Olvido
Es el sheij, el profesor de árabe, que está jubilado desde hace más de veinte años.
Cuando se cansa, se sienta en la acera o en el muro de piedra del jardín de cualquier casa, se apoya en su bastón y se seca el sudor con el borde de su amplia galabeya.
El barrio le conoce y la gente le quiere, pero es raro que alguien lo salude, por su frágil memoria y su sensibilidad . Ha olvidado a los parientes, a los vecinos, a los alumnos y las reglas de la gramática.
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