Todo esto estaba escrito en El Libro del Destino
I
Deja que el destino haga lo que quiera, y acepta lo que haga el destino.Ni te alegres ni te entristezcas por nada, pues nada es eterno.
Hemos andado los pasos que nos estaban prescritos,
pues a quién se le prescribe que ande, anda.
A quien le está prescrito morir en un lugar,
no morirá en ningún sitio como no sea ése.
II
A veces el ciego escapa a un foso en el que cae el mas vidente.
El ignorante salva el escollo de una palabra,
y en él perece el sabio más experto.
El creyente vive en la estrechez,
mientras nadan en la abundancia el incrédulo y el libertino.
El afán del hombre no es lo que impera,
sino lo que dispone el Todopoderoso.
No pidas al destino que se muestre justo con aquel al que oprime.
Jamás verás, amigo, que el destino sea justo.
Coge lo que te da la suerte, y apártate a un lado,
pues algo de amargo habré en ello,
aunque parezca que no.
¡Por Dios, oh tumba! ¿Se han extinguido sus bellezas?
¿Se ha transformado aquella imagen regocijante?
¡Tumba!
Careces de jardín y te faltan los cielos,
¿Como, pues, puedes reunir las ramas y la luna?
El destino había jurado que mis sufrimientos jamás terminarían.
Has roto tu juramento.
¡Oh tiempo!, paga la expiación.
Me ha llegado la felicidad; el amado está a mi lado.
¡Vayamos en busca de la alegría!
El destino había jurado que mis penas no cesarían.
¡Has faltado a tu juramento, Oh tiempo!
¡Paga la indemnización!
La felicidad es completa y el amigo está a mi lado.
¡Corre a buscar toda clase de alegría!
Jamás creí que el cuello del amado fuese un paraíso;
hasta haber encontrado el Kawtar en sus labios rojos.
Ha ocurrido lo que yo temía que pasase:
Todos volvemos a Dios.
III
Jamás verás, amigo, que el destino sea justo.
Coge lo que te da la suerte, y apártate a un lado,
pues algo de amargo habré en ello,
aunque parezca que no.
IV
¡Por Dios, oh tumba! ¿Se han extinguido sus bellezas?
¿Se ha transformado aquella imagen regocijante?
¡Tumba!
Careces de jardín y te faltan los cielos,
¿Como, pues, puedes reunir las ramas y la luna?
V
Cada día te trae nuevas dichas y felicidades,
a despecho del envidioso.,
¡Ojalá sean tus días claros!
¡Ojalá sean tenebrosos los de tus enemigos!
VI
Si no esperase reunirme contigo,
la vida no tendría objeto para mí.
Juro que en mi corazón sólo cabe el amor que por ti siento,
y Dios, mi Señor, conoce todos los secretos
VII
El destino había jurado que mis sufrimientos jamás terminarían.
Has roto tu juramento.
¡Oh tiempo!, paga la expiación.
Me ha llegado la felicidad; el amado está a mi lado.
¡Vayamos en busca de la alegría!
VIII
A veces el ciego escapa a un foso en el que cae el más vidente.
El ignorante salva el escollo de una palabra,
y en él perece el sabio más experto.
El creyente vive en la estrechez,
mientras nadan en la abundancia el incrédulo y el libertino.
El afán del hombre no es lo que impera,
sino lo que dispone el Todopoderoso.
VIII
¡Por Dios! Hermano digno de confianza:
no era un ladrón; ni he sido descuidero,
¡oh el mejor de los hombres!
Las vicisitudes del tiempo me han herido de repente:
mis preocupaciones aumentan al mismo tiempo que la inquietud por mi bancarrota.
No he sido yo quien se ha perdido:
Dios ha disparado una flecha, y ha hecho caer de mi cabeza la diadema del reino.
Cuando Dios dispone que algo suceda a un hombre,
aunque éste piense, oiga y vea,
le tapa los oídos, le ciega el corazón y le arranca el entendimiento,
de la misma manera que se arranca un cabello.
Y cuando se ha cumplido su voluntad,
le devuelve la razón para que reflexione.
El tiempo me ha hecho un temblón
¡Y de qué manera!
El tiempo tiene una fuerza irresistible.
Antes andaba sin fatiga
...Y ahora me fatigo sin andar.
Has pensado que el tiempo es bueno porque te ha favorecido;
no has temido la desgracia que puede traer el destino.
Te has deslumbrado porque las noches te han sido favorables:
pero en la tranquilidad de las noches se incuba la desgracia.
Obrarán según su capricho durante mucho tiempo,
pero sus acciones quedarán anuladas.
Deja hacer al tiempo lo que quiera;
quédate satisfecho con la obra del destino
No conozco ningún medio que pueda reunirme con la persona amada
y así, poder eliminar mi pena.
La pasión mantiene al rojo el fuego de mi corazón;
su llama mantiene en el tormento al amante.
¡Oh tú que me censuras por lo que me ha ocurrido!
Si he tenido paciencia ha sido porque así lo decretó el destino.
He jurado por el amor que jamás me consolaré;
los juramentos de los amantes se observan con fidelidad.
¡Noche! Cuenta mi historia a los que explican cosas de amor,
y atestigua con tu ciencia, que en tu seno no he gozado del sueño.
El tiempo tiene sus flujos y reflujos;
jamás dura una de sus situaciones entre los humanos.
Todas las cosas de este mundo tienen un plazo
y a todas las gentes les llega el vencimiento.
¡Pobre de mí!
¡Cuantas penas y terrores he de soportar en esta vida!
Dios nos hizo felices en aquellos días en que me veía honrado,
pero en uno de sus repliegues estaba oculta la humillación!
Mis propósitos se han visto frustrados,
mis esperanzas destruidas,
todos los vínculos se han roto con el alejamiento.
¡Oh, tú que pasas junto a la casa en que yo moraba!
Dile que mis lágrimas corren a mares.
¿Hay piedad para una mujer tan noble que ha caído en la desgracia?
Ella llora a lágrima viva y clama:
"¿No hay modo de escapar de esta desgracia?"
IX
Cuando Dios dispone que algo suceda a un hombre,
aunque éste piense, oiga y vea,
le tapa los oídos, le ciega el corazón y le arranca el entendimiento,
de la misma manera que se arranca un cabello.
Y cuando se ha cumplido su voluntad,
le devuelve la razón para que reflexione.
X
El tiempo me ha hecho un temblón
¡Y de qué manera!
El tiempo tiene una fuerza irresistible.
Antes andaba sin fatiga
...Y ahora me fatigo sin andar.
XI
Has pensado que el tiempo es bueno porque te ha favorecido;
no has temido la desgracia que puede traer el destino.
Te has deslumbrado porque las noches te han sido favorables:
pero en la tranquilidad de las noches se incuba la desgracia.
XII
Obrarán según su capricho durante mucho tiempo,
pero sus acciones quedarán anuladas.
XIII
Deja hacer al tiempo lo que quiera;
quédate satisfecho con la obra del destino
XIV
No conozco ningún medio que pueda reunirme con la persona amada
y así, poder eliminar mi pena.
La pasión mantiene al rojo el fuego de mi corazón;
su llama mantiene en el tormento al amante.
¡Oh tú que me censuras por lo que me ha ocurrido!
Si he tenido paciencia ha sido porque así lo decretó el destino.
He jurado por el amor que jamás me consolaré;
los juramentos de los amantes se observan con fidelidad.
¡Noche! Cuenta mi historia a los que explican cosas de amor,
y atestigua con tu ciencia, que en tu seno no he gozado del sueño.
XV
El tiempo tiene sus flujos y reflujos;
jamás dura una de sus situaciones entre los humanos.
Todas las cosas de este mundo tienen un plazo
y a todas las gentes les llega el vencimiento.
¡Pobre de mí!
¡Cuantas penas y terrores he de soportar en esta vida!
Dios nos hizo felices en aquellos días en que me veía honrado,
pero en uno de sus repliegues estaba oculta la humillación!
Mis propósitos se han visto frustrados,
mis esperanzas destruidas,
todos los vínculos se han roto con el alejamiento.
¡Oh, tú que pasas junto a la casa en que yo moraba!
Dile que mis lágrimas corren a mares.
XVI
¿Hay piedad para una mujer tan noble que ha caído en la desgracia?
Ella llora a lágrima viva y clama:
"¿No hay modo de escapar de esta desgracia?"
XVII
El destino había jurado que mis penas no cesarían.
¡Has faltado a tu juramento, Oh tiempo!
¡Paga la indemnización!
La felicidad es completa y el amigo está a mi lado.
¡Corre a buscar toda clase de alegría!
Jamás creí que el cuello del amado fuese un paraíso;
hasta haber encontrado el Kawtar en sus labios rojos.
XVIII
Ha ocurrido lo que yo temía que pasase:
Todos volvemos a Dios.
XIX
Lo que no ha de suceder, nunca sucederá por más argucias que se empleen.
Lo que ha de suceder, sucederá.
Lo que ha de suceder ocurre en el momento señalado,
mientras que el que esto ignora vive engañado.
XX
¡Dios proteja a quien me ha anunciado vuestra llegada!
¡Me ha traído la mejor noticia que yo pudiera oír!
Ya que él se contenta con un objeto usado,
le he de entregar un corazón que se laceró el día de la despedida.

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