El tratar con la gente no sirve de nada; solo es charla y pérdida de tiempo.
Por consiguiente, trátalos poco y sólo para aumentar tu saber o mejorar tu situación.
Si disminuyen mis riquezas, nadie será mi amigo; pero si van en aumento, todos querrán ser mis comensales.
¡Cuántos enemigos se me han hecho amigos a causa de mis riquezas y cuántos amigos enemigos en cuanto las perdí!
El hijo preguntó: "¿Alguna recomendación más?"
Te ruego que pidas consejo al que tiene más edad que tú; que no te precipites en aquellas cosas que amas; que seas indulgente con tus inferiores y así será indulgente tu superior; que no lastimes a nadie, pues Dios pondría por encima de ti al que te había de vejar.
¡Qué bellas son las palabras del poeta!

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