18 may 2014

Poemas árabes sobre la amistad - Anónimo de las 1001 noches (del relato el primer Saaluk)




I
Te coloqué como fuerte coraza para que me protegieses de las flechas de mis enemigos, y ahora eres su punta.
Esperaba que en cualquier desgracia que sufriese mi diestra, tu serías mi siniestra.
Deja a un lado lo que de mí dicen  los que censuran; deja que sea el enemigo quien me arroje sus flechas.
Si no me defiendes del ataque del enemigo, permanece neutral; ni en favor ni en contra.
¡Cuantos amigos hay que se toman por escudo -y escudos son- ¡pero del enemigo!
Crees que van a ser flechas certeras y sólo hacen blanco en tu corazón.
Se justifican diciendo: "Nuestros corazones son puros" de todo afecto por mí.
Añaden: "Haremos todo lo que podamos" dicen verdad; lo harán para perderme.

¡Cuantos amigos hay que se toman por escudo y escudos son, pero del enemigo!
Crees que van a ser flechas certeras y sólo hacen blanco en tu corazón.
Se justifican diciendo: "Nuestros corazones son puros". Dicen verdad, están "puros"
de todo afecto por mí.
Añaden: "Haremos todo lo que podamos".
Dicen verdad: lo harán para perderme.

II

Si hubiésemos sabido que ibas a venir,
hubiésemos puesto tapices trenzados con la sangre del corazón
o con el negro de los ojos.
Hubiésemos tapizado nuestras mejillas 
y hubiésemos salido a tu encuentro para que llegases por encima de los pájaros.

III

Cuando quiero echar de lado a un amigo;
no necesito excusas para apartarlo.

IV

El vaso transparente y el límpido vino, se confunden y parecen una sola cosa.
Parece que solo existe el vino, y que la copa falta
o que es una copa sin vino.

V

Un amigo malo es peor que una serpiente maligna,
juro por la esencia pura del Dios eterno.

Un compañero malo os lleva hacia el infierno;
buscad un compañero bueno para que tengáis éxito.


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