26 feb 2016

Referencia poética de Bécquer sobre las 1001 noches

En su leyenda El aderezo de esmeraldas, de 1862, dice:

No desesperé, sin embargo, de mi propósito "¿Cómo buscar dinero?" decía yo para mí, y me acordaba de los prodigios de Las mil y una noches, de aquellas palabras cabalísticas a cuyo eco se abría la tierra y se mostaban los tesores escondidos, de aquellas varas de virtud tan grande, que tocando con ellas en una roca, brotaba de sus hendiduras un manantial, no de agua, que era pequeña maravilla, sino de rubíes, topacios, perlas y diamantes...

Similitud entre La lluvia y las anémonas de Al Mutanabbi y otro de Ibn al Zaqqaq

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Al Mutanabbi (Kufa-Irak) (915-965)

Juguete del viento fueron las anémonas un día,
y con fuerza por la lluvia fueron después afligidas.
¿Para ser tan maltratadas, dije a la lluvia atrevida,
qué delito han cometido?
Y me respondió la lluvia que con más fuerza caía,
Han robado a las hermosos el color de sus mejillas.

 Ibn al Zaqqaq poeta Andalusí (Valencia 1100 -1133)

"Los arriates de anémonas brillan a la hora en que el sol se levanta, y el céfiro se balancea en ellos.
 Los visité cuando la lluvia rasgaba flores de un rojo más intenso que el color del vino.
 "¿Qué culpa tienen?", pregunté: y la lluvia me contestó:
 "Han robado el color rojo de las mejillas bonitas" . 

24 feb 2016

No bebas sin música -Anónimo árabe S.XI-

I
Sirve en ruedo la copa entre viejos y jóvenes;
cógela de la mano de la luna radiante.

No bebas sin música:
que he visto que los caballos al beber relinchan.

II

Una joven tocaba el laúd con sus dedos
y el alma se arrobaba al escuchar su música.
Con su canto hizo oír al sordo
y el que era mudo exclamó:
"¡Que bien tocas!"

III

El tiempo unas veces está cubierto y otras despejado;
se parece al plano y al cilindro.
Bebe en el momento propicio,
de buen humor,
si eres capaz de no abandonarme

Navegando - anónimo árabe sobre el mar -

Mira al buque:
su vista te complacerá:
compite con el viento en la derrota feliz.
Parece un pájaro que haya extendido las alas
y descienda desde el cielo al mar.

20 feb 2016

Poemas Anónimos árabes sobre el dinero y los negocios

I
Guardo mi dinero y lo protejo, pues sé que es mi espada y mi escudo.
O ¿voy a gastarlo en beneficio del peor de mis enemigos y trocar mi bienestar en medio de las gentes por desgracia?

Preservo mi dinero de toda persona innoble que perjudica a todo ser humano.
Prefiero esto a tener que buscar un usurero y decirle:
"procúrame un dirhem y mañana te lo devolveré quintuplicado".
Me volvería la espalda, me alejaría y yo quedaría como un perro.

¡Cuan humillados están los hombres que carecen de bienes,
aunque sus virtudes reluzcan como el sol!

II


Si algún día he de ser rico sin ser generoso,
¡piérdase el uso de mi mano y el de mi pie!
¡Presentadme un avaro que haya conquistado la gloria con su usura!
¡Mostradme un pródigo que haya muerto por su prodigalidad!

III

Generosidad y bondad hacen destacar al joven entre sus compatiotas.
Te es bien fácil ser así.

IV

Si la fortuna te distingue con sus beneficios,
distribúyela entre las gentes antes de que se esfume,
pues la generosidad no la hará desaparecer si se acerca
ni la avaricia la retendrá si se aleja.

V

Aquellos que, cuando te parabas ante su puerta,
te colmaban de beneficios,
se han ido.

VI

El hombre en la época de prosperidad es como un árbol:
la gente permanece a su alrededor mientras duran los frutos.
Cuando ha dejado caer todo lo que tenía,
se apartan y buscan otro árbol.
¡Malditos sean todos los hijos de este tiempo!
¡No he encontrado ni uno bueno entre los diez!

VII

En los negocios la necesidad obliga a hacer lo que no es correcto.
Nadie hace nada si es que lo que hace no le reporta determinados beneficios.

VIII

En la bondad está la perfección;
en la clemencia, el prestigio y la veracidad,
son el sello de quien es sincero.
Aquél que busca las loas con su dinero,
busque primero, con la generosidad, la liza de la gloria.

IX

No creo que la felicidad se encuentre en la reunión de las riquezas.
El que es sencillo, es feliz.
El temor de Dios constituye el mejor viático;
junto a Dios encontrarás lo que desees.


X

Puedo prescindir de aquel que se emte con las gentes;
que las ve en el error sin que él ande por buen camino.
La riqueza y las costumbres son sólo envolturas,
ya que todos se arropan en lo que oculta el pecho.
Te extraviarás si pretendes resolver algo por caminos indebidos,
pero si sigues los procedimientos normales lo conseguirás

Poemas Anónimos árabes sobre la muerte (S.X)

I

Quién hoy escapa de la muerte, no escapará mañana.
Todos hemos de beber en su abrevadero.
Ésta alcanza al rico y al pobre;
ninguno de los humanos escapa sea cual sea su rango.
Ni rey, ni reinos ni profeta viven eternamente.

II

Dije al hombre que debía lavarlo:
¿Por qué no habrá obedecido si fue buen consejero?
Deja de lado el agua y lávalo con lagrimas
con las lágrimas que han derramado los ojos de la gloria,
pues ésta ha llorado.

Prescinde de todos los bálsamos, 
apártalos de él
y perfúmalo con el aroma de su loa.
Manda que lo lleven, en muestra de honor los ángeles más nobles:
¿no ves que están delante?

No fatigues el cuello de los hombres con su transporte;
basta con que soporten el peso de sus beneficios.

III

Quien sobrevive a su enemigo,
aunque sea un solo día,
ha conseguido su máximo objetivo.

IV

He de vivir un tiempo prefijado;
si mis días han terminado, moriré.
Pero mientras me queden, viviré;
aunque los leones me lleven a su guarida.

V

¿No hay entre vosotros un amigo verdadero capaz de ayudarme?
Pido, por Dios, que me conteste.
Termina el plazo de mi vida y llega el momento de la muerte;
¡recompense Dios a quien, entre vosotros, sienta compasión por mí!

¿Quién se fijará en mi situación,
descubrirá mi pena y me dará un poco de agua para aliviar mi tormento?

VI

Toma tu provisión de este mundo, pues eres un viajero;
ten por seguro y no lo dudes: la muerte llegará.
Penas y desvaríos constituyen toda tu felicidad en este mundo;
tu vida en este mundo es absurda y vana.
El mundo se asemeja a las etapas del viajero;
acampa por la noche y reemprende el camino por la mañana

9 feb 2016

El Bostán -Saadi- (1.260)

El Bostán junto con El Gulistán son los dos poemas más conocidos de Saadi. En el prefacio, el mismo autor define El Bostán como un monumento con diez puertas. Y cada una de ellas es un capítulo.

- El primero trata de la justicia.
- El segundo de los beneficios.
- El tercero describe los transportes del amor místico.
- El cuarto a la modestia.
- El quinto y el sexto a la resignación.
- El séptimo a la educación.
- El octavo es una alabanza a Dios.
- El  noveno, dedicado al arrepentimiento.
- El décimo a la oración.

El poema podría decirse que consta de micro-relatos en forma de fábulas cargados de sabiduría y con una moraleja siempre muy evidente.

El Mercader 

Un mercader apresado por unos maleantes gritó:

"Cuando los maleantes muestran tanta audacia es que los guardias son mujeres. ¿Como se establecerán en este país las personas honradas? ¡Oh, rey! Acoge con bondad a los extranjeros, lo que irá en beneficio tuyo; recibe con magnificencia a los invitados ilustres, pero guárdate de ellos; ignoras sus intenciones y las efusiones de la amistad suelen ocultar a un enemigo".

Discurso del cráneo

Un filósofo sufí que se paseaba a orillas del Tigris, pisó un cráneo que le dirigió estas palabras:

"Este hueso frontal que has pisado, llevó la corona, pues conocí los deleites de la realeza, el cielo me colmó de dicha y llevó mis ejércitos a la victoria.
Mi poder se extendía sobre varias regiones y proyectaba conquistar otras cuando mi cuerpo fue presa de los gusanos.
¿De qué me sirvió dominar a los demás, cuando un simple pie puede pisarme?"

El peregrino 

Un peregrino iba a La Meca; a cada paso se paraba a rezar, y andaba con tal fervor que ni se daba cuenta de las espinas que se clavaban es sus pies.
Acabó por enorgullecerse de su conducta y se convenció de que nadie como él podía dar más muestras de piedad.
Su orgullo lo hubiera arrojado fuera de las rutas de la salvación, si Dios no hubiese acudido en su ayuda; una voz invisible le susurró al oído: << No creas que tus acciones piadosas tengan algún valor ante Dios; el menor infortunio que sufras en secreto vale más que mil rezos que hagas por el camino.>>