5 mar 2016

La hombría en la batalla -Poemas árabes-


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Es muy difícil encontrar poesía en el combate, sensibilidad en el guerrero en el momento de la lucha, plasmar en versos, miedos, desafíos, muerte y lucha, pero los hay y estos son una demostración.

I - Ta´Abbata Sarran -
Cuando el sopor le hilvana los ojos
siempre le queda un corazón en vela,
alerta y audaz.
Sus ojos son atalaya
de cuyos párpados desenvaina un filo liso y cortante,
y cuando lo sacude en el hueso del enemigo
los molares brillan de risa en la boca de la muerte

II -Anónimo-
¡Cuantas tropas se me han acercado en la guerra!
He dejado a sus paladines para pasto de las fieras!
Si queréis luchar conmigo, 
preguntad a todas las criaturas como soy en el día del combate.
En todas las regiones he dejado tumbados a sus leones en tierra agostada.

III Imru´l - Quays

Cuanto certero golpe de sable,
cuanto párpado pasmado
cuanta cásida encogida
serán hueros mañana.

IV -Antara -

Te recordé cuando las lanzas bebían de mí
chorreando de sangre sus blancos filos.
Y las abracé porque brillaban
como tu boca al sonreír.

V - Antara

El tiempo ha pasado sobre los restos del campamento
entre al - Lakik y al-Harmal
Me detuve en su recinto, perplejo, interrogando a las moradas
como hacen los que no han olvidado.
Abandonadas por sus habitantes
con ellas han jugado lluvias y vientos destructores
y en los rincones ennegrecidos ha crecido la yerba.
¿Son tus lágrimas las que resbalan sobre el palanquín
o es el llanto de una paloma en la enramada?

Ella se precipitó al hacerme temer la muerte
como si la muerte pudiera no alcanzarme.
Y le contesté:
La muerte es una aguada 
en la que acabaremos todos por beber.
Guarda tu temor. No te diré que no,
pero debes saber que soy un hombre
que morirá si un día no le matan.

4 mar 2016

Minutchehr Poeta Persa S XII Poemas sobre la Primavera.

De su obra Diván, tres poemas en prosa que por su delicadeza podrían perfectamente, el primero ser una descripción del Paraíso, el segundo una pequeña obra maestra contenida en un poético relato sobre la sucesión de las estaciones, y el tercero una rubrica de los dos anteriores. Es muy difícil encontrar una tan alta sensibilidad y maestría en la descripción de la primavera en la poesía árabe clásica.

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I

Ha llegado la primavera que nos trae la alegría en su manto verde. Gracias a ella, la tierra toma un nuevo adorno. En primavera el hombre siempre está alegre, pues los jardines están llenos de rosas y se muestran contentos de que haya desaparecido el invierno.
Cuando cae la lluvia de la nube ligera, miles de tulipanes surgen de la tierra. La llanura queda cubierta de ligeras brumas, el viento del este desgarra este ropaje diáfano y la tierra aparece brillante bajo el sol, como la seda.
Las montañas y los llanos están rojos y blancos de tulipanes y violetas; la violeta levanta su falda para que no roce el suelo y se pone en la cabeza un velo malva. El narciso se abre en el jardín; loco de amor, despliega los pétalos de plata que rodean su corazón de oro. El lirio blanco es también un ramillete de plata y oro. Lleva una camisa de tela de seda cuyo ribete es de marfil; expande un perfume delicioso y se parece a un leve abanico. El pétalo de rosa es blanco o de dos colores; el pétalo de la rosa es rosa como el rostro de mi amada. Cada flor tiene oro brillante en su corazón.
Los tulipanes se abren bajo la lluvia como copas de cornalina donde el cielo rezuma almizcle.
Cuando el ruiseñor contempla todas estas flores perfumadas en medio del frescor de la verdura, canta a pleno pulmón la serie de sus poemas.
Las flores colocan en la noche velos en su cabeza; por la noche, los pájaros callan o pían plañideros; las aves de los estanques lloran para que salga el día.
Los jardines se llenan de flores y pájaros. Es el momento de tomar el laúd y beber el vino que alegra.
Cuando el viento haya arrugado la superficie del agua, cuando los rayos del primer sol hayan retirado el manto de plata de los llanos, cuando los jardines se cubran de flores de mil colores, entonces los enamorados irán en medio de las rosas y beberán el vino puro del amor de las bellas semejantes a las hadas.
¡Que dulce es la nueva primavera! Es dulce como un beso de la amada. Oh amiga de mi amante corazón, trae vino y apriétame contra tu seno, y vivamos alegremente durante esta primavera llena de música y flores.

II

La Primavera resolvió atacar al Invierno y librar batalla contra él.
Estas lomas y estos jardines eran los dominios de la Primavera.
Se fue de viaje y en su ausencia el Invierno se apoderó de sus tierras y saqueó todo.
Quitó la corona de jazmines; cortó los racimos de plátanos; arrancó los turbantes de todos los árboles, y las cajas de oro de los árboles frutales.
En los jardines y en las lomas estableció a todos sus soldados; aquí los guerreros ataviados con algodón blanco; allí otros más, tan oscuros como los negros.
El viento del norte emprendió la carrera y fue a contárselo todo a la Primavera, añadiendo:
"El Invierno lo ha saqueado todo en tu casa, tus perlas y todos los ornamentos dorados.
Ha arrancado los brazaletes y los pendientes de las rosas, tus grandes amadas.
Ha roto la flauta de los ruiseñores, tus músicos"
Entonces la Primavera exclamó:
"¡Me vengaré del impío Invierno!"
Reuniré mis tropas, vestidas con brocado verde; mis soldados de cabellos rizados, esbeltos como cipreses.
Los olmos serán mi caballería, y de éstos, los más jóvenes mi infantería.
El arco iris será mi arco, y las ramas del sauce serán mis flechas; los pétalos de los tulipanes serán mis estandartes; las nubes serán mis elefantes de combate, y el trueno los revistará."
La primavera envió su vanguardia al Invierno, para encender en el mismo un fuego resplandeciente como la aurora, y le hizo decir:
"Gran monarca, dentro de cincuenta días has de verme en tu casa, con riquezas renovadas, con cien mil copas de vino; los ruiseñores de cabeza roja cantarán de nuevo y los jazmines de mejillas de coral llorarán lágrimas perfumadas, para que cautivo bajo el verdor permanezcas escuchando a mis músicos.

III

Jardinero ¿qué sucede en el jardín? ¿Por qué todos esos alegres juegos con borrachos?
¿Que le cuenta el ruiseñor con tanta volubilidad a la rosa?
La puerta del bosquecillo de cipreses está abierta. ¿Qué ocurre?
Nuevamente llega la primavera y todo lo pone en movimiento.
Gira la cabeza de la violeta,
llena con una sombra amarillenta la boca de los jazmines
y cava un hoyuelo rosado en su mentón;
dora la cabeza del narciso, reviste al ciprés con una túnica verde.
Cubre los olmos con una delicada seda;
expande pedrerías sobre los sauces;
acuden las palomas torcaces y entonan sus poemas,
los ruiseñores charlan bajo las rosas.

El gallo de brezal se agita y le han brotado plumas nuevas listadas de marrón,
la urraca se viste agradablemente.
Las alondras llevan ya un gorrito en la cabeza y los cuervos han abandonado el jardín.
La perdiz está grave, y,  como un estudiante; se ha puesto gorgera y túnica negras,
ha metido sus patitas en botas de marroquín.
La abubilla parece un correo que atraviesa el país de las nubes.
Como los mensajeros, coloca la carta ya sobre su cabeza, ya bajo el ala y cuando se detiene
araña el suelo como si quiera esconderla.

El jardín es la amante y la nube el amante.
La amante estaba sumida en el sueño y su amante estaba lejos.
Al regresar, el amante contempló de lejos a su amada.
Exhaló un grito que resonó en todos sus oídos.
Su corazón ardía, con su mano desgarró su túnica,
para que su amada viera el fuego que había consumido a su amante durante la ausencia.
El agua fertilizante se escapó de los ojos de la nube,
se vertió en abundancia
y la hierba creció en el corazón de la amante.

3 mar 2016

Sobre la pasión y los celos poemas árabes

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I

Tú quieres matarme;
eso es lo único que buscas,
pero yo no tengo mas deseo que el tuyo
y te quiero.

II

Digo mientras la pasión me agita y me desgarra,
mientras la bebida de la saliva del amor me quita la sed:
"Quien amo ha traído un ajedrez
y ha jugado conmigo con las blancas y con las negras
sin dejarme satisfecho.
Parece como si el rey tuviese su sitio al lado de la torre
e intentase ganar la partida con la reina.
Si me fijase en el significado de sus miradas,
sus miradas ¡Oh gente!
me darían mate".

III

No hay zurita que cante por las mañanas sin que me provoque una pena mortal.
Siempre que un amante suspira pensando en la amada, aumenta mi tristeza.
Me plaño de las penas del amor a alguien que no tiene compasión de mí.
¡Como el amor ha separado el alma del cuerpo!

Kutayyir `Azza de al-Andalus, poeta oriental del amor udrí. Murió en 723-4

Versos del poeta Kutayyir a su amada Azza. dos de ellos considerados blasfemos, aluden a que si los ascetas oyesen a su amada se postrarían ante ella como ante Dios.

¡No! No revelaré el amor de Azza
ya que ella me ha exigido promesas y juramentos.
Soy temeroso y esclavo;
aquellos a los que conozco (ascetas) 
están sentados, llorando por temor del tormento.
Si oyesen como yo he oído sus palabras,
caerían arrodillados y se postrarían ante Azza.

Si la belleza de Azza se comparase con la del sol de la mañana,
aquella sería la vencedora.
Hay mujeres que han intentado hacerme ver los defectos de Azza.
¡Transforme Dios sus mejillas en la suela de sus sandalias!

Cantos árabes antiguos para laúd

La esclava cogió el laúd, lo acordó poniendo tensas las cuerdas y acompañándose con él, cantó estos versos con una voz dulce, más suave que el céfiro y más agradable que el néctar.

Dios perdone a tus ojos toda la sangre que han vertido
y todas las flechas que han lanzado tus miradas.
Canto a un enamorado incapaz de apiadarse o tener clemencia
y que maltrata a quien le ama.
¡Feliz sea el ojo, que por ti se ha desvelado!
¡Bendito sea el corazón que está enamorado de ti!
Puedes atreverte a matarme: eres mi dueño
y con mi propia vida redimo de su sentencia al juez

II

El sabor de la separación es amargo.
pero ¿se puede soportar?
Tres cosas me han ocurrido:
estar alejada, separada y abandonada.
Amo a un galán que, con su beldad, me ha cautivado,
pero la separación es amarga.

Sobre la belleza femenina poemas árabes

I

El prado resplandece con las grandes beldades que lo ocupan.
Su hermosura crece por la belleza de quienes se encuentran en él.
Todas son esbeltas, erguidas, coquetas, cariñosas.
Tienen los cabellos sueltos como zarcillos de parra.
Seductoras, sus ojos lanzan dardos.
Andan cimbreándose
y asesinan a los hombres mas valientes.

II

 Ella echa unas miradas portentosas;
su talle avergüenza a las lanzas.
Se nos muestra con dos mejillas sonrosadas
y con unas lineas que encierran todas las bellezas.
Sus cabellos, sumergidos en la luz de su rostro,
parecen la noche que preludia una aurora de alegrías.

III

Cuando la hermosura nos causa una sola ofensa,
sus propios encantos le facilitan mil intercesores.

IV

Su rostro es un intercesor que borra todas las penas que causa;
siempre que interviene obtiene éxito.
Cuando la contemplas gritas impresionado:
"La luna llena ya ha aparecido"
Aunque el genio de la Reina de Saba se midiese con ella,
sería el vencido a pesar de su gran fuerza.

V

Tiene amplias caderas, avanza bamboleándose:
es una jovenzuela de senos erguidos.
Oculta la pasión que la corroe;
yo no escondo lo que hay en mí.
Sus esclavas avanzan en pos de ella;
parece un soberano de ilimitada autoridad.

VI

Mi vigilante ha cosechado los frutos de los collares de perlas que,
engarzados en oro, adornan las gargantas de las mujeres;
fuentes de agua de las que manan lingotes de plata;
mejillas de rosa en rostros de topacio.
Parece como si las violetas hubiesen imitado el azul de los ojos.

VII

Es tan esbelta, que sonroja a las ramas del sauce;
ni el sol ni la luna pueden competir con su rostro.
Su saliva parece que se haya mezclado con el vino,
y sus dientes son como perlas.
Tiene el cuerpo delgado de las huríes del paraíso;
su cara es preciosa, y tiene los ojos rasgados.
¡Cuantos han muerto de tristeza por ella!
El camino que conduce a su amor está lleno de pavor y peligro.
Si vivo, ella constituye mi muerte;
pero si muero sin ella, no recuperaré la vida.

VIII

¡Por la coquetería y la negrura de tus ojos!
¡Por tu cintura frágil y flexible!
¡Por el vino y la miel que contiene tu boca!
¡Por la delicadeza y esbeltez de tu talle!
Una visita tuya en sueños,
¡Oh, esperanza mía!,
representa para mí más que la seguridad para el miedoso.

29 feb 2016

Majestad y generosidad del Rey - Anónimo árabe -

A ti, gran rey, me ofrezco como rescate.
Concedes sin cesar favores y regalos.
Eres enérgico y liberal,
se te puede comparar con la lluvia copiosa, pero también con el sol.

Como dueño del trono, instalado en tal alto lugar, nadie quiere ver a otro.
Otros reyes vienen a abrevar al pie de tu solio;
en la paz están las gemas de tu corona.
Cuando te miran directamente, caen postrados y clavan el mentón en el polvo.
Los elevas con satisfacción y les das altos cargos y la gloria del Gobierno.

Tu ejército cohíbe el desierto y la inmensidad.
Plantas tus tiendas en lo más alto de las esferas.
Los astros te acompañan en tropa.

Con tu buen entendimiento y con tu fortaleza, has conquistado las más altas cimas.
Has extendido tu justicia por toda la tierra,
tratando con equidad al pariente y al extraño.