Un hombre muy cansado gemía:
- ¿Hay un hombre más desdichado que yo en el desierto?
Un asno que pasaba, llevando con pena un pesado fardo, le respondió:
-¡Insensato que acusas al destino! Da gracias a Dios por haberte formado como hombre y no como bestia de carga!
- ¿Hay un hombre más desdichado que yo en el desierto?
Un asno que pasaba, llevando con pena un pesado fardo, le respondió:
-¡Insensato que acusas al destino! Da gracias a Dios por haberte formado como hombre y no como bestia de carga!
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