sino lo que dispone el Todopoderoso.
mis preocupaciones aumentan al mismo tiempo que la inquietud por mi bancarrota.
Dios ha disparado una flecha, y ha hecho caer de mi cabeza la diadema del reino.
IX
Cuando Dios dispone que algo suceda a un hombre,
aunque éste piense, oiga y vea,
le tapa los oídos, le ciega el corazón y le arranca el entendimiento,
de la misma manera que se arranca un cabello.
Y cuando se ha cumplido su voluntad,
le devuelve la razón para que reflexione.
X
El tiempo me ha hecho un temblón
¡Y de qué manera!
El tiempo tiene una fuerza irresistible.
Antes andaba sin fatiga
...Y ahora me fatigo sin andar.
XI
Has pensado que el tiempo es bueno porque te ha favorecido;
no has temido la desgracia que puede traer el destino.
Te has deslumbrado porque las noches te han sido favorables:
pero en la tranquilidad de las noches se incuba la desgracia.
XII
Obrarán según su capricho durante mucho tiempo,
pero sus acciones quedarán anuladas.
XIII
Deja hacer al tiempo lo que quiera;
quédate satisfecho con la obra del destino
XIV
No conozco ningún medio que pueda reunirme con la persona amada
y así, poder eliminar mi pena.
La pasión mantiene al rojo el fuego de mi corazón;
su llama mantiene en el tormento al amante.
¡Oh tú que me censuras por lo que me ha ocurrido!
Si he tenido paciencia ha sido porque así lo decretó el destino.
He jurado por el amor que jamás me consolaré;
los juramentos de los amantes se observan con fidelidad.
¡Noche! Cuenta mi historia a los que explican cosas de amor,
y atestigua con tu ciencia, que en tu seno no he gozado del sueño.
XV
El tiempo tiene sus flujos y reflujos;
jamás dura una de sus situaciones entre los humanos.
Todas las cosas de este mundo tienen un plazo
y a todas las gentes les llega el vencimiento.
¡Pobre de mí!
¡Cuantas penas y terrores he de soportar en esta vida!
Dios nos hizo felices en aquellos días en que me veía honrado,
pero en uno de sus repliegues estaba oculta la humillación!
Mis propósitos se han visto frustrados,
mis esperanzas destruidas,
todos los vínculos se han roto con el alejamiento.
¡Oh, tú que pasas junto a la casa en que yo moraba!
Dile que mis lágrimas corren a mares.
XVI
¿Hay piedad para una mujer tan noble que ha caído en la desgracia?
Ella llora a lágrima viva y clama:
"¿No hay modo de escapar de esta desgracia?"