24 feb 2016

No bebas sin música -Anónimo árabe S.XI-

I
Sirve en ruedo la copa entre viejos y jóvenes;
cógela de la mano de la luna radiante.

No bebas sin música:
que he visto que los caballos al beber relinchan.

II

Una joven tocaba el laúd con sus dedos
y el alma se arrobaba al escuchar su música.
Con su canto hizo oír al sordo
y el que era mudo exclamó:
"¡Que bien tocas!"

III

El tiempo unas veces está cubierto y otras despejado;
se parece al plano y al cilindro.
Bebe en el momento propicio,
de buen humor,
si eres capaz de no abandonarme

Navegando - anónimo árabe sobre el mar -

Mira al buque:
su vista te complacerá:
compite con el viento en la derrota feliz.
Parece un pájaro que haya extendido las alas
y descienda desde el cielo al mar.

20 feb 2016

Poemas Anónimos árabes sobre el dinero y los negocios

I
Guardo mi dinero y lo protejo, pues sé que es mi espada y mi escudo.
O ¿voy a gastarlo en beneficio del peor de mis enemigos y trocar mi bienestar en medio de las gentes por desgracia?

Preservo mi dinero de toda persona innoble que perjudica a todo ser humano.
Prefiero esto a tener que buscar un usurero y decirle:
"procúrame un dirhem y mañana te lo devolveré quintuplicado".
Me volvería la espalda, me alejaría y yo quedaría como un perro.

¡Cuan humillados están los hombres que carecen de bienes,
aunque sus virtudes reluzcan como el sol!

II


Si algún día he de ser rico sin ser generoso,
¡piérdase el uso de mi mano y el de mi pie!
¡Presentadme un avaro que haya conquistado la gloria con su usura!
¡Mostradme un pródigo que haya muerto por su prodigalidad!

III

Generosidad y bondad hacen destacar al joven entre sus compatiotas.
Te es bien fácil ser así.

IV

Si la fortuna te distingue con sus beneficios,
distribúyela entre las gentes antes de que se esfume,
pues la generosidad no la hará desaparecer si se acerca
ni la avaricia la retendrá si se aleja.

V

Aquellos que, cuando te parabas ante su puerta,
te colmaban de beneficios,
se han ido.

VI

El hombre en la época de prosperidad es como un árbol:
la gente permanece a su alrededor mientras duran los frutos.
Cuando ha dejado caer todo lo que tenía,
se apartan y buscan otro árbol.
¡Malditos sean todos los hijos de este tiempo!
¡No he encontrado ni uno bueno entre los diez!

VII

En los negocios la necesidad obliga a hacer lo que no es correcto.
Nadie hace nada si es que lo que hace no le reporta determinados beneficios.

VIII

En la bondad está la perfección;
en la clemencia, el prestigio y la veracidad,
son el sello de quien es sincero.
Aquél que busca las loas con su dinero,
busque primero, con la generosidad, la liza de la gloria.

IX

No creo que la felicidad se encuentre en la reunión de las riquezas.
El que es sencillo, es feliz.
El temor de Dios constituye el mejor viático;
junto a Dios encontrarás lo que desees.


X

Puedo prescindir de aquel que se emte con las gentes;
que las ve en el error sin que él ande por buen camino.
La riqueza y las costumbres son sólo envolturas,
ya que todos se arropan en lo que oculta el pecho.
Te extraviarás si pretendes resolver algo por caminos indebidos,
pero si sigues los procedimientos normales lo conseguirás

Poemas Anónimos árabes sobre la muerte (S.X)

I

Quién hoy escapa de la muerte, no escapará mañana.
Todos hemos de beber en su abrevadero.
Ésta alcanza al rico y al pobre;
ninguno de los humanos escapa sea cual sea su rango.
Ni rey, ni reinos ni profeta viven eternamente.

II

Dije al hombre que debía lavarlo:
¿Por qué no habrá obedecido si fue buen consejero?
Deja de lado el agua y lávalo con lagrimas
con las lágrimas que han derramado los ojos de la gloria,
pues ésta ha llorado.

Prescinde de todos los bálsamos, 
apártalos de él
y perfúmalo con el aroma de su loa.
Manda que lo lleven, en muestra de honor los ángeles más nobles:
¿no ves que están delante?

No fatigues el cuello de los hombres con su transporte;
basta con que soporten el peso de sus beneficios.

III

Quien sobrevive a su enemigo,
aunque sea un solo día,
ha conseguido su máximo objetivo.

IV

He de vivir un tiempo prefijado;
si mis días han terminado, moriré.
Pero mientras me queden, viviré;
aunque los leones me lleven a su guarida.

V

¿No hay entre vosotros un amigo verdadero capaz de ayudarme?
Pido, por Dios, que me conteste.
Termina el plazo de mi vida y llega el momento de la muerte;
¡recompense Dios a quien, entre vosotros, sienta compasión por mí!

¿Quién se fijará en mi situación,
descubrirá mi pena y me dará un poco de agua para aliviar mi tormento?

VI

Toma tu provisión de este mundo, pues eres un viajero;
ten por seguro y no lo dudes: la muerte llegará.
Penas y desvaríos constituyen toda tu felicidad en este mundo;
tu vida en este mundo es absurda y vana.
El mundo se asemeja a las etapas del viajero;
acampa por la noche y reemprende el camino por la mañana

9 feb 2016

El Bostán -Saadi- (1.260)

El Bostán junto con El Gulistán son los dos poemas más conocidos de Saadi. En el prefacio, el mismo autor define El Bostán como un monumento con diez puertas. Y cada una de ellas es un capítulo.

- El primero trata de la justicia.
- El segundo de los beneficios.
- El tercero describe los transportes del amor místico.
- El cuarto a la modestia.
- El quinto y el sexto a la resignación.
- El séptimo a la educación.
- El octavo es una alabanza a Dios.
- El  noveno, dedicado al arrepentimiento.
- El décimo a la oración.

El poema podría decirse que consta de micro-relatos en forma de fábulas cargados de sabiduría y con una moraleja siempre muy evidente.

El Mercader 

Un mercader apresado por unos maleantes gritó:

"Cuando los maleantes muestran tanta audacia es que los guardias son mujeres. ¿Como se establecerán en este país las personas honradas? ¡Oh, rey! Acoge con bondad a los extranjeros, lo que irá en beneficio tuyo; recibe con magnificencia a los invitados ilustres, pero guárdate de ellos; ignoras sus intenciones y las efusiones de la amistad suelen ocultar a un enemigo".

Discurso del cráneo

Un filósofo sufí que se paseaba a orillas del Tigris, pisó un cráneo que le dirigió estas palabras:

"Este hueso frontal que has pisado, llevó la corona, pues conocí los deleites de la realeza, el cielo me colmó de dicha y llevó mis ejércitos a la victoria.
Mi poder se extendía sobre varias regiones y proyectaba conquistar otras cuando mi cuerpo fue presa de los gusanos.
¿De qué me sirvió dominar a los demás, cuando un simple pie puede pisarme?"

El peregrino 

Un peregrino iba a La Meca; a cada paso se paraba a rezar, y andaba con tal fervor que ni se daba cuenta de las espinas que se clavaban es sus pies.
Acabó por enorgullecerse de su conducta y se convenció de que nadie como él podía dar más muestras de piedad.
Su orgullo lo hubiera arrojado fuera de las rutas de la salvación, si Dios no hubiese acudido en su ayuda; una voz invisible le susurró al oído: << No creas que tus acciones piadosas tengan algún valor ante Dios; el menor infortunio que sufras en secreto vale más que mil rezos que hagas por el camino.>>


20 ago 2015

Gurgán - Una leyenda de hoy mismo -


Había en la antigüedad una provincia situada en el suroeste del Mar Caspio llamada Hircania. Fue importante en la época sasánida como baluarte del Imperio contra los nómadas del Norte y por ello contaba con numerosas fortalezas y una gran muralla. Los árabes la sometieron a tributo en 650 para conquistarla definitivamente en el 716. Fundaron en ella la ciudad de Gurgán, junto al río del mismo nombre, próspera en los siglos IX y X por el comercio de la seda y destruida durante la invasión de los mogoles en el siglo XIV. En la actualidad Gurgán es la capitál de Golestán provincia de Irán y esta es la leyenda que me inspira esta miniatura persa del siglo XVI.
Francisco López


El rey de Gurgán tenía dos hijos, uno valiente y decidido, otro sensible y prudente, vivían en paz y prósperamente pues la ciudad era atravesada continuamente por caravanas de mercaderes que transportaban no solo seda sino exquisitas telas y mercancías de gran valor. Era la ruta preferida por la seguridad y la paz que ofrecía transitar por esos territorios sin sombra de bandidos y por la seguridad que gozaban nunca se preocuparon de organizar un numeroso ejército de defensa pues con las fuerzas que ya disponían garantizaban el orden y la paz en la ciudadela. No imaginaban lo vulnerables que resultaban ante la codicia de otros pueblos.
Un día, el rey recibió noticias a través de un mensajero del Khan de los mogoles ofreciendo dos alternativas: o la destrucción o la paz sometida a tributo. Ante ello reunió a sus dos hijos quien le aconsejaron que convocase a la élite de la ciudad: sabios, escribas, notables y a los encargados de su defensa a consejo. Ese consejo lo presidia el rey y sus dos hijos. Masrur llamado “El Verdugo” por el rigor con el que mantenía el orden en la ciudad y a la disciplinada tropa y Fuad llamdo “El Artista” amante de la música, de la espiritualidad y de la poesía.
Comenzó el consejo y mientras la mayoría opinaba que lo más acertado era someterse porqué ante el ejército de los mogoles no había alternativa de victoria. Masrur intervino opinando lo contrario y calificando de cobardes (quizás ante el peligro de ser aniquilada su familia como gobernantes) al resto y defendiendo una propuesta de defensa que seguramente sería un suicidio para toda la población. Preguntado por su postura el segundo hijo Fuad, al que llamaban “el artista” este optó como la mayoría por la paz incluso sugiriendo que se ofreciera a los invasores la posibilidad de que su familia abandonase el territorio (quizás guiado por el instinto de supervivencia). Posición que su otro hermano consideró como decepcionante e indigna del hijo de un rey y así lo proclamó ante todos.
Ante la falta de acuerdos al rey se le ocurrió consultar a los adivinos y para ello les convocó al día siguiente a consejo, pero sus dotes de adivinación no llegaban a sugerir ningún tipo de acción ante la agresión que ni ellos habían sido capaces de predecir. Solo uno llamado Qamaquím solicitó que vertieran agua sobre un cuenco de oro que llevaba siempre consigo, así lo hicieron, pronunció una fórmula mágica y se inclinó en busca de la visión. Y lo que se le reveló le produjo estupor pues vio un mar de fuego que se aproximaba a la ciudadela. Comunicó su visión al rey y produjo sorpresa, desconcierto, y a muchos, risas. Qamaquim, no obstante aconsejó que había que protegerse contra el fuego ante lo que Masrur o “El Verdugo”, le aconsejó: “Si no callas y sigues con tus locuras quién irá al fuego serás tú”. Para a continuación hacer una encendida defensa de su opinión de plantar valientemente batalla. Convenció con su intervención a su padre el rey pero no al resto incluido a su hermano Fuad. Al verse cuestionado por éste Masrur acusó de nuevo públicamente a su hermano de desleal y traidor por sugerir incluso el destierro de su familia. Ante esa reacción el resto claudicó, más que nada por miedo, y su padre temeroso de las palabras de su hijo, que podrían convertirse en públicas descalificaciones de las cuales, él mismo no podría librarse decidió optar por la defensa de la plaza y nombró a Masrur general responsable de la ciudadela y sus murallas.
Convocó el rey al mensajero de los mogoles y le entregó una carta para el Khan en el que lamentaba el anuncio de invasión y justificaba que la opción era la defensa antes que la sumisión pues se consideraban un pueblo pacífico pero valiente y no dispuesto a entregar la ciudad sin defenderla.
Y así llegó la misiva al Khan, quién en su soberbia decidió arrasar Gurgán y no dejar piedra en pie. Así como eliminar tanto al rey como a todos los suyos tal como Masrur y Fuad sospechaban.

Tomóse muy en serio Masrur la defensa de la ciudadela y sus habitantes y en consejo supuso que puesto que sus murallas eran prácticamente inexpugnables los mogoles optarían por el asedio, para lo cual amontonaron provisiones, hicieron túneles para burlar el cerco del enemigo e incluso desviaron parte del cauce del río cercano mediante ramales y acequias que garantizaban el suministro de agua a la ciudad. Enseñó a todos los hombres el manejo del arco y amontonaron grandes cantidades de agua en depósitos en los cuatro puntos de la ciudadela para apagar incendios, reforzaron puertas bisagras y todos los accesos y puntos sensibles y así, día a día la defensa era organizada pero también día a día un numeroso ejercito al mando del mejor general del Khan avanzaba dirigiéndose hacia Gurgán.

Mientras Fuad el hermano artista buceaba entre libros antiguos tratando de encontrar entre la sabiduría de los antepasados alguna fórmula que contribuyese a la defensa de la ciudad y en esto encontró lo siguiente:

¿No has visto lo que tu Sustentador hizo con el Ejército del Elefante?
¿No hizo fracasar por completo su estratagema?
Pues envió contra ellos grandes bandadas de criaturas voladoras que hicieron llover sobre ellos golpes Contundentes de un castigo prescrito, dejándolos como un sembrado devorado por el ganado.
Corán 105

Y decidió Fuad centrarse y estudiar sobre ello y al encontrarse sólo se encomendó a Dios, como hace la mayoría de los humanos cuando se encuentran en serios apuros que no saben ni pueden controlar. Y pidió ayuda y su llamada fue escuchada.
Y recibió Fuad la visita de unos ángeles tras la recitación, pero el Demonio, siempre atento acechaba y como uno de sus atributos es la precipitación, oyó la recitación, la aprendió y salió para inspirar al enemigo la forma en la que debía de protegerse de los estudios de Fuad. Su precipitación y la intervención de Gabriel le veló de la visita de varios de sus ángeles que proveyeron a Fuad de instrumentos celestiales con los cuales acompañar la recitación que impediría en última instancia la invasión de Gurgán. Llegó el Demonio e inspiró al enemigo que en Gurgán le combatirían, sólo con la fe y unas pocas armas, a lo que el enemigo respondió: "A la Fe se la combate con el fuego". Ya veremos quien es más poderoso.

Entre tanto en la ciudadela Masrur ultimaba los preparativos de la defensa y una noche...
Un centinela tocó el cuerno de alarma. Detrás de las colinas se vislumbraba un gran resplandor, y un tenue sonido como de truenos que poco a poco avanzaba. En poco tiempo se podía escuchar el tremendo y amenazante ruido de los timbales y ¡Efectivamente, un mar de fuego, avanzaba hacia la ciudadela! Qamaquim el mago tenía razón, ahora su profecía cobraba sentido y como si se tratase de la lava de un volcán el fuego y el humo avanzaban en la noche; todos los mogoles portando antorchas se dirigían hacia las murallas de la ciudadela entre el estremecedor ruido de los tambores en una escena sobrecogedora que presagiaba una tormenta de muerte.
Al ser conscientes de que la amenaza se aproximaba, los hombres al mando de Masrur desconcertados por la visión y el presagio de una gran carnicería en la batalla comenzaron a tomar posiciones en las murallas, mientras, la población aterrorizada corría de un lado a otro de la ciudadela como pequeñas ratas sin saber que hacer ni donde esconderse. Los arqueros tensaban sus arcos pero en la oscuridad no sabían ni donde tenían que apuntar y por tanto hacia quién dirigir sus flechas y todo era caos; salvo en una de las torres, la que ocupaba Fuad que desde la altura contemplaba serenamente las escenas de pánico.

Los tambores cesaron y solo durante unos minutos pudo oírse el sonido del pánico en el interior de la ciudadela. A continuación un grupo coordinado de toques de cuerno dio lugar nuevamente al estruendo de los tambores y un tremendo griterío lanzado por los guerreros hizo estremecerse la tierra.
En ese momento Fuad tomó el instrumento acompañado de varios ángeles y comenzó la recitación, frente al estruendo del caos en el inicio de la batalla podían escucharse las armoniosas notas que procedían de lo alto de la torre, estas fueron convirtiéndose en una ligera neblina que envolvió el ejército del enemigo para una vez llegar a su misma altura envolver a los atacantes en una densa y negruzca niebla, su humedad apagó las antorchas y el fuego guerrero y produjo en los atacantes una debilidad que les derribó  con solo envolverles. Posteriormente la tierra se abrió en un gran estruendo, tragándose a toda el ejército invasor, para volver a cerrarse y crecer en su lugar tantos árboles como soldados había en el ejército invasor.
La armoniosa música cesó, la ciudadela atónita se salvó. Masrur que había escuchado la música sabía que procedía de su hermano, corrió a su padre a comentar los maravillosos hechos y también a agradecer a su hermano su secreta preocupación e intervención en la definitiva victoria y en definitiva a pedir perdón por las públicas ofensas de las que le hizo objeto. Llegados a los aposentos del hermano descubrieron montones de libros abiertos y siete instrumentos musicales que no conocían pero en los aposentos no había nadie más.

El ejército había desaparecido como obra del mal y Fuad había desaparecido como obra del bien. El Khan nunca se explicó la desaparición de su temido ejército y por tanto no se atrevió a enviar mas mensajeros a Gurgán y todavía menos, amenazas de invasión. Y la gente de Gurgán siguió siendo pacifica pero valiente y es ciudad próspera hasta nuestros días.

La realidad fue un poco distinta pero esto también podría haber ocurrido con mucha fe.






13 ago 2015

Elegía a Damasco (Anónimo árabe SXII)

¡He pasado un día y una noche en Damasco!
¡Damasco!
Su creador juró no hacer en adelante nada parecido
La noche cubre amorosamente a Damasco con sus alas,
Y cuando llega el día, tiende por encima la sombra de sus frondosos árboles.
¡El rocío en las ramas de estos árboles no es rocío, sino perlas,
perlas que caen como copos de nieve a merced de la brisa que las empuja!
¡Damasco!
En sus bosques luce la naturaleza todas sus galas:
el ave da su lectura matutina;
el agua es como una página en blanco abierta;
la brisa responde y escribe lo que dicta el ave,
y las blancas nubes derraman gotas para la escritura.