La luna y el sol se reunieron en el mismo signo;
ambos estaban en su mayor apogeo y esplendor.
Su beldad encendió el amor en todos los que los observaban.
¡Que belleza cuando se desató la alegría!
Por su hermosura y por su gracia se completan:
alma y corazón se sienten atraídos hacia ellos.
¡Bendito sea Dios! Sus criaturas son una maravilla.
Dios al crearlas, hace lo que quiere.
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