Siempre aparece al final de la historia.
Su dulce música es un presagio de la triste despedida.
Pero siempre, un momento antes de la partida.
El niño de la flauta siempre pregunta:
¿Te gustaría venir conmigo?
Y luego la dulce melodía de su flauta
diluye toda una vida.
Convirtiéndola en pura armonía.

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