I
me prohibiré amar para que mi pasión me mate.
Me diré: "Muramos nobles,"
pues no es bueno amar al mismo tiempo que un rival.
II
Empujasteis mi corazón al amor,
pero vosotros permanecisteis indiferentes.
Mantuvisteis en vela mis párpados doloridos,
pero vosotros dormisteis.
Vuestra mansión está entre mi corazón y mi entendimiento;
aquél no os olvida ni oculta las lagrimas.
Me prometisteis que seríais fieles,
pero en cuanto os apoderasteis de mi corazón, fuisteis traidores.
No os habéis compadecido ni os habéis enternecido por mi pasión.
¿Estáis seguros de estar a salvo del futuro?
Si muero os ruego, por Dios, que escribáis sobre mi tumba:
"Esta era una amante".
El afligido caminante que conozca las penas del amor
se apiadará al pasar junto a la tumba del que ha amado.
III
¡Amigo mío! No preguntes por lo que me hace sufrir,
pues se pondrán de manifiesto mis males.
No es por mi voluntad por lo que he dejado a Salma y la he abandonado por otra.
La necesidad tiene sus leyes.
Perdóname la falta que he cometido;
los dueños son generosos con sus servidores.
He hecho, lo confieso,
aquello que sólo se hace por ignorancia,
pero
¿donde está lo que exigen la clemencia y la longanimidad?
Tu imagen está conmigo estés cerca o lejos;
mi lengua pronuncia tu nombre sin reposo.
Tú que eres de pura estirpe, bien nacido;
que has engendrado hijos de la más noble raza.
Te recuerdo la promesa que me hizo tu magnanimidad.
¡No la olvides
IV
Si mi corazón está lejos de ti,
impido que el amor haga mella en él,
que solo a ti te ama.
Si antes mis ojos han mirado a otro ser hermoso,
después de haberte conocido, sólo tú los atraes.
He jurado que no traicionaré tu amor;
mi corazón está triste y apasionado por ti.
Me has dado de beber una copa de amor puro.
¡Ojalá yo también te la escancie!
Recoged mi último suspiro,
dondequiera que os establezcáis.
Dondequiera que os instaléis, enterradme enfrente.
Si pronunciáis mi nombre junto a la tumba,
os contestará el gemido de mis huesos tan pronto como levantéis la voz.
Si se me preguntara por lo que quiero que Dios me conceda,
contestaría:
Primero, el favor de Dios,
...y después, el vuestro.
¿El tiempo en que tu vives puede vejarme?
¿Pueden devorarme los perros si tu eres un león?
Todos los sedientos abrevan en tus aguas.
¿He de morir de sed yo que estoy bajo tu protección
y tú eres la lluvia?
V
¿El tiempo en que tu vives puede vejarme?
¿Pueden devorarme los perros si tu eres un león?
Todos los sedientos abrevan en tus aguas.
¿He de morir de sed yo que estoy bajo tu protección
y tú eres la lluvia?
VI
Perdóname la falta que he cometido;
los dueños son generosos con sus servidores.
He hecho, lo confieso,
aquello que sólo se hace por ignorancia,
pero
¿donde está lo que exigen la clemencia y la longanimidad?
VII
Tu imagen está conmigo estés cerca o lejos;
mi lengua pronuncia tu nombre sin reposo.
VIII
Tú que eres de pura estirpe, bien nacido;
que has engendrado hijos de la más noble raza.
Te recuerdo la promesa que me hizo tu magnanimidad.
¡No la olvides
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