4 jul 2015

A un corazón de cristal

Corazón de cristal

Había una vez un corazón. Este corazón era hermoso, inocente y transparente; irradiaba hacia los que le rodeaban maravillosos y brillantes reflejos de todos los colores. Era como un diamante pero le faltaba su dureza; por todo y de todos se preocupaba y eso le hacía sufrir.
De su sufrimiento se mofaban y abusaban.
Cuando con alguien comentaba sus inquietudes, cada uno iba a lo suyo.
“Son exageraciones”, “no es para tanto” -decían- .Tiene un corazón de cristal. No se toma las cosas como debe.
Con el paso del tiempo, el brillo y los destellos de corazón de cristal fueron poco a poco apagándose, perdió transparencia hasta apenas emitir hacia los demás una luz opaca; pero el corazón todavía seguía siendo de fino cristal y aunque con menos intensidad, continuaba siendo sensible, y por tanto soportando. las decepciones, los agravios, la indiferencia de todos aquellos a los que había dedicado sus mejores años.
Aquellos a los que había dirigido durante su vida el brillo de sus mejores destellos erosionaron el cristal, que se convirtió en apenas una leve lámina, pero siempre transparente, que finalmente un día se quebró en una explosión de miles de esquirlas.
Esas esquirlas, ahora si las tocas pueden hacerte daño, si las pisas, pueden hacerte sangrar..Yacen sobre una maravillosa alfombra de polvo de cristal que ahora, vuelve a brillar, pero sólo para su dueño.


Y...¿Quien tuvo la culpa? ¿El corazón o quienes le rompieron?
Eso no importa, ya. El corazón ni existe, ni se puede recomponer.
Y...¿ Quién?, ¿O qué, ocupó su hueco?
Pues ...Un vacío de sentimientos. Una inmunidad. Una nada.
La Paz.



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