se conformó con la lectura y aprendizaje de El Corán sino que quiso profundizar en sus significados más profundos por lo que a la edad de 16 años se unió como discípulo al Shaykh Sahl at-Tustari a quien acompañó a Basora (Irak) durante dos años. Al cumplir los 18 regresó a Bagdad para convertirse en alumno del Shaykh Amr al-Makki compañero de Al-Junayd uno de los mas grandes maestros sufíes cuya mayor contribución era trabajar en la progresión individual del ser humano que dirige a aniquilarse uno mismo (faná) para lograr una unión más próxima a Dios. Este acercamiento al maestro Junaid acabó derivando en la adopción de Junaid como Guía y Maestro. Junaid encontró en Al-Ḥallāj a un individuo de mente y corazón puro cuyo anhelo y añoranza de Dios era tal, que, siguiendo las enseñanzas de su maestro convirtió su vida en un sólo propósito, es decir, perseguir la aniquilación total para conseguir la Unión mística. Su maestro le aconsejó buscar para ello la soledad, el silencio y la intimidad consigo mismo, pero el corazón de Al-Ḥallāj estaba lleno de anhelo por ayudar a todas las personas a su alrededor predicando sobre el amor místico y sobre el amado, es decir la unión amorosa entre el alma y Dios.
“Yo soy Él a Quien quiero,
y Él, a Quién quiero, soy yo.
Somos dos espíritus que habitan en un mismo cuerpo.
Si me ves a mí, le ves a Él
Y si le ves a Él , nos ves a ambos ".

Pero también estaba muy implicado en la reforma moral y la marginalidad; sus exaltaciónes se tornaron peligrosas culminando en su locución teopática “Ana-l-haqq” (“Yo soy la verdad”), sobre esto existe una tradición que cuenta que una de las veces que fue pronunciada fue precisamente a la puerta de su maestro Junaid al regresar a Bagdad tras una estancia de un año en La Meca, al llamar a la puerta de su maestro, este preguntó: ¿Quien es? Respondiendo Al Hallaj desde el otro lado: “Ana-l-haqq” (“Yo soy la verdad”).
Se dice que Junaid le advirtió: “Ten cuidado con los secretos de Allah, no los regales a quién no puede entenderlos, conocerás el momento oportuno cuando enciendas una tea” y Al Hallaj respondió: “Cuando yo encienda una tea tu llevarás los ropajes de los ortodoxos”. Y la profecía se cumplió ya que en su martirio fue crucificado y quemados sus restos. Según nos cuenta la tradición, durante su última vigilia en prisión antes de su muerte manifestó que el fuego en el que habían de ser quemados sus restos predecía su gloria futura de resucitado. ¿Que quiso decir con ello? - Sólo Dios lo sabe-.
Mientras, Junaid, su maestro, se mantuvo en el círculo de los ortodoxos junto a otros compañeros de Al Hallaj como ash-Shibli, an-Nuri or Bayazid al-Bistami que aunque tampoco permanecían en silencio, procuraban mantener sus conocimientos en un ámbito de prudencia que les evitaba la ira y las agresiones de sus enemigos. Se atribuye a Ash-Shibli: "Al-Hallaj y yo somos y compartimos las mismas creencias, pero mi locura me salvó y su inteligencia le destruyó” esta actitud prudente choca con la exaltación de Al Hallaj al manifestar:
“Me convertí en un no -creyente de la religión de Allah y es mi deber porque la religión es odiosa a los Musulmanes”
Su filosofía en cuanto a las religiones la expresa claramente en sus versos titulados “Raíz y ramas”

“He reflexionado seriamente sobre las religiones buscando la verdad
y las he hallado como raíz de múltiples ramas.
No exijas, pues, al hombre que adopte una religión
porqué es incapaz de alcanzarla firmemente.
Lo que demanda el hombre es una raíz que le explique
todos los méritos y significados;
entonces comprenderá”


El Final:
A sus discursos en los zocos de Bagdad había que sumar su influencia creciente en el pueblo, Al Hallaj se había convertido en un personaje admirado, influyente y querido lo que provocó una reacción adversa por parte de los sectores en el poder, sobre todo en los eruditos ortodoxos religiosos e incluso de algunos moderados sufíes que vieron un peligro creciente en su persona al difundir dogmas y conocimientos que no deberían darse a conocer ampliamente por no estar los receptores suficientemente preparados para acogerlos, viajó a India y China como misionero de la palabra de Dios con tan gran aceptación que en India era conocido como Abu 'l-Mughith y en China como Abu 'l-Mu'in pero, su ausencia, lejos de calmar los ánimos provocó el efecto contrario ya que le acusaron de haber ido a despertar y extender sentimientos hostiles contra el califa de Bagdad y a aprender magia lo que dio lugar a su procesamiento por hereje (zindiq) y a su muerte condenado a la crucifixión en 922, No deja de ser interesante la coincidencia en muchos factores con el final de Jesús.
Determinante en su condena fue la (mala) interpretación que se dio a dos de sus accesos místicos:

“Destruye la Ka´aba (refiriendose al cuerpo humano) para reconstruirla según la sabiduría (hikma), a fin de que ella participe realmente en los sayda y en los rak ´a de los verdaderos adoradores”

Esto a efectos de su condena se interpretó como que la intención de Al Hallaj era hacer añicos La Piedra Negra de la Meca. En otro arrebato de éxtasis, cuenta la tradición que por las calles de Bagdad gritaba: “Salvadme de Dios”
cuando en El Corán 72,22 dice: “Realmente, nadie podría protegerme de Dios, ni podría yo encontrar lugar alguno donde esconderme de Él”
En su final tuvo mucho que ver un factor político. Al Hallaj era el director espiritual de Husein Hamdani, jefe del ejército que intentó arrebatar el poder al Califa de Bagdad, fue detenido en Susa el año 913, condenado unánimemente por los ortodoxos y considerado por los primeros escolásticos ash´aries como un seguidor condenado de Iblis, ya que según estos Iblis se condenó por un amor celoso y exclusivo de la idea pura de Dios* conducido, humillado y condenado a una muerte muy cruel tuvo fuerzas desde lo alto del patíbulo para gritar por última vez. “Yo soy la verdad”
* Los libros donde se expresa esta doctrina son: el Kitab al Jalwa (Libro de la revelación) y el Mashafe-rash (Libro negro) ambos en dialecto Kurdo.

Al Hallaj y Louis Massignon
Es inevitable estudiar la figura de Al Hallaj sin recurrir a las referencias de Massignon (1883-1962) Filólogo y gran erudito orientalista al que llegaron a denominar “el más cristiano de los musulmanes y el más musulmán de los cristianos” primer europeo admitido en la Universidad de Al-Azhar, llega a ser profesor en la Universidad de El Cairo impartiendo cuarenta cursos sobre la historia de las doctrinas filosóficas musulmanas; Massignon descubre en Egipto a través de un amigo español la figura del místico al estudio de la cual dedicaría gran parte de su vida. En 1922 presenta las dos partes (una principal y otra complementaria) de su tesis doctoral: La passion de Husayn Ibn Mansur Al Allaj, martyr mistique de L´Islam y Essai sur les origines du lexique technique de la mistique en pays d´Islam, dejando aparte de un impresionante curriculum de cargos y obras quizás el apunte más conciliador entre el Islam y el Cristianismo sea la fundacion el El Cairo de la Badaliya con cristianos y árabes con el fin de cooperar con los musulmanes en el conocimiento de las figuras de Jesús y María según el Corán, Massignon logra conectar a su vez la Badaliya con la denominada “Asociación de amigos de Gandhi” de la que será presidente desde 1954 hasta su muerte y que junto a musulmanes y cristianos y judíos persigue formar el embrión ideal de una religión universal basada en el amor, la justicia y la no violencia concretada en Oraciones y Ayunos conjuntos en múltiples lugares del mundo y esencialmente en La Salette (Francia), lugar considerado como de apariciones de la Virgen.
He buscado sin encontrar la posible influencia de Al Hallaj sobre Massignon y no la encontré salvo en la raíz de su fe. Mientras que en Al Hallaj se percibe intimidad y rechazo a la religión. En Massignon se percibe por el contrario su aspiración como se expone anteriormente a la creación de una “religión universal” abierta y multicompartida.
Casi todo el quehacer teórico de Massignon se resume en su obra Ciencia de la compasión, en ella se albergan enseñanzas, pensamientos, sus acciones, desde los puntos de vista sociales, morales y religiosos, sus reflexiones sobre el lenguaje místico, el Islam, la fe Abrahamica, Su obra La Parole donée asimismo constituye una recopilación y una continuación de la Ciencia de la compasión.


La obra de Al Hallaj
Las tres primeras apreciaciones independientes aparecen en el año 932 (A.Z.Balji), 950 (Maqdisi) y 990 (Daylamy). Otros tres manuscritos fechados en los que figura su nombre son de 1073(Sajazi), 1153 (Sarraj) y 1158 (Ibn Bakuyé).
Durante el periodo de 922 a 1258 existió la prohibición de copiar, mantener o vender cualquier obra del autor. Lo que ha llegado a nuestros días es a través de cadenas testimoniales suficientemente verificadas. 350 máximas de su periodo en Jurasán, seis cartas (dos de ellas a Ibn Atá de Alejandría), 69 discursos públicos, 80 obras en verso que forman su “Diwán” , dos colecciones de Riwayat, 27 Hadices qudsi y 11 Tawasin, curiosamente mucha parte de su obra desapareció quemada, mucho de lo que conocemos de su obra ha llegado a nosotros debido a su conservación para críticas y comentarios hostiles.

La mejor forma de terminar este artículo la encuentro en la siguiente cita (sirva como epitafio) y en el agradecimiento a la figura a Louis Massignon quien citando en su “Perspective transhistorique sur la vie de Hallaj” (Parole Donnée, p.92) la única obra en prosa de Attar “Memorias de los amigos o Recital de los santos” escribe:
“ Attar, en su gran epopeya hallayiana, da su forma definitiva a la santidad musulmana de Hallaj, consumada en un sacrificio guerrero, militante y viril; Ibn Abi´l Jair había ya dicho: “Morir en el patíbulo de Hallaj es el privilegio de los heroes”; Attar muestra con que apasionada vehemencia este audaz amante “se jugó su cabeza” para conquistar la joya de la belleza divina (…)

Estas lineas van dirigidas a todos aquellos que se pregunten ¿que es un místico? ¿que es un mártir? ¿Que es sentir la proximidad de Dios?

Fuentes: Louis Massignon Sur l´Islam, Ciencia de la Compasión, La parole Donnée, Encyclopedya Britannica.





El aprendiz de Sufí

El aprendiz de Sufí
(poema en prosa)
Cómo un pequeño pez dorado desde su pecera de cristal,
ve que hay formas fuera,
pero no puede distinguir esas formas con claridad.

Percibe que hay algo, ahí, al otro lado,
pero deformado.
Puede ver la luz,
pero no iluminarse.

Percibe que existe una realidad que no puede alcanzar.
No puede hacer otra cosa que abandonarse,
y permanecer cautivo en la esfera de cristal.
Continuar nadando en la confusión,
y agradecer a Dios su sustento y cercanía.


Sufi´s  apprentice
(poem in prose)
As the small goldfish captive in its glassy globe,
See outside shapes,
but cannot distinguish forms clearly enough.

Perceives that there is something out there,
but deformed.
Can see the light,
but no enlightening.

Perceives that exists a reality that cannot reach.
Can´t do anything but abandon himself,
and remain captive in the glass sphere.
Keep on swimming in the confusion,
and thank God for His support and closeness.

Carta a un niño sirio en el cielo

Si fueras mi hijo...

Dedicado a un niño muerto por la guerra.
Si fueras mi hijo te diría que no entiendo esta vida. Fuiste concebido con amor y aún con mas amor recibido, fue mucha la inquietud de tus padres porque llegaras sano a este mundo. Te diría que nada era comparable al alivio y a la alegría de verte tan chiquitín, -el mas guapo del mundo -, el sentimiento de tomar tu dedito y ver como intentabas abrir los ojos a este mundo que hoy sin darte tiempo a crecer te han cerrado.
Te diría que fueron muchas tus travesuras y también muchos los sustos, pero todo se compensó con tu risa, con la alegría de verte feliz correteando por las calles. Te diría que para mi nada podía compararse con el abrazo de tu cuerpito, con llevarte en brazos, a cuestas y con tus besos, con llevarte de la mano, con tirarte la pelota, con la forma en que desde allá abajo me mirabas. Con llevarte… siempre seguro.
Tantas esperanzas y planes para ti: ...serías el mejor de los futbolistas, el mejor de los pilotos, el mejor del mundo… Tus padres te querrían siempre.
Hoy, de repente no eres más que un recuerdo para nosotros, y rotos de dolor no tenemos fuerzas, ni queremos saber quien lo hizo.
A nuestros ojos no les quedan más lágrimas que verter.
Más de mil veces ¿por qué?
La respuesta que queremos creer, la única que pudimos hallar, es:  Que quizás Dios haya querido apartarte del sufrimiento de este mundo, que Él te tomó también de la mano para que estuvieras siempre seguro, que fueras uno de Sus ángeles, un pequeño querubín con la cara sucia. Y nosotros mientras aquí morimos de dolor por tu ausencia.

Esto te diría si fueras mi hijo. Esto te digo porque eres mi hijo.

Abū Nuwās -La luna de las 1001 Noches-

Al-Hasan ben Hani al-Hakami 
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Abū Nuwās
Poeta del amor

756-814


Abū Nuwās nació in Ahwaz (Persia) la tradición nos dice que su padre sirvió en la armada del ultimo Califa Omeya y su madre, persa, era lavandera, pese a la modestia de su familia fue educado en Kufa y Basora. Aprendió el arte de la poesía de su maestro Waliba Ibn al-Hubab que gozaba de una gran reputación en Basora. Mantuvo a lo largo de su vida una estrecha relación con el Califa Harún al-Rasid, (no siempre amistosa) llegando a ser preceptor de su hijo el príncipe Al Amín, pero por otra parte el mismo Califa ordenó su encarcelamiento por sus excesos, ante este hecho Abū Nuwās compuso lo siguiente.


“Di al Califa para que pueda seguir viéndole en todo su poderío:
¿Quien será tu Abu Nuwäs si encarcelas a Abū Nuwās ?
Lo maltrataste y olvidaste
mientras él jamás olvidó su pacto contigo.
Distinto trato habría esperado
de haber sido tú un hombre ecuánime”

Dïwän 384 Metro mayzu al-kämil


Tras oír estos versos, el califa le perdonó añadiendo:

“Jamás habrá´otro como Abū Nuwās ”

Anécdota atribuida a Ibn Qutayba Kitab al-sirwa-l-su ara 543


En aquella época era costumbre que los poetas tras su formación inicial marchasen al desierto a pasar un tiempo entre las tríbus beduinas y mejorar su árabe. Aunque aprendió el lenguaje de los beduinos, Abū Nuwās nunca aceptó la forma convencional de plasmar sus versos en forma de Qasida o nasib, un género de poema nostálgico en el que el poeta por costumbre lamentaba el abandono de sus campamentos, el amor perdido, etc. En su rebeldía incluso parodiaba, ese lamento o nostalgia pero de las tabernas o de otros placeres más mundanos.

“Un desgraciado hizo alto para interrogar, lamentándose a los vestigios
y yo hice un alto para preguntar por la taberna del lugar.
El llora por las ruinas de los Asad, que ya pasaron.
¡Mal hayas! Dime quiénes son los Banu Asad, Tamim,
Quays y sus compañeros.
Los beduinos no son nadie ante Dios.
Que no se sequen las lagrimas de quien llore por una piedra
ni halle serenidad el corazón de quien se inclina por una estaca.
¡Que diferencia entre quien describe en la taberna las excelencias del vino
y aquel que llora por una zanja y una camella!
Deja esas cosas inexistentes y bebe vino añejo azafranado,
de ese que separa al cuerpo del espíritu,
escanciado por un joven de fino talle,
derecho como una rama de sauce que la fatiga no curva.
¿No ves que el rostro de la tierra brilla revestido con los tapices de Leo?
La primavera les ha tejido un brocado recubriéndolos de flores,
juntas o separadas, y en su sazón”.

Metro basït, rima däl lHA, 416


Sus poemas suelen ser en metros rítmicos que se adaptan perfectamente a la música para ser cantados mas que recitados. Dejando a un lado su personalidad, Abū Nuwās está considerado como el mas famoso poeta del amor de la dinastía Abásida (758-1258) .Sus poemas siempre tienen una “especial chispa”, son diferentes por su modernidad,sinceridad, audaces e incluso irreverentes.

“A la pregunta: ¿quieres peregrinar a la Meca?
Respondí: “si, cuando se agoten los placeres en Bagdad”.
¿Si no salgo de casa de la alcahueta o el vinatero
cómo voy a peregrinar?

Metro basït. Rima däl. HA 418; Dïwän, 239; vl,4

Sus temas suelen ser de temática homo erótica aunque se le reconoce la autoría de poemas de amor dedicados a mujeres.

“Vi a una cristiana de la que me enamoré
con el amor de Urba el udrï * y del amante nahdí.*

Ven a mí, le dije, pues sin cesar me evitaba.

    ¿Con semejante rostro esperas de mí el amor?
    Si en el zoco se vendieran por dinero rostros,
    ahora mismo lo cambiaría por otro,
    a ver si así deseabas unirte a mí.
    Feo soy, pero poeta.
    Ni aunque fueras el mismísimo Näbiga al Yâ´dï.”

Metro tawïl, rima di. HA, 433, Dïwan, 200


  • Se refiere al poeta del amor ·udrï `Urwa Ibn Hizäm (SVII) poeta que murió por amor.
  • Se refiere al poeta nahdí `Amr Ibn `Ajlän que murió de amor por Hind


En sus poemas, Abū Nuwās rozaba casi siempre la linea roja de lo permisivo, aún en nuestros días algunos de ellos resultan “subidos de tono” por lo que en su tiempo no es de extrañar que se le calificaran como desvergonzados e inapropiados. Posiblemente habría que agradecerle su franqueza en el abierto tratamiento de unos temas que se pretenden ignorar, silenciar pero que están ahí y forman parte de la vida.


“Entre las gentes no tengo igual. Mi agua es el vino,
mi aperitivo los besos.
Mi lecho son los traseros desde que me levanto hasta que
me acuesto”.

Metro mutaqärib, rima läm, IQ 543; Dïwän. Beirut, sd, 512

Abū Nuwās escribió en todos los géneros de la poesía árabe con especial acento en la nobleza del hombre.

“Todo mortal, hijo de mortal, con linaje entre los mortales,
demuestra su nobleza cuando es puesto a prueba”

Metro tawïl, rima nün
O
“Mejor es morir del mal del silencio
que morir del mal de tus palabras.
Sano es quien retiene su boca con la brida”.

Metro mayzü· al-ramal, rima mim

O
“Cada cosa tiene una seña propia que la hace sin par”

Metro mayzü al tawïl, rima däl


La popularidad y admiración hacia Abū Nuwās supera su perfil humano para formar parte de un universo mágico o de leyenda, cientos de años después de su muerte se le recuerda como protagonista de una de las Mil y Una Noches y mas de mil de años después se le sigue recordando incluso en nuestros días, donde Pasolini le rindió recuerdo y homenaje al plasmar en su film  Il fiore delle mille e una notte. Año 1974.traducida al español como Las mil y una noches “esa Noche especial y sensual” y que poco más o menos transcurre de esta forma:

Cierto día Abū Nuwās preparó un magnífico festín pero no tenía a nadie con quien compartirlo. Se encomendó a Dios exclamando: “¡Señor mío, Dueño mío!” Te ruego que hagas que encuentre alguna persona merecedora de tal banquete, apta para ser hoy mi comensal”. Apenas había terminado de pronunciar estas palabras cuando vio a tres muchachos. Eran de distinto color pero de igual hermosura.

Abū Nuwās se acercó a aquellos jóvenes y les saludó. Le recibieron con el máximo respeto, pero se dispusieron a continuar su camino, ante lo cual, les interceptó recitando estos versos:

“No os marchéis: con otro! Tengo tesoros de cosas buenas:
vino excelente traído por los monjes del monasterio,
carne de cordero y varías especies de pájaros.
¡Comed de esto! ¡Bebed el vino añejo que aleja todo mal!
¡Gozad unos con otros y acariciad, entre todos, mi miembro!

Los jóvenes respondieron: “¡Oír es obedecer!”
Se sentaron, comieron, bebieron, disfrutaron, gozaron y pidieron a Abū Nuwās que dijera cual de los tres era el mas hermoso y perfecto. Después de dar un par de besos a uno de ellos recitó estos versos:

¡Rescataría, con mi vida, el lunar que tiene en la mejilla!
Pero ¿Como se puede rescatar este lunar con dinero?
Bendito sea Quien creó sus mejillas sin bozo y asentó en una
la máxima belleza que es este lunar!

Besó en los labios al segundo y señalándole recitó este par de versos:

El amado tiene un lugar en la mejilla
que parece almizcle sobre un campo de puro alcanfor.
Mi mirada queda absorta al verlo y el lunar responde:
“¡Bendito sea el Profeta!”

Después de haber besado diez veces al tercero recitó estos versos:

Un joven que sujeta el vino entre las manos
funde el oro en copa de plata.
Pasea, como el escanciador, una copa de vino
mientras sus pupilas llevan otras dos.
Hermoso; es un hijo de turcos, una gacela.
Su cintura está entre los dos montes de Hunayn.
Si mi espíritu está tranquilo en Bagdad, mi corazón vacila
entre dirigirse a uno de estos dos sitios:
A Diyar Bakr, hacia donde le atrae un amor,
y a la tierra de las dos mezquitas.

Dejando aparte su faceta homo-erótica, sus poemas báquicos fueron especialmente celebrados, uno de los cuales a modo de ejemplo forma parte del episodio citado de Las Mil y Una noches.

No aceptes el vino si no te lo ofrece una gacela
que se parezca por su delicadeza al vino.
El vino no alegra a quién lo bebe,
a menos que lo escancie un rostro puro.

El final de Abū Nuwās , no está suficientemente claro. Hay fuentes que dicen que murió en la oscuridad y que en su vejez se hizo profundamente religioso, una vez arrepentido de sus pecados.

¡Oh, nuwäsí! Reflexiona, consuélate y ármate de paciencia.
Si la fortuna te hizo daño, el mal que hiciste no es mayor.
¡Oh, gran pecador!, el perdón de Dios a tus pecados es mayor.
El mayor de los pecados es pequeño frente al mas pequeño
perdón de Dios.
Diwän 348

Otra versión es que murió en prisión, y otra: que fue asesinado por los miembros de un clan al que pertenecía uno de los agraviados en un poema. Cualquiera que fuera su final, nos quedamos con su magnífico legado, podrá gustar o no, pero a nadie deja indiferente, su personalidad y su obra sobreviven el paso del tiempo.

Fuentes:
Abu Nuwas. Selections from the Diwan of Abu Nuwas ibn Hani al-Hakami. Edited and translated by Arthur Wormhoudt. Oskaloosa, Iowa: William Penn College, 1998.


Kennedy, Philip F. The Wine Song in Classical Arabic Poetry: Abu Nuwas and the Literary Tradition. Oxford: Clarendon Press, 1997.
Hazâr afsâna (‘los mil mitos’) -Anónimo árabe-
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La poesía Árabe Clásica Josefina Veglison Hiperión