Un Filósofo muy joven
(Pensamiento de un feto al final de los nueve meses)
A pesar de mis deseos, y sin ninguna llamada, me persigue una sensación de vejez. No sé como poder olvidar la proximidad del fin, la supremacía de la despedida. Un saludo a la larga vida que he pasado con seguridad y felicidad. Un saludo a los placeres de la vida en el mar de la ternura, el progreso y el conocimiento.
Ahora la voz eterna llama para partir. Despídete de tu bello mundo y ve hacia lo desconocido. ¿Y qué es lo desconocido, corazón, más que el fin? Deja a un lado las vanas esperanzas de ser llevado a otra vida. ¿Como, por qué, que razonamiento justifica su existencia? Lo único razonable es aquello por lo que mi corazón se entristece. La despedida. ¡Oh vida, de la cual he adquirido todo mi conocimiento! Luego se acaba, llevándose detrás una historia vacía de cualquier significado.

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