12 mar 2016

El Buen Gobierno Apuntes de sabiduría árabe con citas de Ardahsir, Cosroes, Al Mansur, Marwan I

El  primer apunte trata del Buen Gobierno; de la conducta que deben seguir los reyes, de las cosas que son necesarias a las autoridades encargadas de aplicar la ley y de las buenas condiciones morales  que en ellos deben residir.
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Gobierno

El Gobierno precisa de una habilidad perfecta y de una perspicacia absoluta, ya que el acto de gobernar constituye el eje de la civilización, que, a su vez, es el camino que conduce a la última vida. Dios (¡Ensalzado sea!) hizo al mundo para que sirviera a los hombres de la misma manera que el viático al viajero, es decir: para alcanzar el fin supremo. Por eso sería necesario que cada hombre tomase lo que es necesario para llegar hasta Dios, sin dejarse arrastrar por sus ideas y pasiones.
Si los hombres tomasen lo que les corresponde con equidad, se terminarían las querellas, pero como lo toman con injusticia, dejándose arrastrar por las pasiones, nacen como consecuencia de su abandono a éstas, las querellas; de aquí la necesidad de que haya un sultán que medie entre ellos y reglamente sus relaciones; si el rey no mantuviese separadas unas personas de otras, la más fuerte sacaría ventaja de la más débil.

Ardashir el fundador del Imperio Sasánida dijo que la religión y el reino son hermanos gemelos; la religión es un tesoro del que el rey es guardián. Las leyes y el sentido común muestran que las gentes necesitan tener un soberano que mantenga apartado al inicuo del vejado, que haga justicia al débil frente al fuerte y que frene al violento y al perverso.

Sabed, que según el carácter del rey es la época. El Enviado de Dios (¡Dios le bendiga y le salve!) ha dicho:
"Dos cosas influyen en las gentes: si son buenas, las gentes también lo son, y si son malas, malas son las gentes: los sabios y los gobernantes".
También a Ardashir se atribuye que los reyes son de tres clases:

El rey religioso - El rey que guarda las cosas sagradas - El rey caprichoso.

El rey religioso obliga a sus súbditos a seguir la religión y es necesario que él sea el más religioso, pues debe dar ejemplo, no solo en los temas religiosos sino en lo ético y moral y las gentes deberán obedecerle según está dispuesto en la legislación; en cuanto al gesto: se mantiene imperturbable ante las contrariedades sometiéndose a lo dispuesto por el destino.

El rey que guarda las cosas sagradas, se preocupa de los asuntos religiosos y del mando y rige a sus súbditos de acuerdo a las prescripciones de la sharía y a comportarse con dignidad, y reúne en sí, la ciencia y la espada; la falta de aquél que se aparta de lo que el cálamo ha puesto por escrito es corregida con el filo de la espada; ese rey distribuye la justicia por igual entre todos los hombres.

El rey capricho o también pasional no siente la religión y sólo sigue sus pasiones; no teme la ira de su Señor, que es quien le ha puesto en el cargo; su reino va hacia la mina y su despotismo concluye en el infierno"

Los sabios dicen: "El rey necesita el concurso de sus súbditos y éstos, a su vez, necesitan un solo soberano;
por eso, éste ha de conocer sus diferencias para solucionarlas; ha de hacer justicia a todos y los ha de colmar con su generosidad"

En cuanto a organización: Ardahsir, el tercero de los reyes de Persia para ayudarse a gobernar se hizo cuatro sellos. El primero era el llamado Sello del Mar o de las "Delegaciones", con él controlaba  la policía y  fuerzas del órden. Al segundo sello lo llamó "Buena Situación" y correspondía a las contribuciones y gabelas. Al tercer sello lo llamó "Abundancia" y era con el que controlaba los abastos y el cuarto era el sello de las injusticias y en él escribió "Justicia". Estas normas duraron en Persia hasta la llegada del Islam.

Cosroes rey de Persia escribió a su hijo: "No permitas que tus soldados se enriquezcan pues no te necesitarán, y tampoco les oprimas pues se cansarían de ti; concédeles tus favores con justicia, hazles buenos regalos, sé espléndido con ellos en la abundancia y no les exijas demasiado en las dificultades".

Se cuenta que en una conversación entre Al Mansur, segundo califa abbasida y su hermano Abu al-Àbbas,el primero le aconsejaba: "Deja con hambre a tu perro y te seguirá" a lo que el segundo replicó: "Temo que otro le dé un pedazo de pán, le siga y me abandone".

También se dice que el Califa Marwan I de la dinastía Omeya escribió a su hijo Abd al- Aziz ibn Marwan: "Vigila a tus secretarios y a tus chambelanes pues de lo que sea cierto ten informarán los secretarios; de las fiestas te informarán los chambelanes y de los gastos que hagas te informará el ejército"

Información procedente de relatos edificantes, anécdotas y fábulas orientales.

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