A veces el ciego escapa a un foso en el que cae el mas vidente.
El ignorante salva el escollo de una palabra,
y en él perece el sabio más experto.
El creyente vive en la estrechez,
mientras nadan en la abundancia el incrédulo y el libertino.
El afán del hombre no es lo que impera,
sino lo que dispone el Todopoderoso.
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