28 ago 2013

Poema de las 1001 noches para Cantora y Laúd

Si se nos quejasen del amor, ¿que diríamos?
O si la pasión nos dañara, ¿que haríamos?

Podemos mandar un mensajero que exponga nuestro estado,
pero las quejas del amante no admiten embajador.
Si tenemos paciencia la vida sólo nos es lícita
después de la pérdida de los amigos por poco tiempo.

Sólo nos quedan la tristeza, la pena
y las lagrimas que corren por las mejillas.

¡Oh, vosotros que habéis ocupado un lugar en mi corazón
os habéis apartado del alcance de mi vista!
¿Habéis mantenido, junto al amor, el pacto de un amante
que no se aparte de él a pesar del transcurso del tiempo?

O ¿habéis olvidado, debido a la lejanía, a un amante
al que la languidez y el extenuamiento han hecho enflaquecer?

Cuando llegue el juicio final y nos reunamos
espero oír una larga rendición de cuentas.

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