Corazón
de cristal
Había
una vez un corazón. Este corazón era hermoso, inocente y
transparente; irradiaba hacia los que le rodeaban maravillosos y
brillantes reflejos de todos los colores. Era como un diamante pero
le faltaba su dureza; por todo y de todos se preocupaba y eso le
hacía sufrir.
De
su sufrimiento se mofaban y abusaban.
Cuando
con alguien comentaba sus inquietudes, cada uno iba a lo suyo.
“Son
exageraciones”, “no es para tanto” -decían- .Tiene un corazón
de cristal. No se toma las cosas como debe.
Con
el paso del tiempo, el brillo y los destellos de corazón de cristal
fueron poco a poco apagándose, perdió transparencia hasta apenas
emitir hacia los demás una luz opaca; pero el corazón todavía
seguía siendo de fino cristal y aunque con menos intensidad,
continuaba siendo sensible, y por tanto soportando. las decepciones,
los agravios, la indiferencia de todos aquellos a los que había
dedicado sus mejores años.
Aquellos
a los que había dirigido durante su vida el brillo de sus mejores
destellos erosionaron el cristal, que se convirtió en apenas una
leve lámina, pero siempre transparente, que finalmente un día se quebró en una
explosión de miles de esquirlas.
Esas
esquirlas, ahora si las tocas pueden hacerte daño, si las pisas, pueden hacerte sangrar..Yacen sobre una
maravillosa alfombra de polvo de cristal que ahora, vuelve a brillar, pero sólo para su dueño.
Y...¿Quien
tuvo la culpa? ¿El corazón o quienes le rompieron?
Eso
no importa, ya. El corazón ni existe, ni se puede recomponer.
Y...¿ Quién?, ¿O qué, ocupó su hueco?
Pues ...Un
vacío de sentimientos. Una inmunidad. Una nada.
La
Paz.
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