26 jun 2014

Poemas árabes sobre la separación y la ausencia



I

Si me tratases con justicia no me matarías,
la sentencia de separación no es justa.
Me has cargado con el peso de la pasión
cuando soy tan débil que no puedo soportar ni el de la camisa.
No me asombra el hecho de morir,
pero si me extraña de cómo mi cuerpo,
después de vos, puede reconocerse aún.
II

Me habéis abandonado al preferir la compañía de otro;
lo habéis demostrado al alejaros.
Nos no hemos obrado así.
Os abandonaremos como vos nos habéis abandonado;
nos consolaremos de vuestra falta
de la misma manera que vos lo habéis hecho de la nuestra.
Volveremos a amar, ya que vos os habéis inclinado por otros;
sois los responsables de la ruptura del vínculo
y no nos.
III

Despertaron el amor en mi seno y se fueron;
su morada se fijó lejos de mí.
El día en que se marcharon, mi razón también se fue.
El sueño y la resignación me abandonaron.
Se alejaron y la alegría me abandonó;
carezco de tranquilidad y de reposo.
Al separarse hicieron correr las lágrimas de mis ojos,
tan copiosas que podrían llenar los mares.
El día en que se apodera de mí la nostalgia de volverlo a ver,
el día en que aumenta mi deseo por él y el ansia de la espera,
en ese día su imagen está representada en lo más recóndito de mi corazón
por la pasión, la nostalgia y el recuerdo.
¡Oh, tú, cuya mención me es habitual!
¡Oh, tú, cuyo amor es la razón de mi vida!
¡Amado mío! ¿Hasta cuando esta tardanza sin fin?
¿Cuanto durará aún esta separación y este desvío?

IV

Después de haber permanecido un día con su noche en Damasco,
el tiempo juró que no la olvidaría.
Pasamos la noche mientras el ala de la tiniebla nocturna holgazaneaba,
y la aurora avanzaba cual un haz de cabellos grises.
El rocío, sobre las ramas, semejaba perlas
hechas caer por un soplo del céfiro.
Los pájaros leían,
la alberca era el papel,
el viento escribía
y las nubes puntuaban.

V

Pasó por el lado de la casa, la casa de Layla,
y besó sus paredes aquí y allá.
No es el cariño que siento por la casa el que apena mi corazón,
sino el de aquél que la habitó.
VI

Pido noticias de vos al sol en cuanto sale;
interrogo al relámpago en cuanto brilla.
El deseo de veros me estruja una y otra vez entre sus manos,
pero no me lamento por el sufrimiento.
¡Amigos! Ha pasado mucho tiempo,
y mi corazón ha quedado hecho pedazos.
Si se realizase mi deseo de volverlo a ver,
ocurrirían entre ambos las mejores cosas.
No creáis que me he distraído con otros,
porque el corazón es incapaz de albergar el cariño de los demás.

VII

¡Oh, tú que buscas la separación!
¡Ten paciencia con tu argucia!
¡Basta con la pasión!
Ten paciencia, pues el tiempo hace de traidor
y el fín de toda buena compañía  consiste en la separación.

VIII

Veo sus huellas y experimento una viva emoción:
derramo lagrimas encima de sus moradas.
Ruego a Quién me ha alejado de vuestro lado,
que un día me conceda el regresar.

IX

Pido noticias de vos al sol en cuanto sale;
interrogo al relámpago en cuanto brilla.
El deseo de veros me oprime una y otra vez entre sus manos,
pero no me lamento por el sufrimiento.
¡Amigos! Ha pasado mucho tiempo,
y mi corazón ha quedado hecho pedazos.
Si se realizase mi deseo de volverlo a ver,
ocurrirían entre ambos las mejores cosas.
No creáis que me he distraído con otros,
porque mi corazón es incapaz de albergar el cariño de los demás.

X

¡Por Dios, oh tumba!
¿Se han extinguido tus bellezas?
¿Se ha transformado aquella imagen regocijante?
¡Tumba! Careces de jardín y te faltan los cielos.
¿Como, pues, puedes reunir las ramas y la luna?

XI

¡Cuán buen nuncio me ha advertido de su llegada, 
trayéndome la mejor de las noticias!
Si le gustase la ropa usada, 
le regalaría un corazón que quedó hecho pedazos en el momento de la despedida.

XII

He llorado mucho tiempo a causa de nuestra separación.
Las lagrimas han brotado copiosamente de mis párpados.
Hice voto de que si el Señor me reunía con mi amado,
no volvería a pronunciar la palabra "separación".
La alegría me ha embargado hasta tal extremo,
que el exceso de regocijo me ha hecho llorar.

XIII

¡ Deteneos un momento antes de partir !
¡ Miradme una vez más para consolar a un corazón
al que la separación va a matar!
Si el concederme eso os causa dolor,
dejadme con mi pasión
y no os preocupéis.

XIV

Estamos separados en vez de estar juntos.
Os separasteis y nos separamos.
El amor que por vos sentimos nos ha impedido recuperar la salud;
nuestros ojos no se han secado.

El enemigo, enojado porque nos escanciábamos la copa del amor,
ha procurado romperla y el destino ha dicho: Así sea.
No tememos que nos mate en vuestra mansión;
tememos que nos difamen.

XV

Si os apartáis de mí, 
sabed que vuestro puesto está en mi corazón,
entre las costillas y las entrañas.
Pido al Clemente que nos vuelva a reunir.
Éste es un favor que Dios concede a quién quiere.

XVI 

El día de la separación se despidió de mí llorando del dolor que le causaba la partida.
Preguntó:
"¿Que harás cuando yo esté lejos?"
Respondí:
"Pregúntalo al Eterno".

XVII

¡Amigos míos!
He perdido el sueño;
mis penas han aumentado al alejarme de la patria.
Tenía un padre que me quería,
pero me abandonó para irse a vivir a la tumba.
Después me han ocurrido cosas que me han desgarrado el corazón.

XVIII

El alejamiento de la amada me ha debilitado y me ha dejado inerme;
las vicisitudes del tiempo han transformado en enemigos a los que antes eran amigos.
¡Gentes!
¿No hay entre vosotros un alma piadosa que tenga compasión de mí y atienda mi llamada?
La agonía y la muerte me parecen soportables,
puesto que he apartado de mí toda esperanza de vida.

¡Dios mío!
En nombre del que está en la vía recta,
del albriciador, del elegido, del que es un mar de generosidad y el mejor de los intercesores:
Te pido que me salves, que perdones mis errores y pongas fin a mis penas y tormentos.

XVIII

El corazón del enamorado está a punto de despedazarse.
¿Hasta cuándo durará este desvío?
¿Hasta cuándo?
¡Oh, tú, que te apartas de mí sin que yo haya faltado!
Las gacelas acostumbran escuchar.
Separación, desvío creciente y pasión
son tres cosas que no puede soportar el amante.

XIX

No te dejes llevar por la separación, pues esta tiene un sabor amargo.
El sol está amarillo en el momento de la puesta, por el dolor que la separación le produce.

XX

Me despedí de ella:
Con la mano derecha enjugaba mis lágrimas
y con la izquierda la estrechaba y la abrazaba.
Me preguntó:
"¿No te avergüenzas?"
Contesté:
El día de la separación es el del deshonor de los amantes.

 XXI

Las penas del amor han abrumado con exceso mis fuerzas;
por eso me encuentro agotado.
¡Emigrantes! ¡ Tened compasión de mi pena !
Después de vuestra partida se han apiadado de mí hasta los maldicientes.
No me impidáis que dirija una sola mirada que me ayude a soportar mi pena y mi pasión.
He pedido a mi corazón que tuviera paciencia por vuestro alejamiento.
Y me ha contestado:
" Tú eres quien la ha de tener, pues la paciencia no está entre mis costumbres.

XXII

¿Que he de decir para quejarme de las penas del alejamiento?
Si morimos de deseo ¿Cual es el remedio?
¿Encontraríamos un mensajero capaz de hablar en nuestro lugar?
Las quejas del amante no admiten mensajero.
Podríamos tener paciencia, pero ya no nos queda.
Después de tanto tiempo lejos de los amados.

XXIII

Marcharon y desaparecieron de mi vista,
pero siempre tendrán un lugar en mi corazón.
Su belleza se ha alejado de mí;
mi vida no encuentra más dulzuras y la pasión me extenúa.
Si Dios dispone que nos volvamos a reunír,
he de referir las penas del amor en un largo relato.

XXIV

Dios te proteja donde quiera que te encuentres,
¡Oh viajero que siempre estás presente en mi corazón!

Dios esté contigo donde quiera que vayas
y te proteja de las vicisitudes del tiempo y de la desgracia.
Te has marchado y mis ojos se han enturbiado tan pronto te perdí de vista;
mis lágrimas han resbalado en gran cantidad.

¡Ojalá supiera en qué región, en qué tierra, en qué casa y con qué gentes estás!

Si bebes el agua de la vida, fresca y pura, las lágrimas constituyen mi bebida.
Si tú consigues conciliar el sueño, yo tengo una brasa de insomnio entre el lecho y mi costado.

Todo me es fácil de soportar, excepto tu alejamiento;
lo demás no tiene importancia.

XXV

¿Por qué el sueño ha abandonado mis ojos?
¿Has sido tú quién ha enseñado el insomnio a mi vista?
¿Por qué tu recuerdo alimenta el fuego en mi corazón?
¿Todos los enamorados han de recordar así el amor?

¡Que bellos fueron nuestros días!
Han pasado y no he podido gozar de las dulzuras como me prometía.

Imploro al viento (el viento es el que de nuevo reúne a los enamorados);
"A tí se queja un amante que tiene pocos valedores;
las penas de la separación son capaces de hender las piedras."

XXVI

El amor ha consumido mi cuerpo de tristeza desde el día de la separación.
El estar medio  moribundo basta para mi cuerpo extenuado;
si note dirigiese la palabra, no me reconocerías


XXVII

Su imagen está siempre conmigo, nunca se ausenta.
Le he concedido el lugar de honor en mi corazón.
Si no fuese porque espero su retorno, no viviría ni un instante más;
si no fuese por su imagen que se me aparece en sueños, no pegaría ojo.

XXIX

¡Amigo mio! ¡Cuanto tardas!
Yo aguardo con impaciencia aunque ningún mensajero me trae noticias
Los días de la unión son breves
¡ojalá los breves fuesen los días de la separación!

Cogedme de la mano y tened piedad por la pasión que ha consumido mi cuerpo
a pesar de haber tenido paciencia.
Si me pedís que me consuele os respondo:
¡Por Dios! No me he de consolar hasta el momento de la resurrección!

XXX - Ibn Zaydún- de la qasida muniyya


¡Ay,qué cerca estuvimos y hoy que lejos!
Al tiempo delicioso de las citas
la desunión durísima sucede.
Nos separó la suerte,
 y no hay rocío, que humedezca,
resecas de deseo, mis ardientes entrañas;
pero, en cambio, de llanto mis pupilas se saturan.
Al vernos escanciar copa de amores despechados,
los émulos hacían votos por nuestro mal,
y la fortuna, (así se cumpla) decretó impasible.
Quién decirle podrá,
que aquellas horas que me hacían reír alegremente,
ahora me hacen llorar porqué está lejos.
¡Oh, eterno paraíso, cuyo río,
cuyo loto dulcísimo he trocado
por fruta del infierno y pus hediondo!

XXXI

Las lágrimas han inundado mis párpados
de tanto como he sentido nuestra separación.
He hecho voto de que si el tiempo volvía a reunirnos,
no volvería a pronunciar mi lengua la palabra "separación".
La alegría me embarga hasta el extremo de que,
por lo mucha que es, me hace llorar.
¡Oh, ojos! Las lágrimas ya son para vosotros una costumbre tal
que lloráis de alegría y de tristeza.

XXXII

La separación es larga, y la pena del sufrimiento son constantes.
Las lagrimas ¡Oh, amado!, llenan mis pupilas.
Me despedí del corazón el día de la partida;
me he quedado solo; sin corazón y sin esperanza.
¡Amigo mio! quédate a mi lado para que yo me despida de aquel
cuya palabra cura las enfermedades.

XXXIII

No hay por qué censurar al amigo:
la censura  sólo lo excita.
Has dicho una cosa justa, pero él no la escucha.
A Dios recomiendo la protección en el valle,
de una luna que me pertenece y que escapa de las esferas.
Me he despedido de ella,
pero hubiera preferido que todas las alegrías de la vida se hubiesen despedido de mí,
a tener que apartarme de su lado.
Sólo ha intercedido por mí una mañana, 
en el día de la separación, cuando nuestras lagrimas corrían a mares.
Digo la verdad cuando afirmo,
que el vestido de la disculpa se ha roto al separarme de ella,
por más que yo procuro remendarlo.
Mi cuerpo no consigue el descanso ni tan siquiera en la cama.
Lo mismo le pasa a ella, después de mi marcha.

XXXIV

Ojalá estés seguro doquiera que te encuentres,
¡oh tú, que has emprendido el viaje quedándote en mi corazón!
¡Protéjate Dios doquiera que te instales!
¡Sálvete de las vicisitudes del destino y de las desdichas!
Te marchaste, y al alejarte, mis ojos han quedado desconsolados;
mis lágrimas fluyen a borbotones.
¡Ojalá supiera  en que tierra, en que morada te has instalado,
junto a qué y en que familia!
Si tú bebes agua pura y límpida,
yo abrevo en las lagrimas de mis ojos.
Todo me es soportable, salvo estar separado de ti.


XXXV

Se ha levantado un viento cálido que atiza la pasión con su soplo.
¡Oh, céfiro! ¡Acércate a nosotros!
Todo el que ama tiene su suerte y su parte.
Si pudiéramos, te abrazaríamos como el amante estrecha el cuerpo de su amada.
Dios me ha privado, al arrebatarme la faz de mi amado, de  la vida y el bienestar.
¡Ojalá supiera si su corazón es igual al mio, que se licua con la llama y el calor de la pasión?

XXXVI

¡Oh, tú que buscas la separación!
¡Poco a poco!
No te dejes engañar por los abrazos.
¡Poco a poco!
Porque el tiempo, es, por naturaleza traidor,
y toda amistad acaba con la separación.

XXXVII

¡Quién supiera si después de nuestra separación va a llegar la unión!
¿Me quejaría ante vosotros de mis penas de amor?
Os recuerdo mientras la noche transcurre,
y me hacéis velar mientras las gentes duermen

XXXVIII

Te escribo, ¡Oh mi deseo!, explicándote los dolores que me causa la separación
El primero que anoto es el fuego de mi corazón.
El segundo, mi pasión y mi deseo.
El tercero, el transcurso de mi vida y mi paciencia;
El cuarto, toda la pasión que resta.
El quinto: ¿Cuando te verán mis ojos?
Y el sexto: ¿Cual será el día del encuentro?
Te escribo mientras las lágrimas corren; el llanto no tiene fin.
No desesperes del favor divino; tal vez algún día me reúna contigo.


Poemas árabes sobre la diáspora


I
Si temes una opresión, huye con tu vida: deja que la casa solloce por quién la construyó.
Puedes encontrar una tierra que valga tanto como otra, pero jamás encontrarás una vida que equivalga a otra.
Me maravillo de quién vive en un país en el que se le veja, cuando la tierra de Dios es tan amplia.
Aquél que está predestinado a morir en un lugar no morirá en otro distinto.
...
II
¡Emprende el viaje!
¡Algo encontrarás a cambio de lo que abandonas!
¡Conságrate al trabajo!
Las dulzuras de la vida residen en él.
Él permanece fijo
en un sitio que no es motivo de vanagloria para quien es listo y cultivado;
abandona tu patria y destiérrate.
He observado que el agua estancada se descompone;
pero si se trata de agua corriente, siempre es buena;
sólo si no corre es mala.
Si la luna no se moviese, no la contemplaría en cada instante el ojo del observador.
El león, si no abandonase la guarida, no cazaría;
la flecha, si no partiese del arco, no haría blanco.
El lingote de orno no vale más que el polvo cuando está abandonado en un lugar;
el áloe, en donde crece, no es más que un leño.
Si éste cambia de lugar, aumenta de valor;
pero si se queda en su origen, no asciende de rango.

III
...
Veo sus huellas y experimento una viva emoción:
derramo lágrimas encima de sus moradas.
Ruego a Quién me ha alejado de vuestro lado,
que un día me conceda el regresar.

IV

Te conjuro a que digas al Nilo, en mi nombre, 
que no he podido aplacar mi sed ardiente con las aguas del Éufrates.
¡Cuantas personas queridas quedaron en Egipto!
Espero que ello sea un mérito.

V

¡Salva tu vida si temes perderla!
¡Deja que la casa se derrumbe sobre quien la construyó!
Puedes encontrar un país que sea tan bueno como éste,
pero no hallarás un alma distinta de la que tienes




21 may 2014

Naguib Mahfuz "Escuchar es obedecer" (de su Asda´al sira al-dhatiyya)

Escuchar es obedecer

El sheij Abd Rabbi al Taih refirió:
Le dije con humildad y sin apartar los ojos de su cara:
- Nunca había visto a nadie con una magnificencia así.
- Gracias a Dios, Señor del Universo - respondió sonriendo -
- Me gustaría saber quién eres, señor.
Él dijo con tranquilidad, como recordando:
"Yo soy el que te despertaba antes de salir el sol".
- Yo le escuchaba con atención. Continúo:
"Soy el que te ayudaba a vencer la pereza para que empezaras a trabajar".
- Pensé profundamente en lo que había dicho. El prosiguió:
"Soy quién te ha incitado el deseo de conocimiento".
- Sí, sí - exclamé-.
"Y la belleza de la existencia. Yo era quién te guiaba a sus fuentes.
- Siempre estaré en deuda contigo.
Reinó un tenso silencio. Presintiendo que me iba a pedir algo, dije:
- Estoy a tu disposición.
Él respondió con gran calma:
 "He venido para poner en mi trabajo el punto final".

18 may 2014

Poemas árabes sobre la amistad - Anónimo de las 1001 noches (del relato el primer Saaluk)




I
Te coloqué como fuerte coraza para que me protegieses de las flechas de mis enemigos, y ahora eres su punta.
Esperaba que en cualquier desgracia que sufriese mi diestra, tu serías mi siniestra.
Deja a un lado lo que de mí dicen  los que censuran; deja que sea el enemigo quien me arroje sus flechas.
Si no me defiendes del ataque del enemigo, permanece neutral; ni en favor ni en contra.
¡Cuantos amigos hay que se toman por escudo -y escudos son- ¡pero del enemigo!
Crees que van a ser flechas certeras y sólo hacen blanco en tu corazón.
Se justifican diciendo: "Nuestros corazones son puros" de todo afecto por mí.
Añaden: "Haremos todo lo que podamos" dicen verdad; lo harán para perderme.

¡Cuantos amigos hay que se toman por escudo y escudos son, pero del enemigo!
Crees que van a ser flechas certeras y sólo hacen blanco en tu corazón.
Se justifican diciendo: "Nuestros corazones son puros". Dicen verdad, están "puros"
de todo afecto por mí.
Añaden: "Haremos todo lo que podamos".
Dicen verdad: lo harán para perderme.

II

Si hubiésemos sabido que ibas a venir,
hubiésemos puesto tapices trenzados con la sangre del corazón
o con el negro de los ojos.
Hubiésemos tapizado nuestras mejillas 
y hubiésemos salido a tu encuentro para que llegases por encima de los pájaros.

III

Cuando quiero echar de lado a un amigo;
no necesito excusas para apartarlo.

IV

El vaso transparente y el límpido vino, se confunden y parecen una sola cosa.
Parece que solo existe el vino, y que la copa falta
o que es una copa sin vino.

V

Un amigo malo es peor que una serpiente maligna,
juro por la esencia pura del Dios eterno.

Un compañero malo os lleva hacia el infierno;
buscad un compañero bueno para que tengáis éxito.


Naguib Mahfuz "Un filósofo muy joven" (de su Asda´al sira al-dhatiyya)

Un Filósofo muy joven

(Pensamiento de un feto al final de los nueve meses)

A pesar de mis deseos, y sin ninguna llamada, me persigue una sensación de vejez. No sé como poder olvidar la proximidad del fin, la supremacía de la despedida. Un saludo a la larga vida que he pasado con seguridad y felicidad. Un saludo a los placeres de la vida en el mar de la ternura, el progreso y el conocimiento.
Ahora la voz eterna llama para partir. Despídete de tu bello mundo y ve hacia lo desconocido. ¿Y qué es lo desconocido, corazón, más que el fin? Deja a un lado las vanas esperanzas de ser llevado a otra vida. ¿Como, por qué, que razonamiento justifica su existencia? Lo único razonable es aquello por lo que mi corazón se entristece. La despedida. ¡Oh vida, de la cual he adquirido todo mi conocimiento! Luego se acaba, llevándose detrás una historia vacía de cualquier significado.

Naguib Mahfuz "La casa encantada o Conversación desde lejos" (de su Asda´al sira al-dhatiyya)

Conversación desde lejos

En nuestra calle hay una casa encantada a la que nadie se acerca. Tiene la puerta y las ventanas cerradas y está entregada a los elementos del deterioro.
Paso por allí sin dar crédito a mis ojos, y pienso que no es más que una antigua leyenda.
Un día me sorprendió la lluvia al pasar por delante de la puerta. Me estaba mofando de ella, como de costumbre, cuando una suave voz me dijo:
-Si tienes alguna duda, pasa una noche en la casa y las pruebas vendrán a tí sin ningún medium.
Me quedé aterrado y se me hizo un nudo en la garganta. Recordé lo que había leído sobre el mundo de los espíritus. La voz continúo:
- Mantén la razón o te verás expuesto a nuestra cruel experiencia.
La lluvia caía con más fuerza y la voz enmudeció como si se hubiera disuelto.

17 may 2014

El libro del Destino - Poemas árabes anónimos -

Todo esto estaba escrito en El Libro del Destino


I
Deja que el destino haga lo que quiera, y acepta lo que haga el destino.
Ni te alegres ni te entristezcas por nada, pues nada es eterno.

Hemos andado los pasos que nos estaban prescritos,
pues a quién se le prescribe que ande, anda.
A quien le está prescrito morir en un lugar,
no morirá en ningún sitio como no sea ése.

II

A veces el ciego escapa a un foso en el que cae el mas vidente.
El ignorante salva el escollo de una palabra,
y en él perece el sabio más experto.
El creyente vive en la estrechez,
mientras nadan en la abundancia el incrédulo y el libertino.
El afán del hombre no es lo que impera,
sino lo que dispone el Todopoderoso.

III

No pidas al destino que se muestre justo con aquel al que oprime.
Jamás verás, amigo, que el destino sea justo.
Coge lo que te da la suerte, y apártate a un lado,
pues algo de amargo habré en ello,
aunque parezca que no.

IV

¡Por Dios, oh tumba! ¿Se han extinguido sus bellezas?
¿Se ha transformado aquella imagen regocijante?
¡Tumba!
Careces de jardín y te faltan los cielos,
¿Como, pues, puedes reunir las ramas y la luna?



V

Cada día te trae nuevas dichas y felicidades,
a despecho del envidioso.,
¡Ojalá sean tus días claros!
¡Ojalá sean tenebrosos los de tus enemigos!

VI

Si no esperase reunirme contigo,
la vida no tendría objeto para mí.
Juro que en mi corazón sólo cabe el amor que por ti siento,
y Dios, mi Señor, conoce todos los secretos

VII

El destino había jurado que mis sufrimientos jamás terminarían.
Has roto tu juramento.
¡Oh tiempo!, paga la expiación.
Me ha llegado la felicidad; el amado está a mi lado.
¡Vayamos en busca de la alegría!

VIII

A veces el ciego escapa a un foso en el que cae el más vidente.
El ignorante salva el escollo de una palabra,
y en él perece el sabio más experto.
El creyente vive en la estrechez,
mientras nadan en la abundancia el incrédulo y el libertino.
El afán del hombre no es lo que impera,
sino lo que dispone el Todopoderoso.

VIII

¡Por Dios! Hermano digno de confianza:
no era un ladrón; ni he sido descuidero,
¡oh el mejor de los hombres!
Las vicisitudes del tiempo me han herido de repente:
mis preocupaciones aumentan al mismo tiempo que la inquietud por mi bancarrota.
No he sido yo quien se ha perdido:
Dios ha disparado una flecha, y ha hecho caer de mi cabeza la diadema del reino.

IX

Cuando Dios dispone que algo suceda a un hombre,
aunque éste piense, oiga y vea,
le tapa los oídos, le ciega el corazón y le arranca el entendimiento,
de la misma manera que se arranca un cabello.
Y cuando se ha cumplido su voluntad,
le devuelve la razón para que reflexione.

X

El tiempo me ha hecho un temblón
¡Y de qué manera!
El tiempo tiene una fuerza irresistible.
Antes andaba sin fatiga
...Y ahora me fatigo sin andar.

XI

Has pensado que el tiempo es bueno porque te ha favorecido;
no has temido la desgracia que puede traer el destino.
Te has deslumbrado porque las noches  te han sido favorables:
pero en la tranquilidad de las noches se incuba la desgracia.

XII

Obrarán según su capricho durante mucho tiempo,
pero sus acciones quedarán anuladas.

XIII

Deja hacer al tiempo lo que quiera;
quédate satisfecho con la obra del destino

XIV

No conozco ningún medio que pueda reunirme con la persona amada
y así, poder eliminar mi pena.
La pasión mantiene al rojo el fuego de mi corazón;
su llama mantiene en el tormento al amante.

¡Oh tú que me censuras por lo que me ha ocurrido!
Si he tenido paciencia ha sido porque así lo decretó el destino.
He jurado por el amor que jamás me consolaré;
los juramentos de los amantes se observan con fidelidad.

¡Noche! Cuenta mi historia a los que explican cosas de amor,
y atestigua con tu ciencia, que en tu seno no he gozado del sueño.

XV

El tiempo tiene sus flujos y reflujos;
jamás dura una de sus situaciones entre los humanos.
Todas las cosas de este mundo tienen un plazo
y a todas las gentes les llega el vencimiento.

¡Pobre de mí!
¡Cuantas penas y terrores he de soportar en esta vida!
Dios nos hizo felices en aquellos días en que me veía honrado,
pero en uno de sus repliegues estaba oculta la humillación!

Mis propósitos se han visto frustrados,
mis esperanzas destruidas,
todos los vínculos se han roto con el alejamiento.

¡Oh, tú que pasas junto a la casa en que yo moraba!
Dile que mis lágrimas corren a mares.

XVI

¿Hay piedad para una mujer tan noble que ha caído en la desgracia?
Ella llora a lágrima viva y clama:
"¿No hay modo de escapar de esta desgracia?"

XVII

El destino había jurado  que mis penas no cesarían.
¡Has faltado a tu juramento, Oh tiempo!
¡Paga la indemnización!
La felicidad es completa y el amigo está a mi lado.
¡Corre a buscar toda clase de alegría!
Jamás creí que el cuello del amado fuese un paraíso;
hasta haber encontrado el Kawtar en sus labios rojos.

XVIII

Ha ocurrido lo que yo temía que pasase:
Todos volvemos a Dios.

XIX

Lo que no ha de suceder, nunca sucederá por más argucias que se empleen.
Lo que ha de suceder, sucederá.
Lo que ha de suceder ocurre en el momento señalado,
mientras que el que esto ignora vive engañado.

XX

¡Dios proteja a quien me ha anunciado vuestra llegada!
¡Me ha traído la mejor noticia que yo pudiera oír!
Ya que él se contenta con un objeto usado,
le he de entregar un corazón que se laceró el día de la despedida.