El primer apunte trata del Buen Gobierno; de la conducta que deben seguir los reyes, de las cosas que son necesarias a las autoridades encargadas de aplicar la ley y de las buenas condiciones morales que en ellos deben residir.
El Gobierno precisa de una habilidad perfecta y de una perspicacia absoluta, ya que el acto de gobernar constituye el eje de la civilización, que, a su vez, es el camino que conduce a la última vida. Dios (¡Ensalzado sea!) hizo al mundo para que sirviera a los hombres de la misma manera que el viático al viajero, es decir: para alcanzar el fin supremo. Por eso sería necesario que cada hombre tomase lo que es necesario para llegar hasta Dios, sin dejarse arrastrar por sus ideas y pasiones.
Si los hombres tomasen lo que les corresponde con equidad, se terminarían las querellas, pero como lo toman con injusticia, dejándose arrastrar por las pasiones, nacen como consecuencia de su abandono a éstas, las querellas; de aquí la necesidad de que haya un sultán que medie entre ellos y reglamente sus relaciones; si el rey no mantuviese separadas unas personas de otras, la más fuerte sacaría ventaja de la más débil.
Ardashir el fundador del Imperio Sasánida dijo que la religión y el reino son hermanos gemelos; la religión es un tesoro del que el rey es guardián. Las leyes y el sentido común muestran que las gentes necesitan tener un soberano que mantenga apartado al inicuo del vejado, que haga justicia al débil frente al fuerte y que frene al violento y al perverso.
Sabed, que según el carácter del rey es la época. El Enviado de Dios (¡Dios le bendiga y le salve!) ha dicho:
"Dos cosas influyen en las gentes: si son buenas, las gentes también lo son, y si son malas, malas son las gentes: los sabios y los gobernantes".
También a Ardashir se atribuye que los reyes son de tres clases:
Gobierno
Si los hombres tomasen lo que les corresponde con equidad, se terminarían las querellas, pero como lo toman con injusticia, dejándose arrastrar por las pasiones, nacen como consecuencia de su abandono a éstas, las querellas; de aquí la necesidad de que haya un sultán que medie entre ellos y reglamente sus relaciones; si el rey no mantuviese separadas unas personas de otras, la más fuerte sacaría ventaja de la más débil.
Ardashir el fundador del Imperio Sasánida dijo que la religión y el reino son hermanos gemelos; la religión es un tesoro del que el rey es guardián. Las leyes y el sentido común muestran que las gentes necesitan tener un soberano que mantenga apartado al inicuo del vejado, que haga justicia al débil frente al fuerte y que frene al violento y al perverso.
Sabed, que según el carácter del rey es la época. El Enviado de Dios (¡Dios le bendiga y le salve!) ha dicho:
"Dos cosas influyen en las gentes: si son buenas, las gentes también lo son, y si son malas, malas son las gentes: los sabios y los gobernantes".
También a Ardashir se atribuye que los reyes son de tres clases:
El rey religioso - El rey que guarda las cosas sagradas - El rey caprichoso.
El rey religioso obliga a sus súbditos a seguir la religión y es necesario que él sea el más religioso, pues debe dar ejemplo, no solo en los temas religiosos sino en lo ético y moral y las gentes deberán obedecerle según está dispuesto en la legislación; en cuanto al gesto: se mantiene imperturbable ante las contrariedades sometiéndose a lo dispuesto por el destino.
El rey que guarda las cosas sagradas, se preocupa de los asuntos religiosos y del mando y rige a sus súbditos de acuerdo a las prescripciones de la sharía y a comportarse con dignidad, y reúne en sí, la ciencia y la espada; la falta de aquél que se aparta de lo que el cálamo ha puesto por escrito es corregida con el filo de la espada; ese rey distribuye la justicia por igual entre todos los hombres.
El rey capricho o también pasional no siente la religión y sólo sigue sus pasiones; no teme la ira de su Señor, que es quien le ha puesto en el cargo; su reino va hacia la mina y su despotismo concluye en el infierno"
Los sabios dicen: "El rey necesita el concurso de sus súbditos y éstos, a su vez, necesitan un solo soberano;
por eso, éste ha de conocer sus diferencias para solucionarlas; ha de hacer justicia a todos y los ha de colmar con su generosidad"
En cuanto a organización: Ardahsir, el tercero de los reyes de Persia para ayudarse a gobernar se hizo cuatro sellos. El primero era el llamado Sello del Mar o de las "Delegaciones", con él controlaba la policía y fuerzas del órden. Al segundo sello lo llamó "Buena Situación" y correspondía a las contribuciones y gabelas. Al tercer sello lo llamó "Abundancia" y era con el que controlaba los abastos y el cuarto era el sello de las injusticias y en él escribió "Justicia". Estas normas duraron en Persia hasta la llegada del Islam.
Cosroes rey de Persia escribió a su hijo: "No permitas que tus soldados se enriquezcan pues no te necesitarán, y tampoco les oprimas pues se cansarían de ti; concédeles tus favores con justicia, hazles buenos regalos, sé espléndido con ellos en la abundancia y no les exijas demasiado en las dificultades".
Se cuenta que en una conversación entre Al Mansur, segundo califa abbasida y su hermano Abu al-Àbbas,el primero le aconsejaba: "Deja con hambre a tu perro y te seguirá" a lo que el segundo replicó: "Temo que otro le dé un pedazo de pán, le siga y me abandone".
También se dice que el Califa Marwan I de la dinastía Omeya escribió a su hijo Abd al- Aziz ibn Marwan: "Vigila a tus secretarios y a tus chambelanes pues de lo que sea cierto ten informarán los secretarios; de las fiestas te informarán los chambelanes y de los gastos que hagas te informará el ejército"
Información procedente de relatos edificantes, anécdotas y fábulas orientales.
Información procedente de relatos edificantes, anécdotas y fábulas orientales.
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