20 abr 2018

Abu Ishaq Ibn Ibrahim Ibn Abu Al-Fath Ibn Khafajah de Alzira 1058-1138

Llegó el huésped fantasmal de la amada infiel
y cambié reproche por gratitud aquella noche.

La belleza le reveló el sendero
que conduce al perdón al censurado,
y una fuente desplegada como hoja de papel,
reflejaba su hermosura.

Su visita: viento del alba que recoge la caída de una nube
arrastrada de noche en la arena.
Viento que adorna los cuellos esbeltos de la colina
encollarada de blancas flores esparcidas como perlas.
La aurora despejó de sus gargantas <de la colina>
los restos de oscuridad.
Y contra la negrura estalló la brillantez;
el almizcle se convirtió en alcanfor
allá donde la velada caballería fue perseguida
bajo la bandera desplegada de la belleza.

Luego envolvió mi alma con fuego,
y cegó mi vista con luz.

Como el balanceo de la rama cimbreante
y la mirada asustada del novillo espantado.

El vino de la pasión embriagó sus caderas y
borracha, se estremeció entre dos mantos.

En pleno alboroto su mirada me hirió de amor,
pero el pecado de su embriaguez fue perdonado.

Emanó un atisbo de holganza
dando un pasito adelante.
Una lágrima le recorrió la mejilla,
y el jardín de la belleza brilló bajo la lluvia.

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