26 jun 2014

Poemas árabes sobre la paciencia



I

Estoy perplejo, no cabe duda, con mis asuntos.
¡Por el Clemente! Me han llegado pesares que no sé de donde proceden.
Tendré paciencia para que las gentes sepan que fui sufrido con cosas mas amargas que la mirra.
¡Cuan hermosa es la bella paciencia que proviene de la fe!
Lo que el Señor destina a las criaturas, ocurre.
El más íntimo de mis secretos lo expresa mi rostro,
ya que lo más recóndito de mi pensamiento lo constituye tu secreto que yace en mi interior.

Si lo que yo encierro reposase en las montañas, las aplastaría;
si en el fuego, lo apagaría,
si en el viento, este no correría.

Si hay alguien que dice que el tiempo trae las alegrías,
es que deben de existir días más amargos que la hiel.

II

Si no esperase reunirme contigo,
la vida no tendría objeto para mí.
Juro que en mi corazón sólo cabe el amor que por ti siento,
Y Dios, mi Señor, conoce todos los secretos.

III


Ve despacio y no pierdas la paciencia con lo que quieres hacer;
sé considerado con los demás y encontrarás quién lo sea contigo.
No existe ninguna mano encima de la cual no se encuentre la de Dios,
ni tirano por encima del cual no haya otro.


IV

Ha intentado ser paciente,
pero sólo ha encontrado un corazón abandonado a la pasión.

V

Si no tiene la paciencia necesaria para guardar su secreto,
me parece que lo que más le conviene es la muerte.
VI

A aquél que me ha dicho que el consuelo no puede faltar,
le respondo enfadado:
¿Cuanto se hace esperar?
Me dice:
Llegará prono.
Respondo:
¡Oh, maravilla! ¿Quién me garantiza que viva aún?

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