17 jun 2017

Sobre las penas y tristeza - Anónimo árabe-

I

Las horas del día van pasando.
No entres en la casa de las penas.
¡Cuantas cosas difíciles de obtener se consiguen en la hora de la liberación!

II

¡Oh, tú que vives sin preocuparte de los acontecimientos!
Estás lejos de conseguir la unión amorosa.
¿Crees -¡oh extraviado!- que llegarás hasta Suhá
cuando no alcanzas a reunirte con la luna resplandeciente?
¿Como esperas y confías unirte a nosotros para gozar el abrazo del talle esbelto?
Renuncia a este propósito por temor a mi ira
que en un día sombrío puede encanecer la cabeza.

III

¡Oh, deseo de mi vida!
No continúes con repulsas y malos tratos.
Yo soy un amante náufrago del amor.
No creas que permanezco con vida ante tal dureza.
Mi alma se ha marchado al partir las personas amadas.

16 jun 2017

Poemas árabes sobre la pasión y los celos

I

Evita su mirada, pues embruja:
quién ha sido herida por ella no escapa.
Los ojos negros, lánguidos, hienden a las mismas espadas,
que ya de por sí son cortantes.
No te dejes convencer por la dulzura de su lenguaje:
es igual que los vapores del vino, que se suben a la cabeza.
Sus miembros son tan delicados que la misma seda, si rozase su cuerpo,
los haría sangrar delante de tus ojos.
Es una persona alta y esbelta:
¿que mejor perfume hay que el que de ella emana?

II

¿Cuando quedará curado de tu amor mi corazón atormentado?
Las Pléyades están más cerca de ti que yo.
Lontananza y abandono,
ansia y pasión,
espera y aplazamiento:
así transcurre mi vida.
El estar junto a ti, no me devuelve la vida;
ni el estar lejos amenaza con quitármela;
este alejamiento no me permite acercarme a ti;
ni tú vienes a mí.
Ni me haces justicia ni me tienes misericordia;
no recibo de ti ningún auxilio,
pero no hay modo de escapar de ti.
Tu amor me cierra todos los caminos,
y no se hacia dónde dirigirme.

III

Para quejarme del sufrimiento de la pasión,
le he enviado una carta con letra muy fina,
pues la letra puede ser de muchos tipos.
Mi amigo ha preguntado;
¿Por qué tu escritura es así, tan fina y menuda que apenas se distingue?
He contestado:
"Ya que soy delgado y fino, tal debe ser la letra de los enamorados".

IV

Orgullosa con el amante,
viste un traje verde desabrochado y viene con los cabellos sueltos.
Le pregunto: ¿Cual es tu nombre?
y me contesta:
Soy aquella que ha cauterizado  con brasas el corazón de los amantes.
Me quejo a ella de la pasión que me atormenta,
y me contesta:
Te quejas a una roca, pero no lo sabes.
Le digo:
Si tu corazón es una roca, sabe que Dios ha hecho brotar agua purisima de un peñasco.

V

La más bella noche que he vivido
ha sido aquella en que no dí reposo a la copa.
En ella separé el sueño de mis párpados,
y uní el brazalete con la ajorca.

VI

¡Oh, tú que te arremangas los vestidos por encima de la pantorrilla
para enseñarlas a los amantes y que ellos puedan adivinar el resto!
Vas presentando la copa al amante;
nada hay que seduzca más a los hombres que la copa y la pierna.

VII

Cuando se quitó el vestido que cubría sus partes,
encontré un desfiladero que era tan angosto como mi carácter y mis recursos.
Metí la mitad, y ella suspiró.
Le pregunté:
¿Por qué suspiras?
Respondió:
Por lo que falta.

VIII

¡Oh, tú, que te pretendes presa del amor, de la aflicción y el insomnio;
de los dolores que te causan la pasión y la imaginación!
¡Deslumbrado!
¿Buscas la unión con la luna?
¿Ha obtenido alguien de la luna lo que deseaba?
Te aconsejo que desistas de lo que pretendes, pues es algo peligroso.
Si repites tales palabras, te llegará de mi parte un tormento muy doloroso.
Juro por Quién ha creado al hombre de un coágulo;
por Quién ha dado la luz al Sol y a la Luna,
que si vuelves a repetir lo que has dicho, te crucificaré en el tronco de un árbol

13 jun 2017

El Bufón

En el fondo era más serio que los que adoptan  aires melancólicos.
Quizá no era más que un filosofo disfrazado al que el mundo le parecía ridículo desde las alturas que él lo contemplaba; por ello decidió reírse, no solo de lo que le rodeaba sino de sí mismo. 

Fábula del simio y el tambor Libro de las Maravillas de Ramón Llull

-Señor- dijo la zorra al león-, sabed que en un valle se encontraba de camino un juglar y que se detuvo para descansar colgando su tambor de la rama de un árbol.
Cuando el viento movía el tambor éste golpeaba contra el tronco y las ramas produciendo un estremecedor sonido parecido a una gran voz que atronaba todo aquél valle. Un simio había en aquel valle que escuchó el sonido que producía aquél tambor y dedujo que por el ruido el tambor podría estar repleto en su interior de cosas buenas para comer. El simio dudó arriesgarse ante el sobrecogedor sonido que emitía el tambor y lo que podría haber en su interior y tras mucho pensar rompió el tambor y lo halló vacío.

A veces la voz no tiene la fuerza que parece tener, mejor ser fuerte y atrevido de ánimo, pues al rey no cuadra tener temor y menos de aquello que no sabe lo que es.

12 jun 2017

Libro de la muerte (poemas árabes) -Extractos-

Salieron con el entierro y cada uno de los que lloraban lanzaba en su interior los mismos gritos de espanto que Moisés en el día de la tormenta del Sinaí.
Así llegaron a un sepulcro cuya tumba parecía que se había abierto en el corazón de todos los verdaderos creyentes.
Jamás, antes de su entierro, hubiera creído llegar a ver el monte de Radwa llevado en brazos por los hombres.
Antes de haberte visto sepultado hubiera asegurado que los astros no pueden descender debajo, de la tierra.
¡Oh tú que has encontrado morada en la ultratumba y estás preso en su seno, iluminado y resplandeciente por su luz!
La fama ha garantizado su resurreción; permanece encerrado en sus mazmorras y da la sensación de que ya hubiese resucitado.

- - - 

Has abandonado lo caduco para irte a reunir con lo eterno; igual hicieron todos los hombres que te precedieron.
Te has apartado de este mundo cambiante sabiendo que lo que vas a encontrar te recompensará ampliamente.
Supiste resguardarte de los lances del enemigo en el momento en que las incidencias de la guerra tentaban al lance.
Me doy cuenta de que este mundo es sólo miseria y vanidad y que el mayor deseo de las criaturas estriba en buscar y encontrar a Dios.
El Señor del trono celeste te había prometido el paraíso y te había instalado aquí de modo temporal.
Por tu causa me he quedado en plena angustia y veo que Oriente y Occidente se entristecen por tu pérdida.

- - -

¿Donde está el generoso si la mano de tu munificencia está bajo el polvo?
Después de tu muerte mi cuerpo ha adelgazado de dolor.
¡Oh, tú que eres el último de los difuntos!
¿No ves cómo las lagrimas abren surcos en mis mejillas?
¿Te das cuenta? ¿Te da alegría al verlas? 
¡Por Dios! Jamás en mis pensamientos más íntimos, he malpensado de ti.
Jamás ha pasado por mi mente el recuerdo de tu poderío sin que las lagrimas del llanto llenasen mis ojos.
Y cuando he intentado  mirar a otra parte, la pasión me ha hecho verte en sueños.

- - -

Hemos oído y hemos obedecido
y ahora morimos.
Llevad mis saludos a aquel que ha impedido mi unión.

- - -

He pasado junto a una tumba vieja, situada en el centro del jardín;
encima de ella florecían siete anémonas.
Pregunté:
¿De quién es esta sepultura?
y el polvo me contestó:
Anda con cuidado, pues aquí yace un amante enamorado.
Entonces exclamé:
¡Dios te proteja, víctima del amor, y te haga alcanzar en el Paraíso un alto estrado!
La morada de los amantes, entre los humanos, incluso sus tumbas,
están cubiertas por el polvo del envilecimiento.
Si pudiese sembrar, plantaría un jardín, que regaría con mis muchas lagrimas.

- - -

Las tinieblas han extendido su manto,
mis lágrimas son más copiosas mientras la pena del amor arde en mi corazón.
Preguntad por mí a las noches y os dirán que la angustia sofoca mi corazón enamorado.
Paso las noches en vela contemplando las estrellas,
como muerto en vida, las lágrimas heladas resbalan por mis mejillas como granos de granizo.
Estoy solo, sin nadie que me acompañe,
como un amante desesperado sin mujer ni hijos.

- - -

Me ha amenazado con la muerte y me entristece,
La muerte me serviría de reposo, y el morir es cosa dispuesta.
El amante prefiere la muerte a una larga vida que le oprime y le sujeta.
¡Por Dios! Visitad a un amante que tiene pocos valederos.
Soy vuestro esclavo y el esclavo es un prisionero.
¡Señores míos! Sed clementes con el amor que por vosotros siento,
pues todo aquel que ama a gentes libres, es perdonable.




11 jun 2017

El rezo (Anonimo árabe)

Rezó y ayunó para conseguir algo que ansiaba.
Una vez obtenido no volvió ni a rezar ni a ayunar.

El Jardín. Poemas árabes



Observa el jardín sonriente: da la impresión de haberse cubierto con un manto verde.
Míralo con tus propios ojos: no verás más que una alberca por la que corre el agua.
Te consideras todopoderoso a la sombra de sus árboles, pues, dondequiera que vas,
tienes sobre la cabeza sombra.

- - -

El río es una mejilla que se sonroja con los rayos del sol
y a la que la sombra del sauce hace el oficio del bozo.
El agua que cruza al pie de las ramas parece que les ponga ajorcas de plata,
y las flores, la diadema.

- - -

Has llegado
y se han reverdecido las colinas,
se han cubierto de flores en honor del visitante.
La tierra y quienes la pueblan han gritado:
¡Bien venido!