3 mar 2016

Sobre la belleza femenina poemas árabes

I

El prado resplandece con las grandes beldades que lo ocupan.
Su hermosura crece por la belleza de quienes se encuentran en él.
Todas son esbeltas, erguidas, coquetas, cariñosas.
Tienen los cabellos sueltos como zarcillos de parra.
Seductoras, sus ojos lanzan dardos.
Andan cimbreándose
y asesinan a los hombres mas valientes.

II

 Ella echa unas miradas portentosas;
su talle avergüenza a las lanzas.
Se nos muestra con dos mejillas sonrosadas
y con unas lineas que encierran todas las bellezas.
Sus cabellos, sumergidos en la luz de su rostro,
parecen la noche que preludia una aurora de alegrías.

III

Cuando la hermosura nos causa una sola ofensa,
sus propios encantos le facilitan mil intercesores.

IV

Su rostro es un intercesor que borra todas las penas que causa;
siempre que interviene obtiene éxito.
Cuando la contemplas gritas impresionado:
"La luna llena ya ha aparecido"
Aunque el genio de la Reina de Saba se midiese con ella,
sería el vencido a pesar de su gran fuerza.

V

Tiene amplias caderas, avanza bamboleándose:
es una jovenzuela de senos erguidos.
Oculta la pasión que la corroe;
yo no escondo lo que hay en mí.
Sus esclavas avanzan en pos de ella;
parece un soberano de ilimitada autoridad.

VI

Mi vigilante ha cosechado los frutos de los collares de perlas que,
engarzados en oro, adornan las gargantas de las mujeres;
fuentes de agua de las que manan lingotes de plata;
mejillas de rosa en rostros de topacio.
Parece como si las violetas hubiesen imitado el azul de los ojos.

VII

Es tan esbelta, que sonroja a las ramas del sauce;
ni el sol ni la luna pueden competir con su rostro.
Su saliva parece que se haya mezclado con el vino,
y sus dientes son como perlas.
Tiene el cuerpo delgado de las huríes del paraíso;
su cara es preciosa, y tiene los ojos rasgados.
¡Cuantos han muerto de tristeza por ella!
El camino que conduce a su amor está lleno de pavor y peligro.
Si vivo, ella constituye mi muerte;
pero si muero sin ella, no recuperaré la vida.

VIII

¡Por la coquetería y la negrura de tus ojos!
¡Por tu cintura frágil y flexible!
¡Por el vino y la miel que contiene tu boca!
¡Por la delicadeza y esbeltez de tu talle!
Una visita tuya en sueños,
¡Oh, esperanza mía!,
representa para mí más que la seguridad para el miedoso.

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