2 mar 2018

Ibn Rasiq (Kairouan-Sicilia 1064) La Poesía

La poesía es una buena cosa,
nada se le puede objetar.
A poco que haga
se lleva la tristeza del triste
y con sutileza saca del argumento conclusión.
Cuanta mirada ha trastocado, de horrenda en bella.
Cuanto ardor ha sofocado en el corazón ardiente del enamorado.
Cuanta clemencia ha encendido en el corazón frío y duro.
A cuanto poeta olvidado,
con las puertas cerradas al consuelo le acercó su lengua la rey coronado.
Enseñad pues a vuestros hijos la medicina que cura la vida.

1 mar 2018

Adivinanza árabe S.XII y cuento sefardí relacionado.


Adivinanza

El habitante de la tumba tiene el alimento junto a la cabeza;
cuando prueba dicha comida habla.
Se pone de pie y anda hablando o callado,
pero después vuelve a la tumba de la que se le había hecho levantar.
En vida no merece honores; muerto no hay quien le llore.

Se trata de la pluma, la tumba es el estuche; el alimento la tinta del tintero a su cabecera.

La Kábala considera por el valor numérico  de la palabra "pluma" notzhá (151) que equivale al de cosecha, recoleción "asif" (151), que a cada uno de nuestros vuelos o desplazamientos mentales le corresponde un nivel de cielo, al mismo tiempo que un oasis de luz interior o "naveh", que la pluma, y en potencia , ya contenía.
En la Edad Media y anteriormente tanto para escribir  La Torah como El Corán, se empleaban indistintamente cañas o plumas, dependiendo de la época del año.


Cuento

Abu Salim un conocido sufí de Almería, fue a visitar a Rabí Yehuda Adalín de Granada, porque le habían llegado rumores de que, en su enseñanza, este siempre decía que "Cada ser humano trae consigo  algo nuevo al mundo, algo totalmente renovador" . 
Nuestro maestro Ibn Khaldum - dijo el sufí de Almería- sostuvo que lo ciclos se repiten, que la Historia es recurrente y que los seres humanos cometemos una y otra vez el mismo error. Si es verdaderamente así, ¿A qué novedad te refieres tú? ¿Que traemos a este viejo y gastado universo?
Rabí Yehuda Adalin poseía una herboristería en el  mercado de la ciudad, y entre otras mercancías trabajaba, compraba y vendía plumas de oca y tenía reputación de excelente calígrafo, por lo menos eso decían en la corte. Corría el año 1085 de la Hegira y la reciente luna de la primavera brillaba  en un cielo aún resplandeciente cuando aún no se había puesto el sol.
- Considera esta pluma - le confesó  Yehuda Adalin a su visitante, mostrándole el cáñamo en el que trabajaba-, considérala  en el cuerpo del ave que la poseyó. Era ligera y fina como todas, y tan blanca que avergonzaba a las nubes. -Como sabes, las ocas están entre nosotros, sobre la tierra del Creador desde tiempo inmemorial, por lo que es probable que esta pluma no haya cambiado nada desde que salió, segregada por un sueño impecable de la mente de su Hacedor. Sin embargo, las direcciones de su vuelo mientras formó parte del ala, el color de las tardes que atravesó, la fineza de sus bárbulas y la flexibilidad de su raquis bajo la lluvia la hicieron distintas de todas las demás. Es cierto que formas idénticas vienen una y otra vez al mundo, pero su historia y movimientos difieren.
-No te entiendo- suspiró el sufí de Almería.
-Toma - le dijo el judío - , lanza la pluma al aire tú primero y luego lo haré yo.
Abú Salim arrojó la blanca pluma de oca hacia arriba y la observó caer girando sobre su eje como un remolino de luz sólida. Un instante después la lanzó el Rabí y la pluma cayó de modo diferente, aunque también parecido.
-La novedad no está en la caída sino en el vuelo- comentó  Rabi Yehuda Adalin -. Más aún ; la novedad está en el arrojo con que imprime  su trayectoria en el aire. Así también son nuestras vidas.
Caer, caeremos todos, pero está en nuestras manos hacerlo con sencillez o estrépito, para bien del suelo o mal del firmamento. Tómala - Agregó Yehuda Adalin, tendiéndole la pluma - veía envejecer mis manos  y ahora ha nacido para tí.
-Te escribiré con ella desde Almería - dijo el sufí con una sonrisa - para hablarte del mar que no has visto.
-Y yo te contestaré desde Granada - respondió el Rabí- para recordarte los aromas que ya has olido.

El Córcel negro Poema al estilo de Antara*

El noble corcel compite con otro como si quisiera dar alcance al destino.
Su crin es de color completamente negro,
como si fuese la noche más espesa.
Su relincho asusta a quien lo oye: parece el trueno cuando retumba.
Si compite con el viento, vence;
el relámpago no lo alcanza cuando brilla.

*Antara. De la tribu de los Abs, hijo de una esclava abisinia y de padre árabe es el prototipo de caballero del desierto siempre vencedor ante la adversidad, sus correrias se hicieron tan famosas que dieron lugar a multitud de leyendas populares y fueron reflejadas en versos propios.

¡Antara!
Exclaman al clavar sus lanzas en el pecho negro de mi caballo
como si se tratara de cuerdas tendidas en un pozo.

18 jun 2017

Las dos cabras (Cuento de tradición oral marroquí)

Érase una cabra que trepando entre los peñascos se encontró con otra cabra y tuvieron el siguiente diálogo:
- Aquí en la montaña escarpada somos más fuertes que el hombre -dijo una de ellas-
- No conozco a nadie más astuto y fuerte que el hombre contestó la segunda.
- Te demostraré que estás equivocada, sólo has de responder a mis preguntas.
- ¿Quién crees tú que podría ser mas fuerte que el hombre en estos parajes?
- El sol que quema.
- ¿Y quién es más fuerte que el sol?
- La nube que lo tapa.
- Y quién es más fuerte que la nube?
- El aire que la lleva.
¿Y quién es más fuerte que el aire?
- La pared que lo detiene.
¿Y quién es más fuerte que la pared?
- El ratón que la roe.
¿Y quién es más fuerte que el ratón?
-El gato que le come
¿Y quién es mas fuerte que el gato?
-El palo que le pega.
¿Y quién es más fuerte que el palo?
- El fuego que lo quema.
¿Y quién es más fuerte que el fuego?
- El agua que lo apaga.
¿Y quién es más fuerte que el agua?
- La cabra que la bebe y necesita por estar seca de tanta conversación.

17 jun 2017

Elogio del Hammam -Anónimo árabe-

La vida del baño es la más bella a pesar de que se permanece en él poco tiempo.
Es un paraíso en el que no se quiere estar mucho tiempo;
un infierno en el que se quiere entrar.
Bien venido sea el bañero.
Cuando su mano toca un cuerpo, este renace entre el agua y la luz.
No descansa hasta que quita el almizcle de una estatua de alcanfor.
Es una casa cuyas flores son de dura piedra,
que se hace más agradable cuando alrededor se enciende el fuego.
Te parece que es el infierno cuando en realidad es el paraíso;
en ella abundan los soles y las lunas.
¡Que fuego tan hermoso! ¡Su tormento constituye una delicia!,
con él resucitan los cuerpos y las almas!
¡Que maravillosa es la casa cuyo placer está constituido por un leño seco,
debajo del cual arde un fuego!
La vida de quien en ella se hospeda es maravillosa;
en ella han derramado sus lágrimas los estanques.
Lo he visitado y no ha habido chambelán que no me haya acogido con sonrisas.
He entrado en ese paraíso y he visitado ese infierno.
Y después he dado las gracias a Ridwán y a Malik.

Sobre las penas y tristeza - Anónimo árabe-

I

Las horas del día van pasando.
No entres en la casa de las penas.
¡Cuantas cosas difíciles de obtener se consiguen en la hora de la liberación!

II

¡Oh, tú que vives sin preocuparte de los acontecimientos!
Estás lejos de conseguir la unión amorosa.
¿Crees -¡oh extraviado!- que llegarás hasta Suhá
cuando no alcanzas a reunirte con la luna resplandeciente?
¿Como esperas y confías unirte a nosotros para gozar el abrazo del talle esbelto?
Renuncia a este propósito por temor a mi ira
que en un día sombrío puede encanecer la cabeza.

III

¡Oh, deseo de mi vida!
No continúes con repulsas y malos tratos.
Yo soy un amante náufrago del amor.
No creas que permanezco con vida ante tal dureza.
Mi alma se ha marchado al partir las personas amadas.

16 jun 2017

Poemas árabes sobre la pasión y los celos

I

Evita su mirada, pues embruja:
quién ha sido herida por ella no escapa.
Los ojos negros, lánguidos, hienden a las mismas espadas,
que ya de por sí son cortantes.
No te dejes convencer por la dulzura de su lenguaje:
es igual que los vapores del vino, que se suben a la cabeza.
Sus miembros son tan delicados que la misma seda, si rozase su cuerpo,
los haría sangrar delante de tus ojos.
Es una persona alta y esbelta:
¿que mejor perfume hay que el que de ella emana?

II

¿Cuando quedará curado de tu amor mi corazón atormentado?
Las Pléyades están más cerca de ti que yo.
Lontananza y abandono,
ansia y pasión,
espera y aplazamiento:
así transcurre mi vida.
El estar junto a ti, no me devuelve la vida;
ni el estar lejos amenaza con quitármela;
este alejamiento no me permite acercarme a ti;
ni tú vienes a mí.
Ni me haces justicia ni me tienes misericordia;
no recibo de ti ningún auxilio,
pero no hay modo de escapar de ti.
Tu amor me cierra todos los caminos,
y no se hacia dónde dirigirme.

III

Para quejarme del sufrimiento de la pasión,
le he enviado una carta con letra muy fina,
pues la letra puede ser de muchos tipos.
Mi amigo ha preguntado;
¿Por qué tu escritura es así, tan fina y menuda que apenas se distingue?
He contestado:
"Ya que soy delgado y fino, tal debe ser la letra de los enamorados".

IV

Orgullosa con el amante,
viste un traje verde desabrochado y viene con los cabellos sueltos.
Le pregunto: ¿Cual es tu nombre?
y me contesta:
Soy aquella que ha cauterizado  con brasas el corazón de los amantes.
Me quejo a ella de la pasión que me atormenta,
y me contesta:
Te quejas a una roca, pero no lo sabes.
Le digo:
Si tu corazón es una roca, sabe que Dios ha hecho brotar agua purisima de un peñasco.

V

La más bella noche que he vivido
ha sido aquella en que no dí reposo a la copa.
En ella separé el sueño de mis párpados,
y uní el brazalete con la ajorca.

VI

¡Oh, tú que te arremangas los vestidos por encima de la pantorrilla
para enseñarlas a los amantes y que ellos puedan adivinar el resto!
Vas presentando la copa al amante;
nada hay que seduzca más a los hombres que la copa y la pierna.

VII

Cuando se quitó el vestido que cubría sus partes,
encontré un desfiladero que era tan angosto como mi carácter y mis recursos.
Metí la mitad, y ella suspiró.
Le pregunté:
¿Por qué suspiras?
Respondió:
Por lo que falta.

VIII

¡Oh, tú, que te pretendes presa del amor, de la aflicción y el insomnio;
de los dolores que te causan la pasión y la imaginación!
¡Deslumbrado!
¿Buscas la unión con la luna?
¿Ha obtenido alguien de la luna lo que deseaba?
Te aconsejo que desistas de lo que pretendes, pues es algo peligroso.
Si repites tales palabras, te llegará de mi parte un tormento muy doloroso.
Juro por Quién ha creado al hombre de un coágulo;
por Quién ha dado la luz al Sol y a la Luna,
que si vuelves a repetir lo que has dicho, te crucificaré en el tronco de un árbol