17 oct 2013

Los poemas de Kabir I a III




1. ¿Dónde me buscas, oh, servidor mío? ¡Mírame! Estoy junto a ti.
No estoy en el templo ni en la mezquita, ni en el santuario de La Meca, ni en la morada de las divinidades hindúes.
No estoy en los ritos y las ceremonias; ni en el ascetismo y sus renunciaciones.
Si me buscas de veras me verás enseguida; y llegará el momento en que me encuentres.

Kabir dice:
Dios, ¡oh, Santo!, es el aliento de todo lo que respira.



2. Inútil preguntar a un santo cuál es la casta a que pertenece; puesto que los sacerdotes, los guerreros, los mercaderes
y las treinta y seis castas de la India, todos aspiran igualmente a Dios. Hasta resulta una locura preguntar cuál puede ser
la casta de un santo; barberos, lavanderas, carpinteros, todos buscan a Dios. El propio Raidas era un buscador de Dios.
El Rishi Swapacha pertenecía a la casta de los curtidores.
Hindúes y musulmanes, también ellos alcanzaron el límite donde se borran todas las marcas diferenciales.



3. ¡Oh, amigo! Espera en Él durante tu vida, conoce durante tu vida, comprende durante tu vida, pues en la vida
está tu liberación.
Si no desatas tus ligaduras durante la vida, ¿qué esperanza de liberación tendrás en la muerte?
Creer que el alma se unirá a El sólo porque haya abandonado el cuerpo, es una idea absurda.
Si lo hallamos ahora, lo hallaremos luego. De lo contrario, permaneceremos en la ciudad de la muerte.
Si te unes a El en el presente, lo estarás en la Eternidad.
Báñate en la Verdad; conoce al Maestro Verdadero; ten fe en su Nombre.

Epístola titulada “El Regalo” o “el Don” Por el Shaykh Muhammad Ibn Fazlallah Al-Hindi







Epístola titulada “El Regalo” o “el Don”
SOBRE LA MANIFESTACIÓN DEL PROFETA.
Por el Shaykh Muhammad Ibn Fazlallah Al-Hindi al-Burhanapurî


Traducción publicada en La Gnose en Diciembre de 1910 y en Le Voile de Isis en Julio de 1935.
Publicada por Sophia Perennis como anexo al Tatado de la Unidad de Ibn Arabi. JoséJ.de Olañeta Editor.





Introducción

Bajo el título árabe At-Tuhfatu-l-mursalato ilâ-n-Nabî  y con traducción de Abdul-Hâdi como "El Regalo enviado al Profeta", su  autor Shaykh Muhammad Ibn Fazlallah Al-Hindi, del cual no existen muchos datos biográficos, salvo que es un autor que pertenece a los siglos X-XI de la Hégira, y al que, por su nombre, se le presupone de origen o linaje  indio con origen en la ciudad de Burhanapur y la fecha de su desaparición en 1020/1620.
A través del tiempo el autor nos lega esta epístola, que, completa consta de seis capítulos. Y es en su conjunto un pequeño tratado de esoterismo islámico de gran valor, rareza y extrañamente de muy escasa difusión. En sí mismo constituye una ilustración de la doctrina de la Identidad Suprema o de la Unicidad de la Existencia, poco conocido incluso en Oriente, pero adoptado sin embargo por la Masonería en Occidente, Este tratado a pesar del desconocimiento no es por ello menos valioso que otros de más amplia difusión  por lo que me siento en el deber de contribuir a su conocimiento para beneficio de todos aquellos a quienes pueda interesar. Encontraremos los tres primeros capítulos de cierta profundidad y muy dirigidos a los estudiosos, los tres últimos son de muy fácil comprensión, clarificadores  y de gran ayuda para todos los interesados en el Camino Espiritual, consituyendo en su totalidad seis valiosos escalones en la complicada escalera del conocimiento que dirige a Dios.
Francisco López.


En el Nombre de Dios el Compasivo el Misericordioso.

Capítulo I

Sabed, hermanos -¡que Allâh os haga dichosos! - que el "Verdadero Dios" es la Existencia, que la Existencia no tiene formas ni límites; que, a pesar de eso, aparece y se manifiesta en toda su gloria con formas discernibles. Ahora bien, Ella no cambia. Nunca ha dejado de ser  sin forma y sin límites. "Él es tal como era" La Existencia es única, pero Sus modos de manifestarse son diversos y numerosos. Es la "realidad íntima" (y misteriosa) de todos los seres. "Allâh es la luz de los Cielos y de la Tierra".- "Todo desaparece salvo su faz". - Allâh era, y nada con Él".
Todas las cosas, hasta el átomo, no dejan de participar en la Existencia, pero no se La debe considerar como una realización o un resultado, pues estas dos concepciones son "ideas secundarias" y se confunden en lo material. No debe designarse lo real tangible de las cosas del mundo por la Existencia, en el sentido sublime de la palabra. Dios está, con mucho, por encima de tal concepción. Entendemos, por Existencia, la realidad superlativa que existe por si misma, por la cual existen todos los seres y de la cual no puede existir  más que una sola en el mundo.
Nadie puede descubrir lo que es, en el fondo de la Existencia. Ni la inteligencia, ni la imaginación ni los sentidos pueden captarla, ni tan solo por la comparación o la analogía. Todas las facultades  intelectuales han sido creadas, todos los métodos de pensar son invenciones humanas. Ahora bien, lo que está bajo el dominio del tiempo no puede comprender lo que está libre de él. Dios, su "quididad" y sus "atributos" están muy por encima de lo temporal. Quienquiera que intente conocer a Dios como se informa uno sobre las cosas creadas, pierde el tiempo.
La existencia está organizada en varias "series":

1º. Lo Inasignable, o lo Absoluto sin forma ni indicación de ningún tipo y que está fuera de una atribución cualquiera. No debe uno figurarse que la Existencia, en este grado, sea definida de un modo constante y esencial por el hecho de ser absoluta y de estar libre de toda atribución. Hay que comprender que, en este "grado", está libre  de toda adición limitativa respecto a característica o epíteto; que está santificada por la purificación de todo vínculo inteligible; que es indefinible hasta tal punto que incluso su cualidad de indefinible no constituye una definición de Su verdadera naturaleza. "La Unidad pura" es el nombre de este "grado". Es la "quintaesencia misma" del "Verdadero Dios". No hay ningún "grado" encima de éste; todos los demás le son inferiores.

2º. La primera asignación es la conciencia que Dios posee de su "quididad". de sus "atributos" y de todos los seres creados, y eso de un modo general o sintético sin que nada esté realmente diferenciado. Este "grado" se llama "la Primacía" o "la Verdad de Muhammad" (o "Realidad Muhammadiana").

3º .La segunda asignación es la conciencia que Dios posee de su "quididad", de sus "atributos" y de todos los seres creados, y eso de un modo detallado y analítico, por el establecimiento  de las diferencias entre las cosas. Este "grado" se llama "la Identidad" o "La Verdad del Hombre" (o "Realidad Adámica"). Estos tres "grados" son eternos sin principio ni fin. Su sucesión no es temporal sino mental y especulativa.

4º .Los espíritus ( o "el mundo de los espíritus puros"), es decir, las criaturas abstractas y simples que se manifiestan en sus esencias primeras.

5º. El mundo de las formas primeras, es decir, las criaturas sutiles pero compuestas que no se podrían fraccionar, dividir, romper o fusionar (sin que dejaran de ser lo que son).

6º. El mundo de los cuerpos, es decir, las cosas groseras que se pueden  fraccionar o dividir (sin que cambien profundamente de naturaleza).

7º. El grado universal que engloba todos los demás "grados": el corporal, los dos luminosos, "la Identidad" y "la Primacía". Es el hombre.

El primero de estos siete "planos" es el de lo "No-Manifestado", mientras que los otros seis comprenden  toda la manifestación o "la expansión". Cuando el hombre en el séptimo (y último) "grado" se exalta hacia lo sublime, cuando surgen en él los otros (cinco) "planos" en perfecta expansión, es "el hombre universal". La exaltación (inbisât) así como la amplitud (úrûj) alcanzaron su apogeo en nuestro Profeta -¡que Allâh ruegue por él y lo guarde!-. Él sella la escala de la inspiración profética.


Capitulo II

Los nombres de los "grados" divinos no deben servir para designar los "grados" del mundo o de la creación. Igualmente, no deben emplearse los nombres de los "grados" del mundo para designar lo divino.
Es decir: es la solución de las antítesis humanas; he aquí algunas de ellas:

Exaltación x Amplitud
Altura x Anchura
Interior x Exterior
Convergencia x Divergencia
Conjunto x Detalles
Síntesis x Análisis 
Teoría x Práctica
Palabra x Actos
El Espíritu x La Letra
Cristianismo x Judaísmo
Ascetismo x Urbanidad
Aristocracia x Democracia
Fe x Ley
Esoterismo x Exoterismo
Soledad x Universalidan
con el    con las
Creador   Criaturas

La Existencia posee dos universalidades: la de la "quididad" y la de los nombres. Según la primera, Dios se manifiesta a Sí mismo, por Sí mismo, en Sí mismo y para Sí mismo, sin ninguna relación como fenómeno alguno o con entidad distinta de Sí mismo. Esta universalidad implica "la suficiencia absoluta", la "perseidad". 
Dios contempla en Sí mismo todas las cosas, divinas o accidentales, sus leyes, relaciones y destinos. Su especulación cosmorámica tiene una perspectiva perfecta pues todo está encerrado  en las entrañas de su "quididad" y comprendido en Su "unidad armoniosa", como la palmera se encuentra en el hueso del dátil o (mejor todavía) como todos los números se encuentran en el número "uno". Se llama "la suficiencia absoluta" pues la meditación de Dios, su visión interior de todo el Universo, habría podido bastar (para su amor creador) sin que hubiera sido necesario exteriorizar el mundo de un modo detallado (para conocerse). No ha estado obligado a producir el Cosmos puesto que, al encontrarse todo en Él y proviniendo de Su "unidad armoniosa", puede ver todas las cosas en Sí mismo por la meditación de Sí mismo. La meditación es, en este plano, una visión completamente interior y misteriosa, puramente "teórica" (si me atrevo a expresarme así). Percibe el detalle en el conjunto, la pluralidad en la unidad, la palmera con todas sus ramas en el simple hueso del dátil.
La universalidad de los nombres consiste en que Dios se revela a Sí mismo por Sí mismo y contempla su "quididad" en las "asignaciones" exteriores, es decir, en el mundo. Su meditación sinóptica abarca todas las substancias (de los diferentes mundos) con una mirada "operativa" que lo vivifica todo y da a todas las cosas una vida individual y una naturaleza correcta. Podría compararse  con la visión de conjunto en el detalle, de la unidad en la pluralidad, del hueso en el árbol. La Universalidad de los nombres  corresponde a la creación del mundo material. Al ser su carácter realizador y expansivo (estaba a punto de decir práctico), no encuentra su noción plenaria  más que por la manifestación detallada, precisa y concreta del Universo. 
La existencia no debe considerarse como una bajada hacia una cosa creada o como una encarnación de ella, pues un descenso hacia una cosa, así como una transelementación con ella, supone lógicamente dos Existencias, una de las cuales desciende hacia la otra y se identifica con ella. Ahora bien, la Existencia es única. La pluralidad de sus "atributos", comprobada por el sentimiento y el "gusto intuitivo" de los iniciados, como el culto (simbólico, ritual o caritativo), la obligación impuesta por la Ley, la felicidad, el dolor, etc., se refieren todos a las "asignaciones". La Existencia está en su primer "grado" de Absoluto, completamente libre de todo esto.
La Existencia comprende todos los seres, al igual que, por ejemplo, la obligación comprende todos los obligados  o que la cosa calificada encierra todos sus atributos. Entre Ella y los seres no hay la relación del continente y contenido o del todo con las partes, Dios está muy por encima de semejante suposición.
La Existencia, como pura abstracción (no obstante hiper-real), circula en la "quididad" de los seres y constituye su "substancia íntima", como esas mismas "quididades", antes de la "expansión", constituían Su "substancia íntima". Los atributos perfectos, universales y absolutos de la Existencia circulan en los atributos de los seres, antes de "la expansión", residían en los atributos perfectos y universales de la Existencia y constituían la "substancia íntima" de estos mismos atributos.
El mundo y todo lo que depende de él son otros tantos accidentes efimeros, mientras que la Existencia está siempre ante los ojos del pensador.
El mundo tiene tres "aspectos evolutivos":

1º. La primera asignación; el mundo lleva ahí el nombre de "voluntad primitiva".
2º. La segunda asignación; el mundo lleva ahí el nombre de "substancias fijas".
3º. La asignación en el exterior; el mundo es nombrado ahí "las substancias exteriores".

Las "substancias fijas" son lo que se llama "el perfume de la Existencia". El mundo sensible indica sus leyes y sus realizaciones.
Lo que se capta, en primer lugar, de una cosa es la Existencia. Es a través de Ella como se comprende la cosa en sí. Ella es en relación con las cosas lo que es la luz en relación con los colores y las formas. Pero como "la expansión" es continua y violenta, la comprensión a través de los seres a través de la Existencia es el patrimonio exclusivo de la minoría.


Capítulo III

Uno se acerca a Dios por dos tipos de obras: supererogatorias y obligatorias. Las primeras consisten en la desaparición (gradual) de los atributos (egoístas y separatistas) del hombre, a fin de que aparezcan en él los “atributos” divinos. Entonces vive, muere, oye y ve por todo su organismo y no solo por los oídos y los ojos. Posee la audición lejana, la segunda vista, etc. Así es como hay que comprender “la extinción” de los atributos del hombre en los “atributos” de Dios. Es el fruto de las obras supererogatorias.
El acercamiento a Dios por las obras obligatorias, es decir, las que están prescritas en la Ley, consiste en que el hombre extreme el desinterés frente a todas las cosas, comprendida su propia persona, hasta la indiferencia de un muerto, de modo que no considere en todo más que al “Verdadero Dios” Ésta es “la extinción” del hombre (él mismo, su “quididad”) en Dios. Es el fruto de las obras de la Ley.

Capítulo IV

Hay varias clases en “la identidad suprema”, es decir en la unidad de la Existencia.
Unos saben teóricamente que Dios está en la naturaleza. Otros tienen la visión de ello por sus corazones, en sus estados de exaltación emotiva. Éstos son superiores a aquellos, es decir, están mas cerca de los orígenes. Todavía otros ven a Dios en la naturaleza y a la naturaleza en Dios, sin que la visión de lo uno eclipse la visión de lo otro. Éstos están todavía mas elevados, son todavía más primordiales que los otros dos grupos; su lugar es el de los profetas y los “ejes espirituales”, así como el de los discípulos de unos y otros. Es imposible que el que no cumple la Ley y la Vía pueda alcanzar el segundo de estos grados y menos todavía el tercero, que es el más elevado.

Capítulo V

Los seres, en relación con la Existencia, constituyen la “substancia íntima” del “Verdadero Dios”, pero difieren de Él en relación con la asignación. La diferencia entre Dios y la naturaleza, desde el punto de vista relativo, existe; pero, desde el punto de vista absoluto, el conjunto de todos los seres es el “Verdadero Dios”. Miremos, por ejemplo una gota de agua, una ola o la nieve. En el fondo estas tres cosas no son mas que agua, pero cuando se quiere especificar, difieren de ella. Otro ejemplo: el espejismo que, no siendo en suma más que vacío, parece ser agua.
Las pruebas coránicas (y proféticas) en favor de “la identidad suprema” son numerosas, Citemos entre las primeras:
  • Dios posee Oriente y Occidente. Adondequiera que os volváis estáis frente a Él”. -
  • “Nosotros (el Profeta) estamos mas cerca de Él que vosotros, pero vosotros no le veis”.-
  • “Los que hacen un pacto conmigo lo hacen con Dios. Su mano está encima de la suya”.-
  • “Es el primero y el último, el aparente y el oculto; conoce todas las cosas.” -
  • “...y en vosotros mismos, pero ¡vosotros no lo veis!”. -
  • “Cuando mis adoradores te preguntes sobre Mí, diles que estoy muy cerca”.-
  • “Dios rodea todas las cosas.”

De la tradición profética están sacadas las siguientes sentencias:

  • “La máxima mas verídica de los antiguos árabes es la frase de Labîd: ¿No es cierto que todo es vano excepto Allâh?
  • “Uno habla con su Señor cuando reza, pues el Señor de cada uno de vosotros está entre él y la qibla”
  • “Dios ha dicho: Mi adorador no ceja de acercarse a mí con obras supererogatorias hasta que lo amo, Yo soy el oído con el que oye, el ojo con el que ve, la mano con la que coge y el pie con el que anda”
  • Dios ha dicho: ¡Hombre! Estaba enfermo y no Me visitaste. Tenía hambre y no Me diste de comer”.
  • Tirmidhi refiere una tradición de la clase de las Tharwîlah: “Por aquel en cuyas manos está la vida de Muhammad, si hicierais descender una cuerda hasta la tierra inferior, encontraríais a Dios”. El gran tradicionalista añade: Él es el primero y el último, el aparente y el oculto; Él conoce todas las cosas”.
Eso basta (para nuestra tesis) en materia de tradiciones auténticas del Profeta de Dios.
Las máximas de los iniciados que se refieren a la “identidad suprema” son tan numerosas que es superfluo citar algunas de ellas. Cualquiera que quiera conocerlas sólo tiene que abrir los libros clásicos de la vida de los santos; no dejará de encontrarlas.

Capítulo VI

¡Tú que buscas la Verdad! Si quieres llegar a Dios, debes empezar siguiendo al Profeta en palabras y actos, según la letra y el espíritu. Después practicarás “la consideración” y la “identidad suprema”. Este es el significado de “la buena palabra exonerada de ablución ritual”, de preferencia de hora y otras formalidades. Sin embargo cuando “la buena palabra” está acompañada por la pureza canónica y simbólica, todavía es más meritoria. No te preocupes tanto, pues, de las condiciones exteriores en las que comienzas o acabas “la meditación”. No te detengas en la letra de la fórmula, antes bien, considera lo que significa en todas las circunstancias: (poco importa) que estés de pie, sentado, paseándote o acostado, en movimiento o inmóvil, bebiendo o comiendo, etc. “La consideración se practica por la desaparición de “la temporalidad del yo”, que consiste en llevar en su fuero interno otro (interés) que “el verdadero Dios” o “el derecho de Dios”. La negación expresada por las palabras Lâ ilâha. Luego, se afirma el “el Verdadero Dios” en uno mismo. Éste es el verdadero sentido de illâ-llâh (=si no es Dios), es decir la segunda parte de la “buena palabra”.

Si me preguntas: “Ya que la Existencia es única, ya que fuera de Ella no hay nada, ¿qué niegas, pues, y qué afirmas?”, respondo: se niega la superstición de la “disparidad” y de la “bi-existencia”, que consiste en atribuir una existencia absoluta a las cosas creadas. Tal creencia es supersticiosa y vana; se debe rechazar para poder afirmar “el Verdadero Dios” en el interior de la consciencia.
¡Tú que buscas la Verdad! Si, por la Gracia, la emoción divina se te lleva, ya no podrá volver a crecer en ti la superstición del “yo temporal”, pues no eres más que el testimonio del “Verdadero Dios”.


¡Que Allâh nos conceda un estado de espíritu tan elevado, por la protección del Profeta – que la plegaria y la salvación estén sobre él!

Son palabras del  Shaykh Muhammad Ibn Fazlallah Al-Hindi

11 oct 2013

El Halcón del Rey Sindabad


El Rey Sindabad y el halcón

 Cuentan – pero Dios es mas sabio – que había un Rey de Reyes, persa, al que complacían las diversiones, los paseos y toda clase de cacerías. Un halcón, al que había adiestrado, permanecía a su lado día y noche, y dormía  durante ésta apoyado en la mano de su dueño. Cuando salía de casa lo llevaba consigo. Le había colgado en el cuello un vasito de oro, en el que le daba de beber.
Cierto día en el que el rey estaba sentado en su trono, se presentó el cetrero y le dijo: “Rey del tiempo: es ya época de empezar a cazar”.
El rey se preparó para salir, colocó el halcón en su mano y partió. Llegaron a un valle en el que extendieron la red de caza y en ella cayó, de repente, una gacela. El rey exclamó: “¡Mataré a aquél por cuyo lado escape la gacela!”
El círculo de cazadores fue estrechándose, mientras que ella, por su parte, fue acercándose al rey, hasta que, por fin, se irguió sobre sus patas y, apoyándose en sus manos, las colocó debajo del pecho como si fuese a besar la tierra ante el soberano. Este bajó la cabeza y el animal dio un brinco, huyó por encima de su testa y se dirigió campiña adentro.
El rey se volvió a mirar a los soldados y observó que se guiñaban los ojos. Preguntó “¡Visir ¿Que se están diciendo los soldados?”
“Comentan lo que dijiste: que aquel por cuyo lado escapase la gacela, sería ajusticiado”.
“¡Por mi cabeza! ¡La perseguiré hasta volver con ella!”
El rey se puso a seguir el rastro de la gacela y no se cansó de ir tras sus huellas.
El halcón iba picando en los ojos del animal fugitivo, hasta que al fin la cegó y la aturdió; entonces el rey levantó la maza y de un solo golpe la derribó. Se apeó, la degolló y la colgó del arzón de su silla. Era una hora de calor y estaba en un lugar árido; no había agua. El rey y su corcel tenían sed, por lo que el soberano dio una vuelta y divisó un árbol, del que fluía un líquido que parecía manteca. Como tenía la mano enfundada con el guante de piel, tomó el vasito del cuello del halcón, lo llenó de aquél líquido y lo colocó delante de él. Pero el halcón dio un golpe al vasito y lo vertió.
El rey cogió de nuevo el vasito, lo llenó y, creyendo que el halcón estaba sediento, se lo colocó delante, pero el animal lo derramó de nuevo. El rey se enfadó con el pájaro y, tomando el vasito por tercera vez, se lo acercó al corcel; pero el halcón, con el ala, volvió a verterlo.
El rey exclamó: “¡Dios te confunda, la mas nefasta de las aves! ¡No me has dejado beber, no has querido hacerlo tú y encima se lo has impedido al caballo!
Dicho esto, de un sablazo le cortó ambas alas.
El halcón levantó la cabeza y dijo por señas: “Mira lo que hay encima del árbol”. El rey levantó la vista y vio una serpiente, cuyo veneno era el líquido que fluía del árbol. Y se arrepintió de haberle cortado las alas al halcón.
Montó, el rey, en su caballo y llevó la gacela al lugar del que había partido. Al entregarla al cocinero, le dijo: ¡Cógela y ásala!.  Luego se sentó en su silla, sosteniendo siempre al halcón en la mano, hasta el momento en que el animal, tras un estertor murió. El rey prorrumpió en gritos de tristeza y de dolor por haber matado al halcón en recompensa de haberle salvado de la muerte.
Y esta es la historia del rey Sindabad”.

Lo mejor del Universo

Cerré los ojos tratando de buscar lo mejor del Universo, pero no pude hallarlo.

29 sept 2013

El puesto de las especias




El puesto de las especias

I
Como pequeñas montañas multicolores
rojas, amarillas, verdes, azafranadas,
por otra parte
dulces o amargas, estimulantes o tranquilizantes, aromáticas
se ofrecen las especias a los compradores,
les llaman desde sus recipientes
¡Llévame contigo! si no me tomas, yo sin ti, aquí soy nada.
Y los compradores jugando a ser Dios.
Fingen que no escuchan.

II
Mi Religión

Me preguntó cual era mi Religión.
Y contesté: la de Dios.
Si, ¿pero cual? -Insistió-
Pregúntale a Él lo mismo, y la que te diga;
pues esa misma.




III
La Acequia

Entre sol y sombra discurría placentera,
repartía sus sonrisas
a los olivos, a las palmeras, a las higueras…

IV
Lavanderas

¡Quien volviera al tiempo de las lavanderas!
Tiempo de agua fresca,
de coplas y de risas,
de ropa limpia al sol y al viento.
Tiempo desvanecido.

V
El Sonido del dolor

El lenguaje de los pájaros no me es desconocido
ni el susurro del viento entre los árboles
ni el rumor de los arroyos.

Me sobrecoge el estruendo de la tempestad,
no tanto como el dolor de la viuda y el huérfano
al escuchar tañer la campana.

Entre todos los sonidos,
prefiero el de la esperanza
pero ese sonido, es mudo.

VI
En la mañana Turca

¿Recuerdas aquella brillante mañana de Julio?
El cántaro de barro a la puerta
el vaso junto a la fuente,
en una alberca de agua fresca
entre el sol y sombra de la higuera
lentamente se refrescaban
las verdes y jugosas sandías,
como cabezas de niños
disfrutando de su baño,
como fruto maduro,
esperando su momento.

VII
Las Norias de Hama

Nunca olvidaré el particular sonido de sus norias,
como tosco violoncelo,
transforman el caudal del Orontes en continua sinfonía.
Hoy lamento.

VIII
Aquí hubo vida

Cegaron el pozo del Oasis,
casi todo pereció.
y en aquél lugar
nada volvió a ser igual;
la vida huyó.
En la vida de las personas, a veces
ocurre igual.

IX
Rezar

Y decidí rezar con menos palabras

para no tener que culparte
de falta de respuesta.
Y cargué sobre mis hombros
indolencia, falta de juicio
de fe o devoción
que me sirvieran de justificación
a Tu ausencia.

X
El mejor Pastor

Será siempre aquel que lleva sus ovejas al prado mas verde.

XI
Desesperado (Lamento)

Ya no hago preguntas, porque no me interesan las respuestas.
Ya no pido explicaciones, porque tampoco me interesan las explicaciones.
A veces me gustaría gritar con todas mis fuerzas.
¡No entiendo nada!

XII
La serpiente reidora

Del linaje de la del Paraíso,
a todos encantaba,
cara de mujer en cuerpo animal.

Aquellos hombres de su hechizo se libraron,
frente a su rostro, espejo de plata colocaron,
desde entonces, solo ríe de si misma.

XIII
Un ángel se fue

Una especie de ángel se marchó, 
sin dejar ninguna huella,
desapareció en dirección al cielo,
a través de un agujero, curiosamente redondo en las nubes
por el que los rayos del sol penetraban en todo su esplendor
como indicando: Es por aquí....

XIV
Paraíso

El hombre se cansa hasta de vivir en el paraíso.
Es insatisfecho por naturaleza..


26 sept 2013

Mantic Uttair -Farid Uddin Attar- Persia (1199-1230)



Mohammed ben Ibrahim (1199-1230) Nishapur (Persia) tenía como sobrenombre Nischapuri Farid-Uddin Attar. Era perfumista de profesión, pero abandonó su profesión e ingresó en una orden de derviches vagabundos lo que le permitió conocer a los sufíes mas eminentes de la época. Filósofo y poeta de mentalidad. Su obra es considerable en calidad y cantidad; pero su poema más célebre es el Mantic-Uttair o “Lenguaje de los pájaros” La tradición hace morir a Attar asesinado en su ciudad natal por los mogoles de Gengis Khan.

El Mantic Uttair es un poema alegórico, escrito en persa y lleno de simbolismos que derivan en la búsqueda y unión mística con el Uno Divino. Comienza con una maravillosa invocación que en su brevedad es todo un universo espiritual. Ante la misma, toda palabra sobre el libro resulta tosca, grosera y el que escribe sobre él, tan insignificante como la mas humilde hormiga. Uno se pregunta al comenzar la lectura ¿Si este efecto produce,sólo la invocación, que efecto producirá la lectura total? Pues sencillamente, el avance de muchos pasos en la comprensión y búsqueda de Dios y de si mismo.


“No has podido hacer nada, no busques, pues, nada; todo lo que tú dices no es lo que hace falta, no digas, pues, nada. Lo que dices y lo que sabes, es lo que eres. Conocerse a sí mismo, es existir cien veces. Pero tú debes conocer a Dios por él mismo y no por ti”


Comprendido y asimilado lo anterior, esto que sigue, simplemente es una superficial información sobre el argumento del libro, lo que hay en su interior y la obra del autor en sí, es para descubrirla por uno mismo. Esto, posiblemente, acarreará terribles efectos secundarios: la calidad humana del lector se habrá multiplicado hasta el infinito positivamente.


“Cuando el hombre tuvo sus facultades, confesó su impotencia y se sumergió en la admiración”


La trama


Los pájaros experimentan la necesidad de tener un rey. Es la abubilla la que se erige en líder de los pájaros por haber servido de mensajera entre Salomón y la Reina de Saba . Ver Corán:27: 16 a 28


“Los pájaros se reunieron y dijeron: “No hay en el mundo un país sin rey. Y la nación de los pájaros no tiene ninguno. Esto no puede continuar; unámonos y busquemos uno”


La abubilla propone a los pájaros como rey al ave Simurgh (criatura mitológica de los antiguos persas compuesta por partes de ave, de pez, patas para andar y que suelta fuego, comprende en si mismo los cuatro elementos de la naturaleza) y les habló:


“Conozco un rey, pero no puedo ir sola a verle. Venid y os llevaré a su corte. No temáis, el que exponga su vida en esta aventura quedará libre de todo mal. Seguid mi camino y llegaremos a la puerta del palacio de Simurgh, rey de los pájaros”


La abubilla argumenta que Simurgh será el rey perfecto por creer, a su juicio, que reúne las mejores cualidades:


“Está en todas partes, y no obstante, lejos de nosotros. Ninguna alabanza puede celebrarle. En ambos mundos, nadie puede disputarle el imperio. Es rey ante todo. No se revela entero, pues ni la ciencia ni la inteligencia llegan a su lugar de descanso.”


Pero éste vive en las montañas del Caúcaso y la abubilla procede a describir a los pájaros el viaje: Para llegar al castillo de Simurgh tendrán que atravesar siete valles y les anuncia que el viaje será muy largo y penoso:


El primer valle es el de la fatiga y para atravesarlo hay que despojarse del corazón
El segundo valle es el del amor. Hay que hundirse en el fuego y ser fuego.
El tercero es el valle de la suficiencia
El cuarto, el de la unidad, en el que el ojo no percibe nada sensible a los sentidos
El quinto el de la manifestación , en el que el Ser único se manifiesta
El sexto es el del asombro, en el que un enorme fuego lo consume todo,
El séptimo, es el Valle de la muerte, en el que todo es mudo olvido y desmayo.


Tras escuchar tal descripción los pájaros están tan aterrados que muchos mueren tras el relato y otros alegan excusas y pretextos para no acompañar a la abubilla:
El ruiseñor alega que si está lejos de su amada se pone triste y no canta. El pavo real, que fue amigo de la serpiente en el paraíso y le echaron de allí, por tanto un ser tan despreciable no puede llegar hasta un ser tan excelso. El águila, que su ambición es elevada, que él, que extiende sus alas sobre los reyes, no puede obedecer a un rey, y así sucesivamente...


No obstante la abubilla está decidida a viajar y convence al resto. Lo hacen durante años y muy pocos alcanzan el palacio de Simurgh unos mueren de frío, agotamiento, otros, devorados por fieras. Los pájaros que iniciaron el viaje llenaban el mundo pero finalmente alcanzan su objetivo sólo 30, curiosamente Simurgh en persa significa “30” lo que los pájaros interpretan como buena señal y acertadamente como una fusión total de los supervivientes en el esplendor de su nuevo rey. Cuando le conocen, le perciben tan majestuoso y brillante que no cabe descripción. Para ellos es el sol. Los pájaros están plenos de admiración, se descubren a si mismos tan brillantes y maravillosos como su rey y que en realidad ellos y él forman un solo ser, al no comprender ellos mismos ni su propia luz ni su nuevo estado interrogan a Simurgh sobre ello, obteniendo la siguiente respuesta:


“Mi sol es un espejo. El que me contemple en él, en él estará. Fundíos en mí y os hallareis a vosotros mismos”.



Es, en resumen un maravilloso poema sufí que toda persona “en el camino” debería leer, y cuyo final es tan evidente que no necesita mayor explicación.

24 sept 2013

La lucha de Isfendiar con el Simurgh Sha-Nameh Firdusi


El Simurghr es un ave mitológica de los antiguos persas compuesta de partes de ave, partes de pez, arroja fuego como el dragón y tiene patas para andar por tierra. Representa una síntesis de los cuatro elementos.

El Combate
Isfendiar entra en el palacio de Guschtasp y le reclama el trono y la corona, pero Guschtasp no desea abandonar el poder y envía a Isfendiar a luchar con el viejo Rustem.
Rustem reconoce que Isfendiar es "el heroe de bronce invencible" como el Aquiles de los griegos e igual que Aquiles solo era vulnerable por el talón, a Isfendiar no se le puede matar más que si una flecha le entra en el ojo.
Rustem se aconseja con Simurgh el pájaro divino, al que encontró tras buscarle, en lo alto de un sendero secreto de la montaña.
El poderoso pájaro le dijo a Rustem después de frotarle la cabeza con un ala:
"Elige la rama más recta, la mas larga y la mas delgada de este tamarindo. A ella está unido el destino de Isfendiar. Enderézala y endurécela ante el fuego; escoge un buen hierro viejo de flecha, átale a la madera unas plumas y este hierro, y podrás matar a Isfendiar.
Si Isfendiar viene a provocarte a combate, háblale con dulzura y rectitud; si se niega a tratarte con dulzura coloca esta flecha en tu arco, dirige la linea de tus manos hacia los ojos de tu enemigo y el destino llevará la flecha directamente a su ojo, pues es ahí donde es vulnerable."