Estudia los proverbios y profundiza en las máximas.
El hombre es apreciado o despreciado solo cuando se le pone a prueba.
El hombre culto debe evitar la indiscreción y practicar la virtud, cumplir los deberes que impone la religión y evitar los pecados.
Las buenas costumbres constituyen el fundamento de la virtud.
Las fatigas de la vida cotidiana son puro entretenimiento pues toda la vida se cifra en servir a Dios.
Es necesario que dulcifiques el trato con las gentes, y nunca debes faltar a esta regla.
Las personas más encumbradas son las que más necesitan la ponderación. Los reyes la necesitan más que sus súbditos pues éstos actúan sin preocuparse de las consecuencias.
Debes prodigar tu persona y tus bienes en la senda de Dios.
Debes combatir al enemigo con los medios apropiados y ponerte a cubierto de sus asechanzas.
El único juez que existe en las relaciones con tus amigos es el buen carácter; por eso, escoge al amigo después de haberle puesto a prueba y procura que pueda ser uno de tus compañeros en la última vida y por tanto, que siga en ésta la ley religiosa externa e internamente.
Elige como amigo al que sea libre y sincero; que no sea un ignorante ni un malvado, ya que el ignorante debe ser evitado hasta por sus padres, y el embustero no puede ser amigo, ya que esta palabra deriva de sidq, que implica la sinceridad que nace de lo más hondo del corazón, y ¿cómo ha de serlo el que tiene la mentira en la punta de la lengua?
Sabe que quién cumple con las prescripciones legales es el más beneficiado.
Ama a tu amigo si reúne estas condiciones y no rompas con él aunque tenga otros detalles que no te gusten.
Los corazones, roto el afecto, son como el vidrio, que una vez roto no tiene arreglo.
Procura que la ofensa no hiera el corazón, ya que después de la ruptura es muy difícil la reconciliación.
El mejor amigo es el que da buenos consejos.
El mejor trabajo es el que trae las consecuencias mejores.
La mejor loa es la que está en boca de toda la gente, pero nunca las necesites.
Las criaturas no deben descuidar el dar gracias a Dios en especial por dos cosas: la salud y la inteligencia.
Quién se vanagloria de si mismo es facil presa de las pasiones.
A quién exagera las pequeñas dificultades, Dios le prueba con otras mayores.
Quién se deje llevar por la pasión pierde sus derechos.
Quién escucha las calumnias pierde al amigo.
Con aquél que piensa bien de tí, pórtate de modo que no se equivoque.
Quién se defiende en exceso es culpable.
Quién no evita las injusticias no está a cubierto de la espada.
Una sentencia no es buena si no es consecuencia de un estudio profundo.
El juez debe colocar a todas las personas en el mismo plano, con el fin de que el noble no se encastille en su fuerza y de que el humilde no desespere de la justicia.
Fuerza tu entendimiento y emplea tu sentido común para comprender bien las cosas que no ves claras y llegar así a averiguar la verdad.
Conseguir la verdad es un deber y el corregirnos para conseguirla es mucho mejor que empeñarnos en persistir en el error.
Trata por igual a las partes contrarias y preocúpate sólo de averiguar la verdad.
Confía tus preocupaciones a Dios.
Todo está de acuerdo con la voluntad de Dios.
El juez no debe atender a sus funciones cuando tiene dolor o cuando tiene hambre;
Al juzgar debe procurar únicamente, satisfacer a Dios, ya que Éste es suficiente para aquel que tiene la conciencia tranquila y buenas intenciones.
Toda la gloria se procura a través del esfuerzo, no de la suerte; porque la suerte sin esfuerzo ¿es gloriosa?

El hombre culto debe evitar la indiscreción y practicar la virtud, cumplir los deberes que impone la religión y evitar los pecados.
Las buenas costumbres constituyen el fundamento de la virtud.
Las fatigas de la vida cotidiana son puro entretenimiento pues toda la vida se cifra en servir a Dios.
Es necesario que dulcifiques el trato con las gentes, y nunca debes faltar a esta regla.
Las personas más encumbradas son las que más necesitan la ponderación. Los reyes la necesitan más que sus súbditos pues éstos actúan sin preocuparse de las consecuencias.
Debes prodigar tu persona y tus bienes en la senda de Dios.
Debes combatir al enemigo con los medios apropiados y ponerte a cubierto de sus asechanzas.
El único juez que existe en las relaciones con tus amigos es el buen carácter; por eso, escoge al amigo después de haberle puesto a prueba y procura que pueda ser uno de tus compañeros en la última vida y por tanto, que siga en ésta la ley religiosa externa e internamente.
Elige como amigo al que sea libre y sincero; que no sea un ignorante ni un malvado, ya que el ignorante debe ser evitado hasta por sus padres, y el embustero no puede ser amigo, ya que esta palabra deriva de sidq, que implica la sinceridad que nace de lo más hondo del corazón, y ¿cómo ha de serlo el que tiene la mentira en la punta de la lengua?
Sabe que quién cumple con las prescripciones legales es el más beneficiado.
Ama a tu amigo si reúne estas condiciones y no rompas con él aunque tenga otros detalles que no te gusten.
Los corazones, roto el afecto, son como el vidrio, que una vez roto no tiene arreglo.
Procura que la ofensa no hiera el corazón, ya que después de la ruptura es muy difícil la reconciliación.
El mejor amigo es el que da buenos consejos.
El mejor trabajo es el que trae las consecuencias mejores.
La mejor loa es la que está en boca de toda la gente, pero nunca las necesites.
Las criaturas no deben descuidar el dar gracias a Dios en especial por dos cosas: la salud y la inteligencia.
Quién se vanagloria de si mismo es facil presa de las pasiones.
A quién exagera las pequeñas dificultades, Dios le prueba con otras mayores.
Quién se deje llevar por la pasión pierde sus derechos.
Quién escucha las calumnias pierde al amigo.
Con aquél que piensa bien de tí, pórtate de modo que no se equivoque.
Quién se defiende en exceso es culpable.
Quién no evita las injusticias no está a cubierto de la espada.
Una sentencia no es buena si no es consecuencia de un estudio profundo.
El juez debe colocar a todas las personas en el mismo plano, con el fin de que el noble no se encastille en su fuerza y de que el humilde no desespere de la justicia.
Fuerza tu entendimiento y emplea tu sentido común para comprender bien las cosas que no ves claras y llegar así a averiguar la verdad.
Conseguir la verdad es un deber y el corregirnos para conseguirla es mucho mejor que empeñarnos en persistir en el error.
Trata por igual a las partes contrarias y preocúpate sólo de averiguar la verdad.
Confía tus preocupaciones a Dios.
Todo está de acuerdo con la voluntad de Dios.
El juez no debe atender a sus funciones cuando tiene dolor o cuando tiene hambre;
Al juzgar debe procurar únicamente, satisfacer a Dios, ya que Éste es suficiente para aquel que tiene la conciencia tranquila y buenas intenciones.
Toda la gloria se procura a través del esfuerzo, no de la suerte; porque la suerte sin esfuerzo ¿es gloriosa?
No hay comentarios:
Publicar un comentario