27 mar 2018

Al Mutanabbi (Kufa 915) A Sayf Al Dawla

Abu - l - Tayyib recibió el apodo de Al Mutanabbi (el que se las da de profeta) por colaborar a extender la insurrección en Siria en su tiempo. Es considerado como "El mayor de los poetas árabes".
El poema que sigue está dedicado al príncipe hamdaní Saif Al Dawla a quien prestaba servicio y a quien describe como un ideal de mecenas guerrero.

Comentario al poema

Analizando el poema se desvelan muchos matices, incluso claves de comportamiento de la época.
En aquél tiempo cada príncipe solía tener a su servicio un poeta o un bufón o ambos. Éstos servían para alimentar el ego con cantos épicos de alabanza que servirían para recordar en el futuro al príncipe o al rey mediante el conocimiento de sus cualidades y habilidades resaltadas al máximo.
En el caso de los bufones, por el contrario, enmendaban la plana a sus señores con cierta gracia y hasta cierto punto. Las alabanzas en las cortes eran bien recibidas y por tanto premiadas, las críticas un poco menos y de ello leemos una advertencia en los siguientes versos del  poema;

"Él es el mar. Bucea tú a por perlas cuando esté en calma, 
pero ¡Alerta a la tempestad!"

En lenguaje llano: por las buenas conseguirás favor y honores y por las malas...

Trocar la generosidad por la espada
es tan perjudicial como trocar la espada por la generosidad.

A veces el poeta entre los versos incluía algunos en plan "clausula de blindaje" (que diríamos hoy) en previsión del comportamiento que pudiera presentar su señor ante el poema.

Cuando honras al generoso, te lo conquistas.
Si honras al despreciable se rebela.

A pesar de todo lo anterior Al Mutanabbi caería con el tiempo en desgracia, trabajando después para otros señores pero con desigual suerte.

A Sayf al-Dawla

Cada hombre es fruto de las costumbres de su época
y la costumbre de Sayf al-Dawla es alancear al enemigo,
desmentir las falsas alarmas con su presencia
y ser feliz destruyendo las maquinaciones del enemigo.

¡Cuantos que anhelaban dañarlo, a sí mismos se dañaron!
¡Cuantos, en vez de dirigir contra él sus ejércitos, le prestaron vasallaje!
¡Cuanto orgulloso, que no reconocía a Dios ni por un momento,
al verle espada en mano se convertía!

Él es el mar. Bucea tú a por perlas cuando esté en calma,
pero ¡Alerta a la tempestad!
Cuando honras al generoso, te lo conquistas.
Si honras al despreciable se rebela.

Trocar la generosidad por la espada
es tan perjudicial como trocar la espada por la generosidad.


Sobre el comportamiento de los hombres 

Si las acciones de un hombre son malas, entonces sus pensamientos son malos.
Hace enemigos de sus amigos sobre la base de lo que le cuentan sus enemigos;
y se sumerge en una noche oscura de dudas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario