20 ago 2015

Gurgán - Una leyenda de hoy mismo -


Había en la antigüedad una provincia situada en el suroeste del Mar Caspio llamada Hircania. Fue importante en la época sasánida como baluarte del Imperio contra los nómadas del Norte y por ello contaba con numerosas fortalezas y una gran muralla. Los árabes la sometieron a tributo en 650 para conquistarla definitivamente en el 716. Fundaron en ella la ciudad de Gurgán, junto al río del mismo nombre, próspera en los siglos IX y X por el comercio de la seda y destruida durante la invasión de los mogoles en el siglo XIV. En la actualidad Gurgán es la capitál de Golestán provincia de Irán y esta es la leyenda que me inspira esta miniatura persa del siglo XVI.
Francisco López


El rey de Gurgán tenía dos hijos, uno valiente y decidido, otro sensible y prudente, vivían en paz y prósperamente pues la ciudad era atravesada continuamente por caravanas de mercaderes que transportaban no solo seda sino exquisitas telas y mercancías de gran valor. Era la ruta preferida por la seguridad y la paz que ofrecía transitar por esos territorios sin sombra de bandidos y por la seguridad que gozaban nunca se preocuparon de organizar un numeroso ejército de defensa pues con las fuerzas que ya disponían garantizaban el orden y la paz en la ciudadela. No imaginaban lo vulnerables que resultaban ante la codicia de otros pueblos.
Un día, el rey recibió noticias a través de un mensajero del Khan de los mogoles ofreciendo dos alternativas: o la destrucción o la paz sometida a tributo. Ante ello reunió a sus dos hijos quien le aconsejaron que convocase a la élite de la ciudad: sabios, escribas, notables y a los encargados de su defensa a consejo. Ese consejo lo presidia el rey y sus dos hijos. Masrur llamado “El Verdugo” por el rigor con el que mantenía el orden en la ciudad y a la disciplinada tropa y Fuad llamdo “El Artista” amante de la música, de la espiritualidad y de la poesía.
Comenzó el consejo y mientras la mayoría opinaba que lo más acertado era someterse porqué ante el ejército de los mogoles no había alternativa de victoria. Masrur intervino opinando lo contrario y calificando de cobardes (quizás ante el peligro de ser aniquilada su familia como gobernantes) al resto y defendiendo una propuesta de defensa que seguramente sería un suicidio para toda la población. Preguntado por su postura el segundo hijo Fuad, al que llamaban “el artista” este optó como la mayoría por la paz incluso sugiriendo que se ofreciera a los invasores la posibilidad de que su familia abandonase el territorio (quizás guiado por el instinto de supervivencia). Posición que su otro hermano consideró como decepcionante e indigna del hijo de un rey y así lo proclamó ante todos.
Ante la falta de acuerdos al rey se le ocurrió consultar a los adivinos y para ello les convocó al día siguiente a consejo, pero sus dotes de adivinación no llegaban a sugerir ningún tipo de acción ante la agresión que ni ellos habían sido capaces de predecir. Solo uno llamado Qamaquím solicitó que vertieran agua sobre un cuenco de oro que llevaba siempre consigo, así lo hicieron, pronunció una fórmula mágica y se inclinó en busca de la visión. Y lo que se le reveló le produjo estupor pues vio un mar de fuego que se aproximaba a la ciudadela. Comunicó su visión al rey y produjo sorpresa, desconcierto, y a muchos, risas. Qamaquim, no obstante aconsejó que había que protegerse contra el fuego ante lo que Masrur o “El Verdugo”, le aconsejó: “Si no callas y sigues con tus locuras quién irá al fuego serás tú”. Para a continuación hacer una encendida defensa de su opinión de plantar valientemente batalla. Convenció con su intervención a su padre el rey pero no al resto incluido a su hermano Fuad. Al verse cuestionado por éste Masrur acusó de nuevo públicamente a su hermano de desleal y traidor por sugerir incluso el destierro de su familia. Ante esa reacción el resto claudicó, más que nada por miedo, y su padre temeroso de las palabras de su hijo, que podrían convertirse en públicas descalificaciones de las cuales, él mismo no podría librarse decidió optar por la defensa de la plaza y nombró a Masrur general responsable de la ciudadela y sus murallas.
Convocó el rey al mensajero de los mogoles y le entregó una carta para el Khan en el que lamentaba el anuncio de invasión y justificaba que la opción era la defensa antes que la sumisión pues se consideraban un pueblo pacífico pero valiente y no dispuesto a entregar la ciudad sin defenderla.
Y así llegó la misiva al Khan, quién en su soberbia decidió arrasar Gurgán y no dejar piedra en pie. Así como eliminar tanto al rey como a todos los suyos tal como Masrur y Fuad sospechaban.

Tomóse muy en serio Masrur la defensa de la ciudadela y sus habitantes y en consejo supuso que puesto que sus murallas eran prácticamente inexpugnables los mogoles optarían por el asedio, para lo cual amontonaron provisiones, hicieron túneles para burlar el cerco del enemigo e incluso desviaron parte del cauce del río cercano mediante ramales y acequias que garantizaban el suministro de agua a la ciudad. Enseñó a todos los hombres el manejo del arco y amontonaron grandes cantidades de agua en depósitos en los cuatro puntos de la ciudadela para apagar incendios, reforzaron puertas bisagras y todos los accesos y puntos sensibles y así, día a día la defensa era organizada pero también día a día un numeroso ejercito al mando del mejor general del Khan avanzaba dirigiéndose hacia Gurgán.

Mientras Fuad el hermano artista buceaba entre libros antiguos tratando de encontrar entre la sabiduría de los antepasados alguna fórmula que contribuyese a la defensa de la ciudad y en esto encontró lo siguiente:

¿No has visto lo que tu Sustentador hizo con el Ejército del Elefante?
¿No hizo fracasar por completo su estratagema?
Pues envió contra ellos grandes bandadas de criaturas voladoras que hicieron llover sobre ellos golpes Contundentes de un castigo prescrito, dejándolos como un sembrado devorado por el ganado.
Corán 105

Y decidió Fuad centrarse y estudiar sobre ello y al encontrarse sólo se encomendó a Dios, como hace la mayoría de los humanos cuando se encuentran en serios apuros que no saben ni pueden controlar. Y pidió ayuda y su llamada fue escuchada.
Y recibió Fuad la visita de unos ángeles tras la recitación, pero el Demonio, siempre atento acechaba y como uno de sus atributos es la precipitación, oyó la recitación, la aprendió y salió para inspirar al enemigo la forma en la que debía de protegerse de los estudios de Fuad. Su precipitación y la intervención de Gabriel le veló de la visita de varios de sus ángeles que proveyeron a Fuad de instrumentos celestiales con los cuales acompañar la recitación que impediría en última instancia la invasión de Gurgán. Llegó el Demonio e inspiró al enemigo que en Gurgán le combatirían, sólo con la fe y unas pocas armas, a lo que el enemigo respondió: "A la Fe se la combate con el fuego". Ya veremos quien es más poderoso.

Entre tanto en la ciudadela Masrur ultimaba los preparativos de la defensa y una noche...
Un centinela tocó el cuerno de alarma. Detrás de las colinas se vislumbraba un gran resplandor, y un tenue sonido como de truenos que poco a poco avanzaba. En poco tiempo se podía escuchar el tremendo y amenazante ruido de los timbales y ¡Efectivamente, un mar de fuego, avanzaba hacia la ciudadela! Qamaquim el mago tenía razón, ahora su profecía cobraba sentido y como si se tratase de la lava de un volcán el fuego y el humo avanzaban en la noche; todos los mogoles portando antorchas se dirigían hacia las murallas de la ciudadela entre el estremecedor ruido de los tambores en una escena sobrecogedora que presagiaba una tormenta de muerte.
Al ser conscientes de que la amenaza se aproximaba, los hombres al mando de Masrur desconcertados por la visión y el presagio de una gran carnicería en la batalla comenzaron a tomar posiciones en las murallas, mientras, la población aterrorizada corría de un lado a otro de la ciudadela como pequeñas ratas sin saber que hacer ni donde esconderse. Los arqueros tensaban sus arcos pero en la oscuridad no sabían ni donde tenían que apuntar y por tanto hacia quién dirigir sus flechas y todo era caos; salvo en una de las torres, la que ocupaba Fuad que desde la altura contemplaba serenamente las escenas de pánico.

Los tambores cesaron y solo durante unos minutos pudo oírse el sonido del pánico en el interior de la ciudadela. A continuación un grupo coordinado de toques de cuerno dio lugar nuevamente al estruendo de los tambores y un tremendo griterío lanzado por los guerreros hizo estremecerse la tierra.
En ese momento Fuad tomó el instrumento acompañado de varios ángeles y comenzó la recitación, frente al estruendo del caos en el inicio de la batalla podían escucharse las armoniosas notas que procedían de lo alto de la torre, estas fueron convirtiéndose en una ligera neblina que envolvió el ejército del enemigo para una vez llegar a su misma altura envolver a los atacantes en una densa y negruzca niebla, su humedad apagó las antorchas y el fuego guerrero y produjo en los atacantes una debilidad que les derribó  con solo envolverles. Posteriormente la tierra se abrió en un gran estruendo, tragándose a toda el ejército invasor, para volver a cerrarse y crecer en su lugar tantos árboles como soldados había en el ejército invasor.
La armoniosa música cesó, la ciudadela atónita se salvó. Masrur que había escuchado la música sabía que procedía de su hermano, corrió a su padre a comentar los maravillosos hechos y también a agradecer a su hermano su secreta preocupación e intervención en la definitiva victoria y en definitiva a pedir perdón por las públicas ofensas de las que le hizo objeto. Llegados a los aposentos del hermano descubrieron montones de libros abiertos y siete instrumentos musicales que no conocían pero en los aposentos no había nadie más.

El ejército había desaparecido como obra del mal y Fuad había desaparecido como obra del bien. El Khan nunca se explicó la desaparición de su temido ejército y por tanto no se atrevió a enviar mas mensajeros a Gurgán y todavía menos, amenazas de invasión. Y la gente de Gurgán siguió siendo pacifica pero valiente y es ciudad próspera hasta nuestros días.

La realidad fue un poco distinta pero esto también podría haber ocurrido con mucha fe.






13 ago 2015

Elegía a Damasco (Anónimo árabe SXII)

¡He pasado un día y una noche en Damasco!
¡Damasco!
Su creador juró no hacer en adelante nada parecido
La noche cubre amorosamente a Damasco con sus alas,
Y cuando llega el día, tiende por encima la sombra de sus frondosos árboles.
¡El rocío en las ramas de estos árboles no es rocío, sino perlas,
perlas que caen como copos de nieve a merced de la brisa que las empuja!
¡Damasco!
En sus bosques luce la naturaleza todas sus galas:
el ave da su lectura matutina;
el agua es como una página en blanco abierta;
la brisa responde y escribe lo que dicta el ave,
y las blancas nubes derraman gotas para la escritura.

26 jul 2015

De Rafik Schami - Cita-

La soledad de los hombres desarrolló en ellos el lenguaje para que su corazón no explotara y su cerebro no pereciera de tristeza.

Bassar Ibn Burd (SVIII)

Poeta Iraquí, escribía tanto en árabe como en persa y trabajó para las dinastías Omeya y Abbasí. Calificado generalmente como panegirista o halagador así como hedonista, estos calificativos no se corresponden con el escepticismo de sus poemas ni con su desgarrador lamento por su ceguera que es a su vez la que imprime la fuerza y la sensibilidad de sus trabajos. Murió en el año 784 azotado fue acusado de herejía (adoración al sol y a la luna) por la autoridad de la ciudad de Kufa, y convirtió su defensa en poema.

Acusación

¡Oh. Ibn Nahiya!*
Una cabeza es ya mucho peso como para soportar dos.
Sirvan otros a dos señores,
que a mí, con uno me basta.

*El acusador

Buscando al califa (Satírico)

Despertad, Omeyas,
que el Califa es Ya´qub ibn Dawud.
El verdadero califa nunca está.
Buscadle entre la flauta y el laúd a ver si está

De oídas (elogio de su oído pues el autor era ciego)

Gentes,
mi oído se ha enamorado
pues el oído se enamora,
a veces, antes que el ojo.

Me dicen: "¿Deliras por alguien a quien no viste?"
Y les digo:
"el oído, como el ojo se prenda antes que el corazón".

23 jul 2015

Poema árabe anónimo sobre el placer

No demores el goce del placer,
pues el tiempo está siempre dispuesto a transcurrir.

Poema anónimo árabe sobre los oficios

I

Todos los oficios constituyen las piedras del collar,
pero este barbero es su perla.
Está por encima de todos los sabios,
y debajo de sus manos quedan las cabezas de los reyes.






4 jul 2015

A un corazón de cristal

Corazón de cristal

Había una vez un corazón. Este corazón era hermoso, inocente y transparente; irradiaba hacia los que le rodeaban maravillosos y brillantes reflejos de todos los colores. Era como un diamante pero le faltaba su dureza; por todo y de todos se preocupaba y eso le hacía sufrir.
De su sufrimiento se mofaban y abusaban.
Cuando con alguien comentaba sus inquietudes, cada uno iba a lo suyo.
“Son exageraciones”, “no es para tanto” -decían- .Tiene un corazón de cristal. No se toma las cosas como debe.
Con el paso del tiempo, el brillo y los destellos de corazón de cristal fueron poco a poco apagándose, perdió transparencia hasta apenas emitir hacia los demás una luz opaca; pero el corazón todavía seguía siendo de fino cristal y aunque con menos intensidad, continuaba siendo sensible, y por tanto soportando. las decepciones, los agravios, la indiferencia de todos aquellos a los que había dedicado sus mejores años.
Aquellos a los que había dirigido durante su vida el brillo de sus mejores destellos erosionaron el cristal, que se convirtió en apenas una leve lámina, pero siempre transparente, que finalmente un día se quebró en una explosión de miles de esquirlas.
Esas esquirlas, ahora si las tocas pueden hacerte daño, si las pisas, pueden hacerte sangrar..Yacen sobre una maravillosa alfombra de polvo de cristal que ahora, vuelve a brillar, pero sólo para su dueño.


Y...¿Quien tuvo la culpa? ¿El corazón o quienes le rompieron?
Eso no importa, ya. El corazón ni existe, ni se puede recomponer.
Y...¿ Quién?, ¿O qué, ocupó su hueco?
Pues ...Un vacío de sentimientos. Una inmunidad. Una nada.
La Paz.